Domingo, 08 Julio 2012
Óscar Ariño es informático en La Haya, ciudad donde la bicicleta es el vehículo por excelencia

Óscar Ariño, que tiene 29 años y es de Teruel, se fue para un año a La Haya y, de momento, lleva ya siete meses. Echa de menos muchas cosas de España, pero sobre todo a su novia, el clima y la vida en la calle que se hace aquí. El sol es tan escaso en Holanda que las gafas de sol son innecesarias y cuando Óscar llega a España asegura que tiene una “sensación vampírica” de lo molesta que le puede resultar a los ojos la luz natural.
Trabaja como informático en la Oficina Comercial de la Embajada de España, donde da soporte y formación a los usuarios, hace mantenimiento de equipos, y presta asesoramiento en as redes sociales. Cuando dejó España vivía en Huesca y estaba empleado como consultor informático para una empresa de Zaragoza.
Otra diferencia con España es que la crisis allí se está viviendo de otra manera. Cuando Óscar llegó ni siquiera se hablaba del tema, según explica, sin embargo, algunos meses después el país “entró técnicamente en recesión y, además, el gobierno ha caído debido a la imposibilidad de llegar a un acuerdo con los socios de ultraderecha en la manera de llevar a cabo los recortes para alcanzar los criterios de déficit”, argumenta.
Los holandeses son muy ahorradores, “incluso un poco tacaños desde el punto de vista cultural español”, matiza el turolense, y la mayoría de ellos está en buena posición económica, “por lo que no se percibe tanto la angustia que hay en España”. El paro está en torno al 5%, una cifra envidiable para cualquier español pero “preocupante” allí.
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