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Roche Murciano Martín, expresidente de la Asociación Teruel Empresarios Turísticos: “El gran talón de Aquiles de la hostelería en Teruel y en los pueblos es la falta de personal” Roche Murciano Martín, expresidente de la Asociación Teruel Empresarios Turísticos: “El gran talón de Aquiles de la hostelería en Teruel y en los pueblos es la falta de personal”
Roche Murciano Martín en el hotel Mudayyan, que es propiedad de su familia

Roche Murciano Martín, expresidente de la Asociación Teruel Empresarios Turísticos: “El gran talón de Aquiles de la hostelería en Teruel y en los pueblos es la falta de personal”

“La oferta nocturna de la capital juega un papel importante en el aumento de las pernoctaciones”
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Cruz Aguilar

Roche Murciano ha estado los últimos cuatro años en la Presidencia de Teruel Empresarios Turísticos (TET). Ahora, al concluir la legislatura, deja el cargo para hacer frente a sus compromisos laborales, con la apertura a corto plazo de un nuevo hotel, y familiares, ya que recientemente ha sido padre. Aunque en su familia eran pescateros de tradición, Roche Murciano se crió ya en el seno de la hostelería puesto que su madre abrió el primer restaurante familiar en el año 1997, un establecimiento que siguen llevando en Albarracín. Murciano abrió sus propios apartamentos turísticos en el año 2015 y ahora tiene en proyecto abrir un establecimiento hotelero en el centro de Teruel. Le sustituye al frente de la presidencia de TET, desde el pasado 25 de febrero, Elena Marco Pérez.

-¿Qué balance hace de este tiempo al frente de Teruel Empresarios Turísticos?

-La verdad es que es un balance muy positivo. He conocido a muchas personas y me ha encantado trabajar por la provincia de Teruel. Me llevo grandes compañeros y grandes amigos, así que estoy muy contento con estos cuatro años. Sin embargo, he decidido no continuar, en parte porque voy a montar un nuevo negocio y en parte porque acabo de ser padre. La situación actual me complica disponer del tiempo necesario para estar en una asociación de esta índole, y creo que para desempeñar bien el cargo es fundamental contar con ese tiempo.

-¿Cuáles han sido los hitos que han marcado su presidencia?

-El peor momento fue, sin duda, el inicio de la legislatura, ya que coincidió con la pandemia. En ese momento, toda la hostelería estaba cerrada, se pasó muy mal y muchos compañeros tuvieron que cerrar sus negocios. Eso fue lo más duro. En cuanto a lo mejor, me quedo con las relaciones que he construido, grandes compañeros, conocidos y amigos. Además, he tenido la oportunidad de conocer a muchos profesionales del sector de la hostelería de España. También me enorgullece haber intentado ayudar a toda la provincia de Teruel y a mis compañeros en la mejor medida posible.

-Uno de los grandes retos de la hostelería de interior es la estacionalidad. ¿Cómo está Teruel en este aspecto?

-Creo que Teruel está en una buena posición. Tanto en la capital como en la provincia, los fines de semana solemos registrar ocupaciones de entre un 75% y un 80%, lo cual es un dato positivo. Sin embargo, entre semana la situación es distinta, mientras que la capital mantiene una buena ocupación, en muchas comarcas los negocios dependen casi exclusivamente del turismo de fin de semana. Nos gustaría atraer más turismo extranjero para desestacionalizar la demanda, y creo que poco a poco lo vamos logrando.

-En estos años ha habido un boom de las viviendas de uso turístico. ¿Cómo ha afectado esto al sector hotelero?

-Nos ha afectado mucho y de forma negativa. Los hoteles tenemos que hacer frente a numerosos impuestos y cumplir normativas estrictas, como las de incendios, mientras que los apartamentos turísticos no están sometidos a las mismas exigencias. Además, estos alojamientos nos quitan un público familiar que valoramos mucho, ya que ofrecen comodidades como cocina o microondas que nosotros no podemos proporcionar. Durante fines de semana clave como La Vaquilla, Semana Santa o Las Bodas de Isabel, los apartamentos ayudan a completar la oferta de alojamiento, pero el resto del año suponen una gran competencia y nos perjudican especialmente en una ciudad como Teruel, que recibe mucho turismo familiar.

-¿El turismo familiar es el motor principal de la hostelería en Teruel?

-Sin duda. La mayoría de nuestros visitantes vienen en familia, atraídos en gran parte por Dinópolis y sus diferentes sedes en la provincia. Desde marzo hasta finales de año, todos los fines de semana tenemos un gran flujo de turismo familiar. También hay parejas que visitan la ciudad por su historia y su patrimonio, pero la familia es nuestro principal perfil de visitante.

-Otro de los problemas del sector es la falta de personal. ¿Qué solución propone?

-Este es el gran talón de Aquiles de la hostelería. No encontramos personal, y la situación es aún peor en pueblos como Ariño, Albarracín o Mora de Rubielos. En Teruel hay prácticamente pleno empleo, por lo que llevamos tiempo proponiendo traer contingentes de trabajadores de fuera. Sabemos que parte de ellos acabarían yéndose a otras ciudades más grandes con el tiempo, pero también habría algunos que podrían quedarse a vivir en la provincia y echar raíces, lo que ayudaría a repoblar zonas despobladas. Creemos que es la mejor opción.

-La alta rotación de personal también afecta a la calidad del servicio. ¿Qué opina al respecto?

-Así es. Yo valoro mucho la Escuela de Hostelería, donde me formé, pero el problema es que solo nos proporciona una o dos personas al año para trabajar en nuestros negocios, y el sector necesita entre 700 y 800 profesionales en toda la provincia. No podemos cubrir la demanda solo con la formación local, por lo que inevitablemente necesitamos traer gente de fuera. En muchos casos, ya ni siquiera pedimos que sean profesionales con experiencia, sino que los formamos en cada establecimiento lo mejor posible. Algunos se adaptan muy bien y se quedan, pero otros cambian de sector o se van en busca de mejores oportunidades.

-¿Dónde radica el problema? ¿Horarios? ¿Salarios?

-No entendemos muy bien por qué cuesta tanto encontrar trabajadores, porque en general seguimos lo que marca el convenio, que son dos días de descanso seguidos, salarios incluso por encima de lo estipulado… Creemos que el principal problema es que a la gente no le gusta trabajar los fines de semana. Pero en otros sectores también ocurre, no somos los únicos, en residencias, en fábricas, en empresas de comida rápida… La diferencia es que la hostelería implica un trato directo con el público, lo que puede resultar agotador para algunas personas.

-En los pueblos se suma otro problema añadido, que es la falta de vivienda para los trabajadores.

-Correcto. Encontrar vivienda es muy difícil en toda la provincia, pero en pueblos turísticos como Albarracín es prácticamente imposible. No se han construido promociones nuevas en décadas y, al ser un destino tan demandado, los trabajadores tienen que buscar alojamiento en municipios cercanos como Royuela, Torres o Gea de Albarracín. Lo mismo ocurre en Valderrobres o Mora de Rubielos. Es un problema serio puesto que las viviendas que hay sus propietarios las destinan a alquileres turísticos.

-Los datos indican que el turismo extranjero ha crecido en los últimos años. ¿Ya formamos parte de sus circuitos habituales?

- Poco a poco vamos ganando visibilidad. Antes el turismo extranjero apenas representaba un 5 % de nuestros visitantes, pero ahora estamos en torno al 16%. Muchos viajeros hacen una parada en Teruel cuando se dirigen hacia el Mediterráneo, y algunos deciden quedarse más tiempo. Es una tendencia que esperamos seguir consolidando.

-En 2024, la capital concentró el 37 % de las pernoctaciones de toda la provincia. ¿Se ha convertido en el destino preferente?

-Sin duda. En los últimos 20 o 25 años Teruel ha cambiado muchísimo gracias a Dinópolis, la mejora de las infraestructuras y la modernización de sus atractivos turísticos. Antes, la gente dormía en Albarracín y visitaba Teruel de paso, acudía a pasar el día, pero ahora sucede lo contrario: los turistas pernoctan en la capital y desde aquí visitan otros puntos de la provincia.

-Este auge de la capital ha afectado a destinos como Albarracín, cuya ocupación ha caído. ¿Por qué?

-Creemos que una de las razones es que en Albarracín hay poca oferta de ocio nocturno. Mientras que en Teruel hay más de 30 establecimientos abiertos por la noche, en Albarracín apenas hay unos pocos. La gente prefiere alojarse en la capital, donde puede salir a tomar algo después de un día de turismo, muchos turistas buscan esa oferta nocturna y eso es lo que hace que se alojen en la capital.

-La estancia media en la provincia es de dos noches. ¿Cómo se podría aumentar?

-Para alargar la estancia de los visitantes necesitamos ampliar la oferta turística. Con la apertura del Museo de la Guerra y otros proyectos, confiamos en que la gente decida quedarse más días.

-Recientemente ha cambiado la normativa en materia de registros. ¿Qué opina al respecto?

-Nos han impuesto nuevas obligaciones de registro de datos por seguridad, pero creemos que esto perjudica al turismo. Cuantas más trabas se pongan, más posibilidades hay de que los viajeros elijan otros destinos como Portugal, Grecia o Italia.

-Para finalizar, ¿qué camino cree que debe seguir el sector?

-Creo que estamos en el buen camino. Teruel tiene algunos de los Pueblos más Bonitos de España y la capital está en auge. A nivel gastronómico, podríamos crecer más, apostando por la alta cocina. Pero si seguimos trabajando como hasta ahora, podemos lograr grandes cosas.

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