• T de Teatro arranca un nuevo curso reivindicando más espacios escénicosUno de los grupos de T de Teatro

    T de Teatro arranca un nuevo curso reivindicando más espacios escénicos

    Unos cien alumnos de cinco años en adelante forman parte de la escuela de teatro y danza

    Algo más de cien alumnos, repartidos en seis grupos de teatro y cuatro de danza, arrancaron la pasada semana un nuevo curso lectivo en la Escuela T de Teatro de Teruel, que un año más se mueve entre dos frentes que empiezan a ser endémicos en Teruel; la pasión que mueven las artes escénicas en la ciudad de las Bodas de Isabel y las escasas infraestructuras con las que cuenta para ensayar y, sobre todo, representar.

    Un año más Sixto Abril, que junto a su hermana Elena Abril dirige el proyecto formativo de T de Teatro, advierte de que la ausencia de espacios para ensayar impide la proliferación de pequeñas compañías de teatro y asfixia a los grupos existentes.

    Como muestra un botón; este verano uno de los grupos estables de T de Teatro fue invitado a actuar durante el Festival Gaire de Pancrudo, adonde llevó su propuesta Cajón de relaciones. “No teníamos un espacio físico para ensayar durante el verano, así que tuvimos que echar mano del Centro Social Autogestionado A Ixena (abierto recientemente en Teruel, en la calle Carrel 35), que a cambio de pagar la cuota de socio y del compromiso de representar allí gratuitamente una función, nos cedieron un espacio para poder preparar la obra para el Gaire”.

    La falta de espacios impide también, según el actor, que el público turolense se acostumbre a tener una programación teatral estable, que para Abril es indispensable en una capital de provincia. “En Teruel es tremendamente difícil actuar como no lo hagas en la calle. Hacerlo en el Marín cuesta mucho dinero, y hacerlo a favor de una ONG rebaja el precio, pero no deja de ser una puerta trasera”.

    Sixto Abril afirma que no cree que el problema sea realmente económico. “El dinero, al final, es siempre una excusa. El auténtico problema es que no nos toman en serio”. En su opinión, solamente con los actores amateur que hay en Teruel la ciudad podría tener una programación estable potente si existieran más espacios versátiles para ensayar y para actuar.

    Los cien alumnos con los que cuenta T de Teatro representan un techo físico impuesto por las horas disponibles del aula municipal con la que cuentan para los talleres y las clases, en el Edificio de la plaza Amantes, que comparten con otros centros y asociaciones. “Pero podríamos crecer muchísimo más”, asegura Sixto Abril.

    En Teruel, por dinámica cultural y quizá también por influencia de las Bodas de Isabel, que llevan veinte años convirtiendo la ciudad en un gran escenario teatral durante varios días al año, existe una gran cantidad de vocaciones interpretativas. “Y no estamos hablando solo de gente amateur que se acerca al teatro por afición; también hay mucha gente profesional, que nos dedicamos o queremos dedicarnos a esto, a quienes tampoco se nos tiene en cuenta”.

    Vocaciones profesionales

    Entre los alumnos de T de Teatro, existe un grupo de unas treinta personas en la diáspora, de las que con 18 años se marchan fuera de Teruel a continuar su formación educativa. “Siguen comprometidos con nuestro grupo de teatro hasta el punto de que nos reunimos un fin de semana al mes para ensayar y preparar las obras”.

    De esos treinta, en torno a una docena han elegido la interpretación como su futura forma de vida, a través de Escuelas Superiores de Arte Dramático en Valladolid, Madrid, Valencia, Barcelona, Málaga o Vigo. “En T de Teatro también preparamos a los jóvenes para las pruebas de acceso a las escuelas superiores, aunque no sé si algún día tendrán ocasión de actuar en Teruel”, se lamenta Abril.

    Un buen número de galardones en diferentes categorías en los Premios Nacionales Buero de Teatro Joven avalan la trayectoria de una escuela que combina las técnicas propiamente interpretativas, proyección de voz, improvisación, teatro gestual o clown, entre muchas otras, con la educación en valores. “Esa es la herramienta en la que nos apoyamos siempre, especialmente en las etapas infantiles, donde los niños prueban el teatro como una de las alternativas que deben conocer”. “El conocimiento de uno mismo y del colectivo en el que estás integrado, las dinámicas de grupo y el respeto por el otro son lo principal, y a partir de ahí dejamos que los pequeños se expresen, nos muestren sus necesidades y nosotros tratamos de responder a ellas”.

    A partir de ahí cada grupo prepara un montaje escénico durante el curso, adaptado a las edades y también a sus motivaciones. A través de esa preparación se inculcan valores relacionados con el compromiso, el esfuerzo y la vocación cultural, y a base de pequeñas píldoras los alumnos van aprendiendo las técnicas interpretativas necesarias para que, en junio, la función responda a las expectativas del público, pero sobre todo a las de los jóvenes actores.

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