
Aunque la zaga turolense fue una de las líneas más estables –en términos de jugadores– de la pasada campaña, las circunstancias obligaron a trastocar los planes del técnico, Félix Arnáiz. Pero la versatilidad de Aimar y Carlos David Moreno, la seguridad de Negral y Pablo y todo un hallazgo, el del sub-23 Bruno, supusieron un seguro de vida. La única brecha que mostró la defensa rojilla fue una proverbial falta de concentración en los minutos finales de algunos partidos, se supusieron un chorreo considerable de puntos.
Arnáiz comenzó el año con una defensa compuesta por los renovados Aimar y Negral en el centro, por detrás del extremeño Carlos David, Feito a la izquierda y Pablo García a a la derecha. De éstos, sólo el último conservó de forma regular su posición durante toda la campaña.La noticia completa, en la edición impresa.