

Marina Arpecella: “Si no encontramos casa en 15 días volvemos a Argentina”
La falta de oferta para arrendar una casa lastra el empleo y la repoblaciónSi en un plazo de dos semanas Marina Arpecella y su familia no encuentran una vivienda para alquilar en la zona del Jiloca harán las maletas y regresarán a su Buenos Aires natal. La falta de vivienda en régimen de alquiler es una lacra que está lastrando, y de qué forma, ya no solo el crecimiento de los pueblos, sobre todo en las zonas rurales, sino incluso su mantenimiento vegetativo. Y el caso de esta familia es solo un ejemplo. En los últimos meses ha habido al menos cuatro familias latinoamericanas usuarias del proyecto de Accem en Burbáguena que tuvieron que rechazar puestos de trabajo en la zona al no encontrar una casa para alquilar. Ni siquiera el llamamiento desesperado lanzado hace pocas semanas por el Ayuntamiento de Burbáguena para que el gobierno de Aragón tomase cartas en el asunto y ofreciera soluciones a estos municipios para que pueden sostener su población ante una inexistente oferta de arrendamientos.
Después de haber estado viviendo y trabajando en la zona del Jiloca durante más de un año y medio, Marina Arpecella quiso probar suerte en Galicia. Poco después le seguirían su marido y sus dos hijos, que estaban escolarizados en Burbáguena y en Calamocha. La suerte les fue esquiva en su aventura y apostaron por regresar a Teruel, donde el marido de Marina no tuvo demasiados problemas para recuperar su puesto de pescadero en un supermercado. “Teníamos unas casas para ver aquí, pero cuando llegarnos ya no había nada”, recordó este viernes Arpecella.
En este contexto, la familia está viviendo en casa de un amigo, y lo que iba a ser un par de días ya se ha prolongado más allá de las dos semanas. Y las perspectivas no le son halagüeñas a esta familia. “Estoy yendo por todos lados, ya no sé qué puerta tocar. Hemos preguntado a todos los conocidos, no conocidos, amigos, conocidos de conocidos, fuimos personalmente pueblo por pueblo, fuimos a los ayuntamientos de los pueblos. Y no solo en Báguena, sino que hemos buscado desde Daroca hasta Monreal”, recalcó.
Conscientes de que pueden permanecer mucho más tiempo viviendo en casa de su amigo, la familia de Arpecella se ha marcado un plazo: “Si en quince días no encuentro un lugar (en el que vivir) me voy a Argentina”, sentención. De hecho, la mujer asegura que ya ha empezado a buscar trabajo en su Buenos Aires natal, preparando el regreso porque “no tenemos donde vivir. No podemos vivir siempre en casa de un amigo”, insistió.
El caso de la familia de Marina Arpecella no es un ejemplo aislado. En estas mismas páginas, hace casi un año, se pudo leer la odisea de Patricia Sobrino, una joven valenciana que junto a su pareja trató de comenzar una nueva vida alejada del bullicio de la capital del Turia. A pesar de tener ofertas de trabajo, tuvo que regresar a Aldaia (Valencia) después de haber estado semanas en busca de un alojamiento. “Estamos mirando casas por la comarca, por Burbáguena, Blancas... en todo el Jiloca. Estoy investigando a ver qué encuentro”, explicó en su día Sobrino que, no obstante, se mostró sorprendida por los resultados de la búsqueda: “No hay mucha oferta porque muchas casas están medio derruidas, o ya no se sabe de quiénes son, o las que están decentes son empleadas en el verano por la familia, que tampoco las tienen disponibles para alquiler o venta”, relató entonces.
Desde el grupo Adri Jiloca se puso en marcha un banco de vivienda. Este viernes, la web mostraba 29 ofertas de inmuebles, de los que solo 6 se ofrecían para alquilar, siendo la mayor parte de ellos apartamentos de dos camas o en municipios alejados de las localidades más grandes de la comarca del Jiloca, donde es más fácil encontrar trabajo.
La fugacidad de las viviendas para alquilar en el mercado del Jiloca no es una novedad. “Me duran apenas unas horas”, reconoció la técnico del Grupo de Acción Local Adri Jiloca Gallocanta, Silvia Benedí, a propósito de la bolsa de vivienda que gestiona este grupo en su portal web y en el que hay muy pocos inmuebles a la venta y ninguno en alquiler.
Mismo problema
El problema de falta de vivienda en alquiler también le ha pasado factura a los usuarios del centro que Accem gestiona en Burbáguena. Su directora, Elena Orús, reconocía ayer que “en los últimos seis meses hemos tenido tres unidades familiares con interés por establecerse en la zona, con trabajos apalabrados, pero que finalmente han tenido que irse a otras ciudades a seguir el itinerario del programa de acogida porque no se les ha encontrado vivienda”. Y el problema persiste, porque Orús añadió que “hora mismo tenemos una familia venezolana recién llegada que pasa lo mismo” con una oferta de empleo apalabrada en cuanto los usuarios concluyan su periodo de formación, que será dentro de unos días. Esta familia tiene a sus hijos escolarizados en la zona tienen “todos los condicionantes como para establecerse aquí, pero lo que necesitamos es vivienda. Y hoy por hoy no... o aunque estamos en búsqueda activa de viviendas”.
Iniciativa
La campaña publicitaria En tu pueblo, el alquiler es vida lanzada en el verano de 2024 por el proyecto Pueblos Vivos de Aragón, que aúna a 8 grupos Leader de la comunidad autónoma, ha tenido un éxito discreto.
“Tuvimos algunas consultas”, reconoció la técnico del grupo Adri Jiloca Gallocanta, Silvia Benedí, que, sin embargo, lamentó que ese interés inicial no se tradujo en una eclosión de la oferta del mercado del alquiler en la zona. “Les mandamos diferentes tipos de contratos y de seguros para que se sintieran seguros (los propietarios de casas vacías y cerradas). Pero todo se quedó ahí”, recordó Benedí, que lamentaba que en la zona hay ofertas de trabajo que no se están pudiendo cubrir porque los posibles trabajadores no pueden encontrar una vivienda para alquiler.
Según los datos ofrecidos por el INE y recogidos en 2024 por el proyecto Pueblos Vivos, en la provincia de Teruel el solo el 44% de las viviendas son el domicilio habitual, resultado el 64% restante segunda residencia, de uso turístico o, directamente, vacía. Según este mismo estudio el censo de viviendas vacías en municipios de menos de 1.000 habitantes en del 35% en la provincia de Teruel.