

Me ha llegado a través de WhatsApp un cartel para dar a conocer los actos que habrá esta semana en Teruel: mañana día 22 una concentración en la Plaza del Torico, el 25 una Eucaristía en la Capilla del Hospital Obispo Polanco y el 27 una mesa redonda madres coraje en el Casino, todos ellos relacionados con la convocatoria nacional del próximo día 23 para dar nuevamente un Sí a la vida. Se ha elegido este día por ser el domingo más próximo al 25 de marzo, Día Internacional de la vida. Me da mucha alegría saber que en Teruel también nos uniremos a ese grito unánime por la vida. Gracias a que algunas personas han decidido seguir con las mangas remangadas, es decir, seguir trabajando por la vida.
Yo he participado en varias Marchas Sí a la Vida, todas se han desarrollado en un ambiente festivo y alegre, a pesar de la tragedia del aborto y de la eutanasia presente y creciente en nuestra sociedad. Las familias y las personas que participan en estas quieren mostrarnos que apostar por la vida vale la pena, que la vida es motivo de alegría y de esperanza y que lo contrario nos aboca a la muerte.
El tono de fiesta de esta marcha se plasma en el canto del himno, creado por los Hermanos Martínez en 2018, “Qué viva la vida” para decir Sí a la Vida bajo el mismo color, el verde esperanza, y la misma voz”.
La plataforma Sí a la Vida, formada por más de 500 asociaciones y entidades civiles nacionales e internacionales, ha convocado un año más a la sociedad civil española para celebrar el Día Internacional de la Vida el 23 de marzo. Todos los integrantes de esta plataforma están convencidos del valor insustituible de toda vida humana y por ello asumen como un reto la defensa de la vida humana y su dignidad. En esta convocatoria se anima, una vez más, a las familias a participar, apoyar y disfrutar de esa jornada puesto que las familias son las base de la sociedad. La Marcha constituirá un paso más para desterrar la cultura de la muerte de nuestra sociedad.
Una forma de luchar por la vida es concienciar a las instituciones públicas y privadas a que proporcionen recursos para poder ayudar a las mujeres que lo necesiten y puedan seguir adelante con su embarazo a pesar de las dificultades a las que se enfrentan. Otra forma es fomentar la natalidad por medio de ayudas económicas, desgravaciones fiscales, flexibilización de la jornada laboral, contabilizar los años de crianza de los hijos de alguna manera con los del trabajo (...). Todo sería posible si se valorase la maternidad como fuente de vida y como bien social. Además, la falta de ayuda a la natalidad es una postura contraria a nuestro estado de bienestar, al mantenimiento de nuestras pensiones, en definitiva, al mantenimiento de nuestro relevo generacional, que es lo que realmente garantiza la continuidad de nuestra vida.
Una de las asociaciones que participara en la Marcha es la de 40 días por la vida, cuyo coordinador de Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC, D. Juan Presa propone: denominar al aborto provocado un feticidio, y advierte de que el neolenguaje que se usa al decir interrupción del embarazo o aborto, en lugar de decir que es la muerte provocada de un feto, va creando pensamiento, orientado a debilitar o apagar la conciencia moral de la persona, y determinando su vida.
El compromiso por la defensa de la vida y la dignidad de la persona exige también cuidar a los mayores como se merecen. Una de las tareas es instar a las administraciones públicas y privadas a establecer las ayudas necesarias para que las personas mayores puedan vivir dignamente la última etapa de su vida, en su propia casa o en una residencia. Además, hay que lograr que los cuidados paliativos de calidad sean accesibles para todos desde cualquier rincón de España.
Hay que mantener la esperanza en que la historia nos demostrará que siempre vale la pena apostar por la vida y por la maternidad.