

El número de defunciones duplica al de nacimientos en el primer semestre
El aumento de la natalidad no compensa al de la mortalidad por el envejecimiento poblacionalEl número de nacimientos en la provincia de Teruel en el primer semestre del año se incrementó un 4,54% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el de defunciones se elevó un 1,76%. Entre enero y junio, nacieron 460 personas (239 niñas y 221 niñas), pero murieron más del doble, 924 (490 varones y 434 mujeres).
Los datos provisionales del Movimiento Natural de la Población difundidos este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman el saldo negativo en el crecimiento vegetativo de la población turolense (es decir, la diferencia entre nacimientos y defunciones) en 464 personas durante la primera mitad del año.
Esta cifra es ligeramente más favorable que la del mismo periodo de 2017, cuando la diferencia entre nacimientos y muertes fue negativa en 468 personas debido a la mayor natalidad registrada en estos primeros seis meses de 2018 (20 más), dado que la mortalidad aumentó en menor medida (16 más).
De esta forma, en los primeros seis meses se ha roto con la caída en el número de nacimientos iniciada en 2011, que hasta el momento solo se había visto interrumpida por un leve incremento experimentado en 2016, que terminó con 1.059, 73 más que un año antes.
No obstante, el aumento de la natalidad no compensa el de la mortalidad como consecuencia del progresivo envejecimiento de la población, lo que contribuye a agravar la severa sangría demográfica que sufre la provincia de Teruel.
El saldo vegetativo continúa siendo muy negativo, dado que el número de defunciones duplica al de nacimientos: 924 en el primer caso y 460 en el segundo. Cabe precisar que además de enero a junio se produjeron 2 muertes fetales tardías y 1 defunción de un bebé que vivió menos de 24 horas, cuando en el mismo periodo de 2017 no hubo ningún caso.
Así las cosas, no se produce una reposición de la población. Además de por este factor, la pérdida de habitantes se ve agravada porque el número de personas que deja la provincia supera ampliamente al de las que llegan, datos que serán dados a conocer en la Estadística de Migraciones que publicará mañana el INE.
Según los resultados del Movimiento Natural de la Población conocidos el martes, junio fue el mes en el que se produjo un mayor número de partos en la provincia, con 29, seguido de abril (22), mayo (21), febrero y marzo (20) y enero (17). Además, de los 460 nacimientos, el 28% se corresponde a madres residentes en la capital (129).
Por lo que respecta a las defunciones, ocurrió al contrario: el máximo se produjo en enero, cuando se contabilizaron 169, y el mínimo en junio, con 124. Entre tanto, en marzo hubo 165, en febrero 162, en mayo 157 y en abril 147. Del número total de fallecimientos, un 21% se corresponde con residentes en la capital (194).
Por otro lado, en el primer semestre del año se celebraron 153 matrimonios en la provincia de Teruel, un 0,6% menos que en el mismo periodo de 2017 cuando hubo 168. Del total, 123 fueron exclusivamente civiles (lo que supone más del 80%), 29 según la religión católica, y uno según otra religión. El 33% corresponde a matrimonios consumados en la capital (51). El mayor número de bodas tuvo lugar en junio, con 53, seguido de mayo (37), abril (25), febrero (16), marzo (12) y enero (10).
Datos definitivos
El INE facilitó también los datos definitivos de 2017, que reflejan una pérdida natural de población para la provincia de Teruel de 767 habitantes, ya que se registraron 1.713 defunciones frente a tan solo 946 nacimientos.
La tasa bruta de natalidad fue de 7,05 nacidos por cada 1.000 habitantes, la más baja de toda la serie histórica que comienza en1975. La edad media a la que las mujeres turolenses tuvieron su primer hijo se elevó hasta los 31 años, también la más alta de la serie.
Entre tanto, la tasa bruta de mortalidad fue de 12,77 defunciones por cada 1.000 habitantes. La esperanza de vida al nacimiento se situó en 83 años, 80 para los hombres y 86 para las mujeres.
España se queda sin niños
El deterioro demográfico que sufre Teruel es extensible al conjunto de España. En el primer semestre de este año, solo nacieron 179.794 bebés, la cifra más baja de toda la serie histórica que comenzó a elaborarse en 1941, y un 5,8% menos que los alumbramientos registrados un año antes. El problema de la natalidad es común a todas las comunidades autónomas y los que lo nacieron en Aragón en este mismo periodo fueron 4.843.
Y mientras descienden los nacimientos aumentan las muertes. En el mismo periodo fallecieron 226.384 personas, un 2,1% más que en el primer semestre de 2017, con lo que el crecimiento vegetativo (nacimientos menos muertes) presentó un saldo negativo de 46.590 personas.
En este mismo periodo en Aragón se produjeron 7.288 fallecimientos, con lo que el saldo vegetativo fue negativo en 2.445 personas, lo que supone un crecimiento negativo del 3,3%.
Estos datos explican que la pérdida de población se debe tanto a la mayor mortalidad como a la menor natalidad registrada este año.
El deterioro demográfico que sufre España se agravó poco después de 2008, cuando comenzó la crisis económica que hizo que gran parte de los inmigrantes, en su mayoría una población joven con una tasa de natalidad superior a la española, regresase a sus países de origen o emigrasen a otras zonas en búsqueda de mejores oportunidades de vida.
Y las consecuencias son evidentes: menos nacimientos (casi un 25% menos) y una caída de la población que, además, cada vez es más vieja porque la esperanza de vida cada vez es más alta (por encima de los 83 años).
Desde 2012 cuando España registró la cifra de población más alta de su historia, con 46,8 millones de habitantes, se ha reducido en cerca de 200.000 personas.
En cuanto a los matrimonios, entre enero y junio se registraron en el conjunto de España 69.777, un 5,7% menos que en el mismo periodo de 2017.