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Pamesa borda el vóley en Valencia y se reivindica para la Copa del Rey (2-3) Pamesa borda el vóley en Valencia y se reivindica para la Copa del Rey (2-3)
Imagen del igualadísimo partido que disputaron ayer Léleman Conqueridor y Pamesa Teruel. José Luis Rubio

Pamesa borda el vóley en Valencia y se reivindica para la Copa del Rey (2-3)

Dos horas y media de partido de alto nivel traen a Teruel la undécima victoria de la temporada

A mediados de otoño fue Léleman Valencia, de visita aquí en el partido de la primera vuelta de Superliga en noviembre, quien advirtió a la afición turolense en Los Planos de que el equipo no estaba entonces preparado para retos de enjundia en esta temporada. El 1-3 de aquel entonces dejaba a Pamesa Teruel octavo, última plaza de play-off, para mostrar un bloque que caminaba errático y, sobre todo, se desdibujaba en cuanto los partidos se complicaban y los rivales apretaban en lo físico. Así se llevó UPV el partido entonces, a pelotazos.

Y así quiso llevárselo este sábado en la devolución de la visita, en su pabellón valenciano. Es un bloque volcánico el levantino, aupado por el empuje de su vieja guardia local comandada por los Monfort, y por los puntos de un par de artilleros que también hicieron acto de presencia en un partido con gran ambiente en las gradas y nutrida presencia de la Marea Naranja. Ocurre, sin embargo, que tres meses después Pamesa ya no es un equipo melancólico y abúlico. Actualizó su software con el cambio de año, dio un paso adelante en lo táctico y lo técnico, y ahora resulta que además es un bloque físico que aguanta, compite y encima gana en partidos inacabables como el de este sábado ante Léleman.

Por el camino, claro, pequeñas historias de superación que sirven para ir cosechando puntos. El primer set hubo que remar desde el principio, porque el arranque efusivo de los taronja les colocó con 6-1 de parcial inicial, algo que es mucha ventaja para un equipo que en su casa hace un fortín. Pero ya entonces se veía madera en los de Muraco, y en cuanto Petar y Omar encadenaron un puñado de saques en sus turnos lograron igualar la contienda, a 11 mediado el set. En el intercambio se fueron destacando poco a poco los levantinos, y un parcial final de 6 a 3 les otorgaría la primera manga por un 25-21 que sería engañoso.

No hubo, en efecto, tanta diferencia. Y lo que sí empezó a haber, en progresión geométrica, fue el festival, el recital de aplomo defensivo y firmeza en la red que no se sabe si empieza por Rubén, por David, por Emilio o por Omar, pero que incumbe a todos ellos, proyecta a Petar e incluso a Pablo, y penetra como gota malaya en el sistema linfático de los equipos rivales. Con puntualidad británica, en cada tanda de ocho o diez puntos, en cada set, hay al menos un par de acciones defensivas desde la malla que o bien suponen punto directo o bien lo ponen en bandeja para el siguiente ataque.

Segundo set para Pamesa

Avisado del volcán local, Pamesa se armó en la segunda manga, y fiel a esa cita con el bloqueo armó las primeras distancias, 3-4 y 5-6 hasta que un parcial de 0-3 con Hristoskov en el saque cultivó la primera victoria parcial del partido. En esas historias de superación, el esfuerzo denodado de Urchevich para superar sus propios límites y activar puntos improvisados para competirle a un Léleman que en absoluto se marchó ni un minuto del partido.

Colocó, de hecho, un parcial de 6-1 para pasar a un 13-11 desde el cual se abrió otro intercambio largo, denso, disputado y enorme, un partido de esos que hacen afición y colocarán a Valencia y Teruel como partidos clásicos también de la Superliga. Entre el intercambio, rearmó Pamesa otra ventaja con un 3-6 de parcial que le colocó en la ruta hacia la manga; Al rojo vivo los últimos puntos, fue finalmente el turno del saque del búlgaro el que terminó de definir el destino del empate a uno: 24 a 26.

Para entonces el partido se había acercado ya a la hora de duración sin que hubiera absolutamente ningún síntoma de flaqueza en ninguno de los dos contendientes. Igualado el inicio de la tercera manga, de nuevo la intensidad de los Monfort desde el servicio trató de sortear la dureza defensiva naranja. Pero es un gigante Pamesa en la red. Primeras ventajas desde la defensa, 8-10 y 11-13, puntos para Ferrández, los Superlópez... Si en el segundo set tuvo el bloque mudéjar que agarrarse a la pista para sobrevivir, en este tercero obligó a Léleman a hacer la goma. Tuvieron los locales incluso que poner algo de tensión en la dupla arbitral.

Pero el 20-20 del electrónico fue la última igualdad de ese tercer set, a la postre el momento clave del encuentro. Pamesa tomó las suficientes ventajas, mínimas pero constantes, para no perder el hilo de la situación y llevarse el 1-2 por un 25-27 de nuevo intenso, disputado, emocionante... Y de color naranja. Obligado Léleman, el equipo local volvió a recolocarse, tocó a rebato y preparó la última gran batalla del partido.

Parcial de 9-4

Viene acumulando Pamesa Teruel algunas victorias de mérito a lo largo de esta fase de competición, esta segunda vuelta en la que el bloque de Muraco atestigua un crecimiento ininterrumpido. Ganar a Soria y Manacor ya fue advertencia, y el cuarto set de ayer en Valencia ejemplificó hasta qué punto es meritorio este último triunfo de Pamesa. Fue el último rugido de los taronja, un paseo que comenzaría por un parcial de 9-4 y que no tendría mayor oposición más allá de una reacción posterior para colocar el 10-7. Desde entonces, entre arreón y arreón, el cuadro levantino armó diferencias que llegaron al 20-12, y que fueron maquilladas por los visitantes para que el electrónico quedase en 25 a 18, empate a dos sets y todo por decidir para la fase final.

En ese momento empezaron a rugir las aficiones. Los locales, enrabietados por un escenario que les ponía al borde de la derrota en casa por vez primera en todo el año. Los visitantes, numerosos, una Marea Naranja ejemplar, ensayando para lo que va a venir dentro de dos fines de semana en la Copa del Rey en Zaragoza. Todos en un gran ambiente de vóley, partido para la afición que, en efecto, se definió en otras pequeñas historias.

Todas ellas vinculadas al sufrimiento, como Urchevich que se lastimó la rodilla al luchar un balón en zona de banquillos. O David, que se hizo daño en el vientre peleando una bola a ras de suelo. Omar Hoyos, que salvó incontables defensas con sus pies hasta tal punto que acabó acalambrado de los gemelos. Y por encima de los nombres propios, el escudo sobre la red; se agigantó otra vez Pamesa en la manga decisiva para superar la igualdad inicial y colocar ventajas que fueron una losa para Conqueridor. Superaron los locales el 6-9 que armó Petar.

Aún remaron un 12-13 para colocar el empate a 14 en el filo de la navaja. Pero no pudieron hacer nada con los dos puntos definitivos de los mudéjares, 14-16 para poner en el marcador el 2-3 definitivo. Dos puntos más para apuntalar la quinta plaza de Pamesa en Superliga. Pero, sobre todo, para mandar un mensaje, una advertencia: hay candidatos para ganar la Copa del Rey, y Teruel está entre ellos. Zaragoza vivirá una edición del torneo del KO, la número 50, que se presume seguramente como la más imprevisible, peleada y apasionante de los últimos años en esta igualada competición.

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