
Las antigüedades son un producto de capricho y lujo y como tal el volumen de negocio de las empresas del sector se ha reducido considerablemente. Pese a ello, los organizadores de Antiquarius, la Feria de Antigüedades, Almonedas y Coleccionismo que el pasado fin de semana se celebró en Calamocha, hacen un balance positivo de la muestra, aunque reconocen que este año ha habido menos visitantes y también se ha reducido el número de expositores.
El gerente de la Institución Ferial, Juan Ignacio Ibáñez, se mostró “satisfecho” por haber celebrado “un certamen más” de un sector “complicado” en tiempos de crisis. En total, en la quinta edición del certamen han expuesto sus productos doce empresarios mientras que en anteriores ediciones se llegaba a la veintena.La noticia completa, en la edición impresa.
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