

Domingo Ródenas de Moya, crítico Y Catedrático de Literatura Española e Hispanoamericana: “Si Benet hubiera necesitado vivir de la literatura su proyecto no hubiera sido viable”
El murciano coordina junto a Lucas Capellas el dossier sobre Juan Benet que publica TuriaRatia: “La revista Turia nunca ha perdido su vinculación con las artes plásticas aragonesas”
Javier Sierra: “El éxito es demandante, no solo te da, sino que también te exige”
Domingo Ródenas de Moya es catedrático de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y crítico literario en Babelia. Junto a Lucas Capellas Franco, autor de una reciente tesis doctoral sobre Juan Benet, coordina el monográfico sobre este escritor madrileño que publica el nuevo número de la revista Turia.
Un total de 21 autores españoles e hispanistas de varios países, publican 150 páginas de textos inéditos que permiten conocer más y mejor la relevancia y singularidad creativa de Benet, y aportan nuevos puntos de vista sobre uno de los proyectos literarios más genuinos y originales de la segunda mitad del siglo XX en España.
-¿Más allá del centenario de su nacimiento que se celebrará en 2027, por qué es oportuno en este momento la publicación de un monográfico sobre Juan Benet?
-La oportunidad de Benet es intemporal y ajena al momento actual. Desde que aparece en 1968, año en el que se publica Volverás a Región (Destino) -aunque suele hablarse de 1967- es un escritor completamente formado, sin una etapa incipiente o de formación. Estamos hablando de un ingeniero cuyo primer libro se publica a los 40 años. Y desde entonces nunca ha sido inoportuno reconocer su valor o someter a juicio la propuesta literaria de Benet. El mercado literario actual está dominado por corrientes temáticas, de género, de método... marcadas por el carácter mercantil de la novela. Y Benet propuso una forma de entender la creación literaria absolutamente ajena a los dictados editoriales. Era ajena en 1968, lo fue en 1975 y lo ha seguido siendo siempre. Él antepuso siempre una filosofía en cuanta a la composición y la creación a la facilidad de acceso al texto para el lector. Su literatura exigía y exige un gran esfuerzo al lector que quiere acceder a ella.
-Pero esa fue una decisión completamente consciente, que respondió a su proyecto vital literario, ¿no es así?
-Desde luego que sí. Benet siempre fue consciente de que era inaccesible a gran parte del público. Lanzó una propuesta hermética, de cierta dificultad por la construcción barroca de las frases y por la propia indefinición de la historia, que en ocasiones es muy borrosa. En 1961 él ya tenía claro hacia donde tenía que orientarse cualquier forma de literatura en la España de esta época. Su primera novela era extrañísima; una larga conversación con retrospecciones, en la que el lector no tiene demasiado claro de lo que habla, y que desde luego no ofrece líneas argumentales a las que aferrarte. Benet construye una concepción mística y simbólica de la literatura, una concepción trascendente desde el punto de vista del lector. Es un desafío al lector, porque este tiene que trascender al texto.
-¿Siempre fue un autor contracorriente?
-Después de la publicación de Volverás a Región, a partir de los 70, el ambiente cultural de la neovanguardia europea pone de moda ese hermetismo en la literatura, el cine y el arte en general, que Benet ya practicaba antes y siguió practicando después. Y es entonces cuando da la impresión de que Juan Benet está de moda, porque hay más autores que se alejan de la literatura costumbrista, fotográfica o que rinde tributo a una imagen apariencial. Y en 1975 aparece La verdad sobre el caso Savolta y la novela recupera el gusto por contar y narrar. Esa moda solo duró cinco años, pero Benet no dejo de ir a lo suyo.
-Pero dentro de ‘lo suyo’ siguió buscando nuevas formas de expresión... ¿o quedó estancado?
-No se estancó. En 1970 publica su segunda novela, Una meditación, que es paradigma de la experimentación narrativa. Se fabricó una bobina de papel y a medida que sus textos salían de la máquina de escribir se enrollaba para que fuera imposible releerlo y revisarlo. Evidentemente Seix-Barral lo revisó antes de publicarlo, pero aún así en 1970 puede parecer un modelo maximalista de literatura experimental. Sin embargo forma parte de ese proceso creativo de Benet que va desarrollándose con el tiempo. Lo mantiene con Un viaje de invierno (1972) y un año después con La otra casa de Mazón (1973), y entonces se embarca en la que será su obra culmen en esa poética simbólica. Se trata de Saúl ante Samuel, que sale en 1980, cuando esa moda experimental de la que te he hablado ya ha pasado. Los críticos se quedaron perplejos porque es una obra extremadamente difícil. El dibujo y el sentido de la obra no se veían, como no se veía la trama. Y en ese momento no era un desafío al lector o una provocación, sino sencillamente el culmen de su propuesta.
-Traducir su obra a otras lenguas debió de ser todo un desafío para los encargados de hacerlo...
-Dos de sus traductores, el alemán Gerhard Poppenberg y la francesa Claude Murcia, participan en el monográfico de Turia, y entre otras cosas cuentan cómo gestionaba Benet las traducciones. Su literatura tan experimental y críptica generaba muchísimas dudas a los traductores, en cuanto al sentido de determinadas frases o párrafos, y él, aunque se mostraba muy amable con ellos, jamás se las resolvía, jamás les iluminaba el sentido de lo que escribía.
-¿Y protestaba después?
- El leía inglés y francés y quizá leyera sus traducciones, aunque no estoy seguro. Pero en cualquier caso no me consta que nunca se quejara a posteriori de las traducciones que se publicaron.
-El hecho de que profesionalmente Benet fuera ingeniero seguramente le permitió escapar siempre a los dictados del mercado...
-Sin duda. Él no tuvo que profesionalizarse nunca como escritor, lo que le desató las manos por completo, y le permitió llevar hasta sus últimas consecuencias el concepto que tenía de la literatura. Si hubiera tenido que vivir de sus libros no hubiera sido viable, sencillamente porque carecía de un público consumidor que constituyera una masa crítica.
-Además de un escritor poco convencional, también fue una persona controvertida por sus posicionamientos políticos y personales, ¿no?
-Aquí hablamos de dos cosas. En cuanto a sus postulados políticos, él mantuvo cierto distanciamiento. En los 60 se comprometió con un proyecto de partido en la clandestinidad, el de Dionisio Ridruejo, que de ser falangista fue acercándose a algo parecido a la socialdemocracia. Durante la Transición Benet adquiere un compromiso que es más intelectual, y a través de los artículos de opinión de El País se convierte en una voz pública, desde una posición próxima a esa socialdemocracia, pero sin ataduras o limitaciones.
Y otra cosa diferente es su carácter, que dio lugar a muchas anécdotas. En su construcción de imagen pública apareció como alguien muy seguro de sí mismo, intimidante, e incluso despectivo ante opiniones que discrepaban de la suya. Él cultivó esa imagen a propósito. A partir de 1970 entabló una polémica con Isaac Montero, porque este representaba la corriente más narrativa y comprometida con los social de la novela, frente a la posición de Benet, según la cual la novela no sirve para nada. Y la forma en la que arremetió contra él y contra otros como él fue muy abrupta y llamativa.
-¿Está todo dicho sobre Juan Benet? De algún modo... ¿este cartapacio sobre el madrileño que publica Turia puede aspirar a cerrar este capítulo de la literatura?
-Con Juan Benet y con cualquier otro gran autor siempre habrá nuevos hilos de los que tirar. No sé si este monográfico cierra todo lo que cabe analizar sobre Benet, eso es mucho decir, pero desde luego no se limita a ser un trabajo de reciclaje académico sobre lo que ya se ha dicho anteriormente. Aquí tenemos novedades objetivas y nuevas propuestas de interpretación del proyecto literario de Benet, el más arriesgado y oscuro de la literatura española de los 60. Y alguna es provocadora e interesante de veras.
-Novedades objetivas, y un texto de puño y letra de Juan Benet que nunca hasta ahora había visto la luz...
-Efectivamente. Al final del cartapacio publicamos un extenso inédito de Benet, que viene a ser las notas de bitácora que tomó cuando escribió Viaje de invierno. Es un documento interesantísimo, clave para entender su proyecto literario, que él no quiso dar a conocer y que ahora ve la luz gracias a sus hijos.
- Cultura lunes, 3 de marzo de 2025
La revista Turia rendirá un homenaje internacional a Juan Benet
- Cultura lunes, 3 de marzo de 2025
Turia se adelanta a los homenajes a Juan Benet por el centenario de su nacimiento
- Cultura lunes, 24 de marzo de 2025
Un especial sobre Juan Benet protagoniza el número de la revista Turia
- Teruel viernes, 10 de mayo de 2024
Isidro Ferrer y el director de la revista Turia revindican la cultura que se hace en la periferia