Síguenos
Orgullo y legado Orgullo y legado
banner click 236 banner 236
Juanjo Francisco

Pues ya han llegado los nuevos tiempos en el socialismo turolense bajo la batuta de Pilar Alegría, flamante ministra portavoz por añadidura, y toda la militancia sabe ya a qué atenerse con los nuevos nombres que han aparecido en la cúpula dirigente. La familia del puño y la rosa, simbología un tanto vintage pero todavía válida, supongo, se reacomoda a la espera de acontecimientos derivados de las nuevas estrategias políticas a desarrollar. Rafael Guía, el hijo del histórico Isidro Guía, ha llegado a la Secretaría General del partido en la provincia sin oposición alguna. Sobre los hombros del alcalde de Andorra descansa la responsabilidad de conformar una estructura de dirección que será refrendada en el congreso provincial de mayo. Rafael Guía, por lo pronto, ya ha reconocido que su padre “estaría orgulloso” de verle en tal disposición.

Orgullos y legados aparte, las nuevas caras que aparecen en el socialismo turolense deben afrontar un reto importante que no es otro que recuperar posiciones en un mapa que refleja una importante pérdida de peso específico del partido. Los tiempos que se les avecinan no son muy propicios y van a necesitar un carretón de entusiasmo y buena praxis para evitar la irrelevancia.

Pero, antes de todo eso, quedan por cerrar algunas historias del pasado reciente. El congreso provincial moverá fichas y algunas personas que ahora mismo creen que han salvado la piel se darán cuenta que su destino próximo es un limbo inmisericorde. Luego recibirán, eso sí, las gratitudes que se lanzan en el adiós, faltaría más.

El congreso provincial deberá traer también un nuevo argumentario que presiento especialmente complicado de estructurar porque veo difícil de congeniar los mensajes que la ministra portavoz lanza desde Madrid con algunas cuitas locales. Ojo a las contradicciones y ojo a las comparaciones con logros pasados porque del legado se vive poco tiempo y las autoloas en redes solo complacen a los ha complacidos.

Pues ya han llegado los nuevos tiempos en el socialismo turolense bajo la batuta de Pilar Alegría, flamante ministra portavoz por añadidura, y toda la militancia sabe ya a qué atenerse con los nuevos nombres que han aparecido en la cúpula dirigente. La familia del puño y la rosa, simbología un tanto vintage pero todavía válida, supongo, se reacomoda a la espera de acontecimientos derivados de las nuevas estrategias políticas a desarrollar. Rafael Guía, el hijo del histórico Isidro Guía, ha llegado a la Secretaría General del partido en la provincia sin oposición alguna. Sobre los hombros del alcalde de Andorra descansa la responsabilidad de conformar una estructura de dirección que será refrendada en el congreso provincial de mayo. Rafael Guía, por lo pronto, ya ha reconocido que su padre “estaría orgulloso” de verle en tal disposición.

Orgullos y legados aparte, las nuevas caras que aparecen en el socialismo turolense deben afrontar un reto importante que no es otro que recuperar posiciones en un mapa que refleja una importante pérdida de peso específico del partido. Los tiempos que se les avecinan no son muy propicios y van a necesitar un carretón de entusiasmo y buena praxis para evitar la irrelevancia.

Pero, antes de todo eso, quedan por cerrar algunas historias del pasado reciente. El congreso provincial moverá fichas y algunas personas que ahora mismo creen que han salvado la piel se darán cuenta que su destino próximo es un limbo inmisericorde. Luego recibirán, eso sí, las gratitudes que se lanzan en el adiós, faltaría más.

El congreso provincial deberá traer también un nuevo argumentario que presiento especialmente complicado de estructurar porque veo difícil de congeniar los mensajes que la ministra portavoz lanza desde Madrid con algunas cuitas locales. Ojo a las contradicciones y ojo a las comparaciones con logros pasados porque del legado se vive poco tiempo y las autoloas en redes solo complacen a los ha complacidos.