Diario de Teruel
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Miércoles, 16 de octubre de 2019
TERUEL

23/7/2019

Manuel Pizarro, presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación: “La gran contaminación viene de coches y casas y en Teruel hay pocos coches y casas y mucho territorio desierto"

Considera “lógica” la Revuelta de la España Vaciada y reclama fondos europeos contra la despoblación
Alicia Royo
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El presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Manuel Pizarro
El presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, Manuel Pizarro

Manuel Pizarro Moreno (Teruel, 1951) preside desde febrero la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, que tiene como fines la investigación y la práctica del Derecho y de sus ciencias auxiliares, además de contribuir a las reformas y progresos de la legislación española.

Después de asesorar a Pablo Casado en la elaboración del programa económico del PP, ahora se reconoce como “mero observador” de la política. No obstante, considera que en estos momentos es prioritaria la formación de gobiernos que generen estabilidad y certidumbre económica.

Por otro lado, considera que es necesario “poner el foco” en la despoblación y mantiene su crítica a que territorios como Teruel sean los primeros en pagar las consecuencias de la descarbonización.

-En febrero fue elegido presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. ¿Qué supone para usted este nuevo cargo?

-Un gran honor. Para alguien que ha estado casi toda la vida en asuntos jurídicos, primero como abogado del Estado y luego como jefe de la asesoría del Gobierno de Aragón, además de en otras muchas actividades jurídicas y económicas como la Bolsa de Madrid, es uno de los honores más grandes que se puede tener.

-¿Qué labor desarrolla esta Academia y usted como presidente?

-La Academia es un foro de los juristas más importantes de España. Cuando llegué estaba nada menos que Eduardo García de Enterría, Luis Díez-Picazo o Juan Iglesias Santos. Ha estado presidida por Landelino Lavilla Alsina o José Antonio Escudero, también aragonés de Barbastro, que fue mi predecesor. Es una caja de resonancia de muchas cosas del mundo jurídico español. Se vierten opiniones y análisis de cuestiones jurídicas. El presidente forma parte del Instituto de España junto con los demás presidentes o directores de reales academias y soy también miembro del Consejo de Estado, lo que me llena de satisfacción. 

-Aragón ha destacado por tener brillantes juristas. ¿Cuál es la causa?

-Decía Joaquín Costa que Aragón se define por su derecho. Aragón es una región equilibrada, es una Comunidad Histórica que ha tenido el derecho en el frontispicio de todo. En el juramento de los reyes del Sobrarbe estaba el “Nos, que somos tanto como vos y todos juntos más que vos, os hacemos rey de Aragón, si juráis los fueros y si no, no”.

El sometimiento a la ley y al derecho es fundamental. En Aragón se dice “antes hubo leyes que reyes”. Y el propio sistema foral, con los fueros de Teruel, Daroca o Albarracín, daba un conjunto de libertades a los aragoneses que en otras partes de España no se tenía. La propia figura del Justicia de Aragón y la protección civil de los aragoneses es algo que llevamos dentro; el respeto a la ley y al derecho es consustancial. 

Incluso la resolución de problemas importantes como la sucesión de Martín el Humano dio lugar en 1412 nada menos que al Compromiso de Caspe. En lugar de estar en una guerra civil, resolvimos con la presencia de turolenses importantes como Francés de Aranda nada menos que el gran contencioso que era la sucesión de la Corona de Aragón.

-Pero ahora muchos se atreven a cuestionar las decisiones judiciales, aún sin tener nociones de Derecho...

-Todos los poderes públicos están sometidos a la ley y al derecho. La ley más importante es la Constitución y todo el mundo tiene que acatar la ley y los tribunales interpretarla y aplicarla al caso concreto y hacer cumplir las sentencias. Todos los españoles están obligado a cumplir la ley en un sistema de Estado de Derecho, que es la garantía de la democracia. Al final, un sistema democrático es un sistema de imperio de la ley. Y donde no hay ley, lo que rige es la ley del más fuerte, y eso es justo lo opuesto a un sistema democrático de Estado de derecho.

-Pero las redes sociales “arden” a menudo...

-La opinión es libre siempre que no sea calumniosa e injuriosa. Ahí el problema son las fake news. He estado en algún foro en Iberoamérica tratando estos asuntos y el problema es cómo se reacciona ante las noticias falsas. Ese es un problema no resuelto por la falta de una autoridad universal. Es decir, que te pueden estar injuriando o lanzando noticias falsas desde cualquier otro país y el problema es cómo se reacciona ante eso, qué tribunal te ampara y cómo se restituye el orden jurídico que ha sido vulnerado, es decir, cómo te indemnizan por el daño causado. Y eso es lo que no está resuelto todavía. 

Pero en todo caso hay que tener en cuenta que una parte importantísima de los mensajes que circulan por la red son artificiales e inducidos por determinadas fuentes. Hay que saber de dónde vienen, que haya transparencia, y que cuando hay una noticia falsa que causa daño a alguien se aplique el artículo 1.902 del Código Civil: el que por acción u omisión causa daño a otro interviniendo culpa o negligencia está obligado a reparar el daño causado. Habría que indemnizar a todo aquel que es objeto de una noticia falsa y que le causa daño en sus bienes, honor, imagen, fama o lo que sea.

-¿Qué opina del panorama político actual y de las dificultades para formar Gobierno, tanto en España como en Aragón?

-Ya no estoy en política. Cuando estuve no me negué nunca a intervenir en debates pero cuando uno está fuera es un mero observador. Lo que hace falta es un país con certidumbre. Lo peor para la situación económica es la incertidumbre. Es conveniente que tengamos cuanto antes gobiernos constituidos legítimamente. Hemos visto como en Europa, con una situación de minorías mayoritarias entre los distintos partidos, nuevos o antiguos, en pocos días hemos tenido a la alemana Ursula von der Leyen como nueva presidenta de la Comisión Europea. Hace falta que todo el mundo haga un esfuerzo para tener cuanto antes gobiernos que puedan liderar un país en un momento clave económica y políticamente, con el brexit o los problemas comerciales entre Estados Unidos y China. Hace falta un Gobierno que dirija y gobierne.

- ¿Hasta que punto esta situación afecta al crecimiento económico?

-La economía al final son las empresas y somos todos nosotros con nuestros hábitos de consumo, ahorro o inversión. Cada vez que compramos un producto que se fabrica en Teruel, en España o fuera estamos generando riqueza en Teruel, en España o fuera. No es que el Gobierno dirija la economía porque la dirigimos todos. Pero sí que hace falta que el Gobierno dé certidumbre a la situación y que a través de las leyes se establezcan ámbitos de libertad. Y es muy importante que no haya déficit público para que no nos pase como en la crisis de 2008-2009, cuando la falta de ahorro y de liquidez en España hizo que la economía colapsara al estar en manos de los grandes prestamistas mundiales. 

La situación no es nueva. Cuando uno lee a Ramón Carande en Carlos V y sus banqueros ya ve que esto pasaba nada menos que en el Renacimiento. O en César: la biografía definitiva, Adrian Goldsworthy explica como Julio César estaba en manos de los banqueros como Craso. Esto no es nuevo pero sí que hace falta un Gobierno que ponga las condiciones necesarias para que la economía se desarrolle. 

-¿Y cómo ve la situación económica y, sobre todo poblacional, que atraviesa la provincia de Teruel?

-Yo soy siempre optimista. Creo que Teruel está en medio de la España que crece. Está rodeada de Madrid y Cataluña. Entre Zaragoza y Valencia cabe una población mucho más grande de la que tenemos pero hace falta fortalecer las comunicaciones. Me acuerdo de la lucha por la autovía, que se consiguió terminar a principios de los años 2000, y ahora estamos con el ferrocarril. 

Pero hay ejemplos esperanzadores, como lo que se ha hecho en Albarracín. Yo he estado desde el origen en la Fundación Santa María. Entonces había muy pocas plazas hoteleras y hoy tenemos los fines de semana llenos de gente. Vemos toda la revolución que se ha hecho en la ciudad de Teruel con el plan Urban, con la propia autovía, el aeropuerto y el diseño de redes eléctricas o de gas. Y vemos la realidad del Matarraña, donde también está floreciendo una economía sostenible, que es a lo que va el mundo, con sitios donde se puede vivir mucho mejor.

Queda el ferrocarril. Y queda por resolver la cuestión de las cuencas mineras y ver qué pasa cuando desaparezca la minería. Pero yo soy optimista con Teruel.  

-Usted, que presidió Endesa entre 2002 y 2007, se ha mostrado muy crítico con la descarbonización...

-Creo que el mundo lo tenemos que salvar entre todos y siempre he dicho que países como Estados Unidos, China, India o Rusia, que son los grandes emisores de CO2, tienen que contribuir mucho más que provincias como Teruel que, con 2 habitantes por kilómetro cuadrado que tenemos por ejemplo en la zona que linda con Molina de Aragón, parece que es la que tiene que salvar el mundo. La gran contaminación viene de coches y casas y en Teruel hay pocos coches y casas y mucho territorio desierto. Esas valoraciones hay que hacerlas. 

Hay que retribuir a los grandes filtradores de CO2 y, por tanto, hay que hacer que los bosques que tenemos en Teruel, que son numerosos, perciban retribución. Hay que ordenar el CO2 y que los emisores y los consumidores de productos que lo han generado paguen a los que drenan o capturan todo ese tipo de emisiones. Eso es lo que queda por hacer, que es muy importante, y hay que ponerlo en marcha cuanto antes.

-¿Cómo valora la transición energética de Andorra tras el anuncio del cierre de la central térmica?

-No lo conozco. Con mi amigo Luis Ángel Romero (IU) como alcalde de Andorra y yo como presidente de Endesa colaboramos y bajamos juntos a Valencia a hablar con los azulejeros. Intentamos atraer empresas a Andorra y yo estuve en primera fila. Pero cuando uno se va de los sitios hay que pasar página y aparecen otras personas en las empresas y otros políticos en las entidades, que son los que tienen que resolver los problemas.

-¿Cree necesario alcanzar un Paco de Estado contra la despoblación y dedicar un Ministerio a esta problemática?

-Hace falta poner atención. Me remito a la zona que más conozco, que es Teruel y la vecina provincia de Guadalajara por la que paso constantemente para ir a Madrid. Hoy en día hay una demanda de medio ambiente, de espacio no contaminado, de poblaciones donde merezca la pena vivir. Y con las redes que tenemos ya no hace falta estar trabajando en un despacho. Se puede estar con teletrabajo y se pueden hacer muchas cosas desde una distancia no muy grande a Madrid, a Zaragoza o a Valencia. Esto hay que repensarlo y hace falta que alguien coordine todo ese tipo de cosas. No sé si a través de un ministerio, una secretaría de Estado, un organismo o un comisariado, pero sí que hace falta poner el ojo en eso porque al final hay una descompensación. Hay mucha contaminación y concentración en las grandes ciudades y una despoblación y falta de atención en otras. Y ese equilibrio hay que volver a reconstruirlo en función de los más necesitados y de las zonas más despobladas.

-¿Entiende entonces la creciente movilización de la España vaciada?

-Es lógica. Es una llamada de atención, que siempre viene bien. Yo llevo toda la vida viéndola y sufriéndola en la parte que nos toca. Lo que más me duele es ver lo que nos pasa con funcionarios o plazas que no se cubren, sobre todo en servicios sanitarios como en el Hospital Obispo Polanco, porque está afectando a la salud y la atención de las personas. Pero no somos los únicos, pasa lo mismo en Soria, Cuenca, Guadalajara... Hay que ponerse en marcha y revisar y actualizar ejemplos como los de Albarracín, Matarraña y Maestrazgo. Y es necesario colaborar con las provincias limítrofes. En ese aspecto, sí que haría falta una unidad supraprovincial o supracomunitaria que coordine todas esas acciones y traiga fondos europeos. 

Europa a todas estas cosas le dedica mucho mucho dinero y una parte tendría que venir a España, pero con idea de ver qué hace falta para retejerla. La despoblación, como el dolor o la fiebre, no es la enfermedad en sí misma, sino el síntoma de que algo se ha hecho mal. Hay que ver qué ha provocado esa despoblación e intentar compensarlo de otra manera.

-¿Es positiva la unión de los territorios afectados?

-Cuando muchos trabajamos juntos, al final se multiplica el resultado, que es lo que hay que hacer: unir a todo el mundo y trabajar juntos. 

-¿Es necesario implementar nuevas actividades que diversifiquen la economía, sobre todo industriales?

-Sí, pero al final eso lo tienen que hacer los empresarios y lo que hay que hacer es darles las mejores condiciones. El empleo lo generan los empresarios, sin perjuicio del sector público y la dimensión que tenga que tener. Pero los que dinamizan el territorio son los empresarios y ahí lo que hace falta es agilizar trámites y dar facilidades, no solo económicas, para que las empresas se puedan establecer sin tener que superar esa especie de carrera de obstáculos repleta de papeleos, licencias, autorizaciones, permisos... todo ese tipo de cosas. El que facilite eso, ganará la batalla. 

El Fuero de Teruel, de alguna forma, era eso; todo aquel que se establecía en la extremadura turolense en la Edad Media tenía facilidades jurídicas para poder repoblar esos territorios. Hace falta una segunda repoblación y la seguridad jurídica, la agilización de trámites y la atención por parte de las administraciones públicas es necesaria para que vengan empresas de todo tipo y se establezcan. 

-¿Por qué sectores habría que apostar?

-Esto va cambiando. El carbón desaparece pero vemos la eclosión de las renovables, que pueden ser en parte una solución. Se obtienen menos puestos de trabajo, pero generan riqueza. El turismo que recibe la provincia es cada vez mayor y eso conlleva muchos servicios asociados, también sanitarios y educativos.

-Entre esas facilidades, ¿cabría establecer una fiscalidad diferenciada para los territorios menos poblados?

-¿Por qué no? Aunque no se trata tanto de una fiscalidad diferenciada, que también. Cuando estuve en Endesa lo decía siempre: no tiene sentido que las empresas que se establezcan al lado de los centros de generación tengan que pagar la parte de transporte para llevar esa energía a las poblaciones más pobladas. No tiene sentido porque estás acentuando los problemas de contaminación, transporte e infraestructuras en poblaciones grandes cuando a lo mejor a las empresas les es más fácil que no paguen el transporte porque no lo usan cuando se establecen al lado de una central eléctrica. 

Una fiscalidad atractiva también es importante para que no tengamos que pagar los impuestos establecidos para retribuir las aglomeraciones donde no las hay. Eso requiere una fiscalidad adecuada, que se puede hacer perfectamente.

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