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El Andorra suma tablas insuficientes para recuperar la quinta posición (0-0) El Andorra suma tablas insuficientes para recuperar la quinta posición (0-0)
Imagen del partido disputado ayer en el campo del Atlético Monzón. Andorra CF

El Andorra suma tablas insuficientes para recuperar la quinta posición (0-0)

El conjunto de Carlos Gil cede un total de dos puntos de ventaja con respecto al Zuera

Tercer empate consecutivo del Andorra, que a falta de poder decantar los partidos a su favor prolonga al menos de punto en punto una racha que alcanza ya las seis jornadas sin perder, solo una resuelta con victoria de los turolenses. En esta ocasión el punto lo cosecharon en su visita al Atlético Monzón, en un duelo que no tuvo goles como ya sucedió en el de la pasada semana en casa ante el Brea.

A efectos de clasificación, la buena noticia del empate en el Isidro Calderón es que sirve a los de Carlos Gil para mantener la distancia de cuatro puntos sobre el conjunto oscense, también aspirante como el Andorra a esa ansiada quinta plaza que otorga el último billete para disputar el play-off de ascenso al término de las 34 jornadas de la liga regular. Tampoco el Tamarite, que el sábado también sumó un solo punto tras empatar en casa ante el Fraga, sobrepasa en la tabla al Andorra, que en este caso le sigue ventajando por un punto. Por contra, la cruz no solo de este empate si no de los tres consecutivos que encarrilan los andorranos es que el Zuera, que ha sumado de tres en tres en las dos últimas jornadas, ha logrado abrir una pequeña brecha de dos puntos y afianzarse en el quinto puesto de la tabla.

No fue el duelo que libraron Atlético Monzón y Andorra un partido que cumpliera con todos los tópicos de los partidos que terminan con el mismo resultado con el que se iniciaron. Ni fue un partido aburrido hasta la saciedad ni las defensas superaron siempre a los ataques, que fueron capaces de generar peligro en no pocas ocasiones pero sin que ni unos ni otros encontraran el acierto en los últimos metros. Tampoco fue un partido trabado y localizado en el centro del campo, que fue lugar de paso para alternar idas y venidas de una a otra área. Pero a veces todos los ingredientes de un partido más o menos vistoso no bastan para que el marcador se mueva, y el que oscenses y turolenses disputaron en el Isidro Calderón fue uno de esos en los que la falta de puntería impiden ver ningún gol.

Superados los minutos de tanteo entre ambos equipos, que salieron con mucho respeto mutuo, fue el Atlético Monzón el primero en romper las hostilidades en ataque y poner cerco a la portería de un Javito muy seguro bajo palos durante toda la tarde. Un centro que no encontró rematador y una llegada que trató de culminar Youssef con un disparo cruzado que se marchó desviado fueron los primeros avisos locales, a los que no tardó en replicar el Andorra con un par de llegadas que ni Álex Villalba ni Hugo Horno acertaron a materializar.

Tras los primeros intercambios de aproximaciones ambos equipos se dieron una cierta tregua y el partido embarrancó durante algunos minutos en el centro del campo, pero en la recta final del primer tiempo ambos volvieron a poner el punto de mira en el área contraria, aunque al llegar a sus inmediaciones les faltó clarividencia para ese último paso del que nace la ocasión de gol. Sin novedades en el marcador se llegó a un descanso en el que a diferencia del técnico local, que hizo un cambio, Carlos Gil siguió depositando su confianza en los mismos once que habían empezado el partido señal inequívoca que el técnico del Andorra no estaba descontento con lo que su equipo le estaba ofreciendo. Un disparo lejano de Carlos Valencia que se marchó no muy lejos de la portería de Javito fue el primer aviso del Atlético Monzón a los pocos minutos de la reanudación. Pero tampoco el peligro andorrano se hizo esperar, en una jugada bien llevada pero cuyo centro final cruzó el área sin que nadie pudiera rematar el balón.

Más centrocampismo

En la segunda mitad más que en la primera sí hubo fases en las que el juego se concentró en la medular, donde fue ardua la batalla por hacerse con las riendas del juego sin que ninguno de los dos llegara a conseguirlo del todo. Las fases de dominio alterno se sucedieron a medida que las manecillas del cronómetro avanzaban, sin que las mejores fases de unos y otros se tradujeran ni en el sometimiento del adversario ni en claras ocasiones de gol. Una cosa era llegar a las áreas, y otra muy distinta encontrar el espacio para superar a las defensas.

Cuando lo consiguieron, como en un balón para un remate franco del local Moha o un remate a la salida de una acción a balón parado del visitante Alberto Gracia, se encontraron con unos muros infranqueables, los porteros Marc Puigvert y Javito que tuvieron mucho que ver con que el marcador no se moviera en el Isidro Calderón.

Carlos Gil movió piezas mediado el segundo tiempo con las entradas de Kever y Juárez, a las que luego se unió las de Montañés y Kemo. Sirvió para dar frescura al equipo en el objetivo de no perder consistencia cuando las fuerzas empezaban a flaquear, pero no para desbordar en ataque y alcanzar el objetivo de máximos de llevarse los tres puntos. Para cuando entró en el campo Roberto Pescador a seis minutos del final, el Andorra había empezado a dar por bueno el punto en un partido en el que correr ya cualquier riesgo para ir a por más podía derivar en quedarse sin nada.

Sin goles ni vencedor ni vencido sonó el pitido final, que consumó un reparto de puntos que ambos tuvieron motivos para ver desde la lectura positiva. Los empates fuera de casa se hacen buenos sobre todo ganando el siguiente en casa y firmando cuatro puntos sobre seis, promedio que siempre apunta a cotas altas. Es lo que tratará de conseguir el Andorra la próxima semana, en la que recibirá al Calamocha en el Juan Antonio Endeiza.

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