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Antonio Artuñedo, investigador en Automática y Robótica: “Los coches conducirán sin supervisión humana algún día, pero aún queda mucho” Antonio Artuñedo, investigador en Automática y Robótica: “Los coches conducirán sin supervisión humana algún día, pero aún queda mucho”
El investigador Antonio Artuñedo ofreció una charla en Teruel

Antonio Artuñedo, investigador en Automática y Robótica: “Los coches conducirán sin supervisión humana algún día, pero aún queda mucho”

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Si hay un lugar común en casi todas las utopías y distopías literarias y cinematográficas son los coches que se conducen solos mientras sus pasajeros charlan tranquilamente. El grupo de investigación Autopía, con sede en el Centro de Automática y Robótica del CSIC de Arganda del Rey (Madrid), es uno de los que investiga para que eso sea algún día una realidad. Uno de sus componentes, el investigador albaceteño Antonio Artuñedo, ofreció este jueves una charla sobre conducción autónoma en el Salón de Actos de Ibercaja Teruel. 

- La conducción completamente autónoma de los coches… ¿es utópica?

- Ahora mismo se está haciendo un enorme esfuerzo inversor para que deje de ser una utopía, pero queda muchísimo trabajo para hacer. El sector industrial y el de investigación está invirtiendo en muchos proyectos de este tipo porque hay un gran interés para que estos desarrollos acaben siendo un servicio real a la sociedad.

- ¿A qué se puede aspirar en el futuro? ¿Realmente es posible que un coche se conduzca solo en cualquier entorno y condición, o nunca será posible prescindir del humano, si no como conductor, sí como supervisor?

- Nuestro objetivo es la autonomía total, lo que pasa es que para llegar hasta allí hay que superar muchos puntos intermedios que implican grandes obstáculos. Por ejemplo, hacer convivir coches autónomos con coches convencionales tiene una dificultad añadida. 

- ¿Qué se ha conseguido en la actualidad gracias a la investigación?

- Hoy en día en los concesionarios de coches hay bastantes sistemas de asistencia a la conducción que dan indicaciones, ayudan a tomar decisiones e incluso toman el mando del volante, del freno o del acelerador en determinados casos. En cuanto a experimentación ya ha habido grandes hitos. Por ejemplo en el Darpa Grand Challenge de 2005 un vehículo fue capaz de conducirse a través del desierto entre California y Nevada. Ya hay sistemas investigados que se acercan a lo que llamamos conducción autónoma, aunque por el momento siempre tiene que haber un humano supervisándola. Aún estamos lejos de llegar a sistemas que no requieran monitorización humana.

- ¿A nivel tecnológico, cuáles son las mayores dificultades con las que se encuentra un automóvil a la hora de ser autónomo en la conducción?

- Los problemas más graves vienen de la percepción que el coche tiene del entorno, que es donde más esfuerzos se están haciendo en investigación. Hay sistemas basados en cámaras, pero no siempre son totalmente fiables, porque hay reflejos, hay nieblas o hay condiciones concretas de luz que les restan eficacia. Además el coche necesita hacer muchos procesamientos y muy complicados para convertir la imagen de una cámara en información útil. Una autovía, por ejemplo, es un entorno más o menos controlado, donde un sistema puede basarse en las líneas del carril o en la velocidad del coche que le precede. Pero en entornos urbanos la cosa se complica muchísimo más. Además es necesario hacer predicciónes. Es decir, quizá tienes delante un peatón cruzando pero, por la distancia y velocidad que lleva, calculas que va a cruzar antes de que tu llegues y no te va a hacer falta frenar. Prever el comportamiento de todos los actores que participan y ser capaz de combinarlos y tener en cuenta sus interacciones es la clave.

- ¿Los coches autónomos requerirán vías especiales, o se adaptarán a la red convencional de carreteras y calles?

- La tendencia actual en la investigación es sustituir al conductor humano sin cambiar demasiado la infraestructura actual. Pero sí que serán de gran ayuda diferentes sistemas, sobre todo de comunicaciones y avisos, instalados en las vías para intercambiar datos con el autómovil. 

- La conducción autónoma modificaría sensiblemente la legislación, ¿no?

- Tendría muchas implicaciones a nivel de leyes y de aseguradoras, aunque esto se escapa del ámbito de la investigación. Pero en un sistema de conducción que ya no requiera monitorización humana, alguien tendrá que tener responsabilidad de lo que pueda ocurrir. 

- ¿En cuántos años estarán los coches conduciéndose solos, de forma habitual, por nuestras carreteras?

- Hay muchos estudios y encuestas que hablan de eso, pero es imposible decirlo. A mí me recuerda un poco al debate de cuándo se acabará el petróleo. Siempre se dice que dentro de 50 años, y pasan 50 años y se vuelve a decir 50 años. Personas de la industria hablan de pocos años, pero otros, y no son pocos, dicen que queda todavía muchísimo tiempo y que incluso puede que eso nunca ocurra. Así que hay fechas previstas para todos los gustos.

- ¿Cómo está España en la investigación de sistemas de conducción autónoma?

- La investigación en general sigue sufriendo los efectos de los recortes, y en este campo la financiación lo es todo. En nuestro caso concreto estamos avanzando gracias a proyectos financiados por Europa, pero en el grupo Autopía tratamos de ir un paso por delante en algunos de los aspectos que se están investigando, y tenemos tiene bastante presencia fuera de España.