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La Villa Romana de la Loma del Regadío en Urrea de Gaén luce renovada tras los trabajos del Museo Provincial La Villa Romana de la Loma del Regadío en Urrea de Gaén luce renovada tras los trabajos del Museo Provincial
Beatriz Martín ha visitado el yacimiento con la directora y la técnico del Museo, Beatriz Ezquerra y Sara Azuara, junto a la alcaldesa de Urrea de Gaén, Silvia Blasco

La Villa Romana de la Loma del Regadío en Urrea de Gaén luce renovada tras los trabajos del Museo Provincial

El coste asciende a 18.000 euros, con cargo al presupuesto asignado para 2024 por la Diputación de Teruel
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El Museo Provincial de Teruel, dependiente de la Diputación Provincial de Teruel, ha comenzado el nuevo año dando a conocer los avances de la renovación que lucirá la Villa Romana de La Loma del Regadío, en Urrea de Gaén, con la restauración y restitución de elementos museográficos. Los trabajos acometidos han supuesto un coste de 18.000 euros.

El paso del tiempo ha ido haciendo mella en las instalaciones de este valioso yacimiento arqueológico que estaría integrado por una red de asentamientos rurales romanos, distribuidos uniformemente a lo largo del valle y que permitían la explotación intensiva del territorio entre los siglos III y V.

Parte de la museografía instalada y con la que se facilita una mejor comprensión al visitante se había deteriorado, por lo que a finales de 2024 el Museo comenzó a restaurar o restituir en caso necesario parte de la misma. De tal forma, se han reemplazado los paneles explicativos y la pantalla de bienvenida, las que recrean el paisaje y la entrada a la villa, muy dañadas por las inclemencias metereológicas y la luz del sol, así como la pantalla con la explicación del mito de Belerofonte y la Quimera, las lonas que reproducen los dos mosaicos y la pantalla que recrea el peristilo.

El coste de la renovación ha sido asumido por el Museo de Teruel, con un coste de 18.045,09 euros con cargo al presupuesto asignado para 2024 por Diputación de Teruel, y ejecutada por la empresa turolense Gráficos Audiovisual e Infografía S.L.U. Estas mejoras se suman a la renovación realizada en el año 2021 de la parte superior de la cubierta, sustituyendo, y en algún caso reponiendo, las planchas de la techumbre por otras más opacas.

El Museo Provincial de Teruel ha desarrollado desde 1959 diversos trabajos para la excavación, restauración, investigación, documentación y puesta en valor del asentamiento, que cuenta con elementos de esta época que están entre los más interesantes en el conjunto de la península ibérica.

Beatriz Martín, vicepresidenta primera de la Diputación Provincial, ha visitaron la excavación para conocer las novedades, acompañada de la directora y la técnico del Museo, Beatriz Ezquerra y Sara Azuara, así como de la alcaldesa de Urrea de Gaén, Silvia Blasco. Martín aseguró que este proyecto “es un recurso muy interesante para la provincia" al tiempo que ha recordado que "desde el Museo se han puesto las lonas exteriores que recrean el perímetro porque con el paso de los años se han ido deteriorando, y han quedado bastante bien".

Además, Martin ha avanzado que se están trabajando para "recuperar el próximo verano las excavaciones tanto de este yacimiento como el de La Caridad en Caminreal y el Alto Chacón en Teruel”.

Un asentamiento valioso catalogado como “Villa romana”

La villa romana de La Loma del Regadío se localiza en el término municipal de Urrea de Gaén, en la comarca del Bajo Martín. Se trata de una vivienda rural de época bajo imperial datada entre finales del siglo III y principios del siglo V, compuesta por un área residencial o pars urbana, unida a un bloque de espacios destinados al procesamiento de productos agrícolas obtenidos de la explotación del territorio bajo dominio de la villa, y que se corresponde con el área denominada pars rustica.

Fue descubierta en 1954, aunque los trabajos de excavación se pusieron en marcha unos años después. En 1959, y desde el Museo de Teruel, se acometió una intervención de urgencia, que permitió recuperar uno de los dos mosaicos que ornaban el pavimento de parte de la zona de residencia del edificio. Sin embargo, no fue hasta 1997 cuando se iniciaran los trabajos de excavación sistemática y conservación de los restos. Desde entonces y hasta 2010, y siempre bajo la dirección de la institución museística, las labores estuvieron encaminadas a la investigación, documentación y puesta en valor del asentamiento, cuyo estado de conservación hacen de él uno de los más interesantes de esta época en el conjunto de la península ibérica, fundamentalmente en lo referente a la pars rústica.

Con las sucesivas intervenciones arqueológicas se descubrió una superficie aproximada de 1500 m² edificados. La parte de vivienda, de la cual se conservan un total de 10 estancias, se articulaba al modo de las domus clásicas de peristilo, en las que toda una serie de espacios se disponían alrededor de un patio central rodeado de un corredor porticado con columnas llamado peristilo. De él procede uno de los dos mosaicos descubiertos, en concreto el extraído y depositado en el Museo de Teruel en 1959 por cuestiones de seguridad y conservación. Un pavimento de 25 m de longitud x 3 m de ancho con una profusa decoración policroma geométrica, mientras que las paredes incluían también elementos ornamentales vegetales y florales.

El otro mosaico se localizaba en el oecus o sala de recepción, de carácter ceremonial, que contaba con un pavimento policromo decorado con motivos similares al del peristilo pero destacando por el emblema central, en el que se representa el tema mítológico de la lucha entre el héroe Belerofonte y la bestia Quimera. De nuevo, por razones de conservación, fue extraído y trasladado a las dependencias del Museo de Teruel.

Anexa a la parte residencial, la pars rustica de La Loma del Regadío constituye uno de los ejemplos más representativos del carácter productivo de las villas en época antigua. No se trata sólo de amplias residencias sino que a la vez conforman grandes centros de explotación agropecuaria. En este área se descubrieron ocho espacios que configuran un extenso pabellón para la obtención de aceite y vino. En él se detectaron todos los dispositivos necesarios para el procesado de la oliva y la uva: prensas de palanca, para el prensado de los frutos, molinos para triturar la oliva y varios depósitos, de capacidad variable, para recoger el producto final.

En total se documentaron cinco prensas que funcionarían a la vez, constatando que la producción de esta villa iba mucho más allá de su autoabastecimiento, generándose un excedente que debió de proveer a buena parte de la población del valle del Ebro y quizás más allá, redistribuyéndose a partir de la red de comunicaciones terrestres y fluviales que caracterizaba a este valle en la antigüedad.

El fin último de los trabajos de investigación ha sido siempre la difusión pública de los resultados. A lo largo de los 15 años de investigación, restauración y conservación del yacimiento, se fueron haciendo mejoras que permitieran mantener los restos en las mejores condiciones posibles, para ello se valló el perímetro del asentamiento conforme avanzaban los trabajos de excavación, se fueron consolidando y protegiendo los restos aparecidos, se adquirieron terrenos para evitar su cultivo, se desviaron caminos y eliminaron edificios de cronología reciente que se disponían sobre los vestigios, e incluso se canalizaron las acequias cercanas para evitar humedades y erosión del terreno.

La culminación de los trabajos de puesta en valor de la villa fue la instalación de una gran cubierta de protección entre los 2007 y 2008 y, posteriormente, la musealización, llevada a cabo en 2012 a iniciativa y promoción de Diputación de Teruel (a través del Museo de Teruel), el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Urrea de Gaén, con la financiación del Ministerio de Fomento.

Este proyecto contempló desde el inicio la incorporación de todo un aparato museográfico que incluía paneles explicativos, que van de lo general a lo particular, imágenes que ambientan diferentes espacios de la villa y su entorno, réplicas cerámicas, y reproducciones a tamaño real ubicadas en sus emplazamientos originales como recursos didácticos, que ayudan a entender mejor el funcionamiento de los diferentes elementos a la vez que dan buena muestra de las enormes dimensiones de las máquinas que allí se utilizaron.

Además, dado que no es posible volver a ubicar los mosaicos en su lugar original por problemas de seguridad y conservación, se colocaron unos grandes textiles impresos a tamaño real que reproducen de manera fiel ambos pavimentos. Todo ello lo contempla el visitante, guiándolo en el recorrido a través de dos pasarelas de tramex elevadas del suelo, que facilitan el paso sin pisar los restos arqueológicos y permiten la visibilidad.

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