• Ismael López Escriche entra en  el olimpo de los mejores joterosIsmael López, acompañado por familiares y amigos en el Auditorio de Zaragoza

    Ismael López Escriche entra en el olimpo de los mejores joteros

    El turolense ganó este domingo el Primer Premio Ordinario en Zaragoza

    Para cualquiera que estudia, que canta o que baila la jota, ganar el Certamen Oficial de Jota de las Fiestas del Pilar de Zaragoza es como lograr una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Triunfar en el certamen por antonomasia, el que catapultó al Pastor de Andorra en 1943, y que se desarrolla ante un jurado severísimo que no vacila en declarar desiertos los premios cuando los finalistas no destilan auténtico talento –el Premio Extraordinario de Baile lleva dos años sin dueño–, es un sueño al alcance de muy pocos.

    El mismo sueño que este domingo materializó un joven turolense de 25 años, Ismael López Escriche, que este fin de semana se proclamó en la sala Mozart del Auditorio de la capital del Ebro ganador del Primer Premio Ordinario para cantadores. A pesar de que hay quien opina que este certamen se realiza en ocasiones a espaldas de los joteros y joteras de fuera de Zaragoza, la jornada resultó redonda para la provincia de Teruel, ya que por detrás de López Escriche logró el Segundo Premio de la categoría Javier Lasmarías Gargallo, de Albalate del Arzobispo.

    López Escriche tuvo que entonar las tres jotas preceptivas, y convenció al jurado con La Ufana, con la letra del melitar, y La fiera, ambas de Cecilio Navarro, y en la jota rondadera hizo patria cantando una alusiva a Teruel y a los Amantes, que este año están de aniversarios: “La tumba de los Amantes / está adornada con flores / que las turolenses ponen / del ramo de sus amores”.

    Ismael López Escriche es arquitecto técnico y canta jota desde los cinco años, animado por su familia, que sobre todo por parte paterna siempre ha sido aficionada. “A base de escuchar cintas de jota durante los viajes en el coche me fue entrando el gusanillo, empecé a cantar en el colegio y desde entonces ha ido siempre a más”.

    Durante su época de infantil y juvenil cosechó un buen número de premios en Huesca, Lécera, Calanda y numerosas localidades de las tres provincias aragonesas. Con trece años ganó el Segundo y el Tercer Premio Oficial de Zaragoza en la categoría infantil y juvenil –”el domingo me quité la espinita que tenía con el primer premio”, asegura–.

    Cuando pasó a la categoría de adultos, en 2010, disputó las semifinales del certamen pilarista pero no logró acceder a la final, y después se retiró momentáneamente para terminar sus estudios en Castellón. “Hace tres años decidí volver un poco a la carga, el año pasado volví a meterme en la final aunque no la gané”– fue el único finalista turolense- “y ya por fin este año he conseguido ganarla. Ha sido todo bastante gradual y progresivo, cada año tratando de avanzar un paso más”.

    Esfuerzo y constancia

    La Ismael López Escriche, que forma parte del grupo Amigos de la Jota de Teruel, no hay truco ni receta para impresionar al dificilísimo jurado del Certamen de Zaragoza. “Esfuerzo, constancia y trabajo a la hora de estudiar y ensayar. Es la única clave que te puede permitir llegar hasta aquí”, asegura el joven turolense. “En temporada baja”, bromea López Escriche, “ensayo una vez a la semana, pero en las épocas previas a un certamen como este es un trabajo diario”. El jotero se considera una persona perfeccionista y muy exigente consigo mismo, “y sufres muchos nervios porque tienes que cuidar muchos pequeños detalles. Subirte a las tablas de la sala Mozart ante 2.000 personas que entienden de jota impone bastante. Tienes mucho miedo a fallar porque te la juegas. En un día, a una jota, una nota bien o mal dada te puede llevar a lo más alto o te puede hundir”.

    También es esencial contar con buenos maestros. Trini Loscos y César Rubio, del Puerto de Sagunto, han sido los de López Escriche, a quienes el turolense dedica su triunfo del domingo, junto con su familia y amigos, “los compañeros de Amigos de la Jota y del Centro Aragonés de Valencia y sobre todo a Teruel, porque este premio quiero que sea un homenaje a Teruel”.

    Respeto a la tradición

    Entre los partidarios de la jota como expresión popular, o de la jota como estilo evolucionado y cada vez más cercano a la música culta, Ismael López Escriche se sitúa en un lugar equidistante. “La jota ha sido siempre un canto del campo, de bodega, del pueblo y de la calle. Se ha subido a un escenario y se ha elevado a un nivel profesional y muy técnico. Esa evolución está muy bien siempre y cuando no perdamos de vista cuál es el origen de todo y la raíz. Sin perder la raíz tenemos que entender que el tiempo pasa, todo evoluciona y no podemos quedarnos en el siglo XIX. Renovar o morir, pero siempre con rigor y respeto a la tradición”.

    Aunque todavía no es un jotero profesional, considera que la jota forma parte intrínseca de su vida. “Desde hace mucho tiempo no concibo la vida sin la jota, y el día que yo deje de cantar será porque me sea totalmente imposible hacerlo”. “No me disgustaría dedicarme a la enseñanza de la jota, pero desde mi punto de vista uno tiene que alcanzar un gran nivel para ser maestro. No es que considere incompatible estar compitiendo en el Certamen de Zaragoza y enseñando jota al mismo tiempo, pero creo que lo correcto es cerrar primero la etapa de competir, logrando todas las metas que te has propuestos, y una vez que lo has hecho transmitir lo que sabes a los demás. Hay que acabar una carrera antes de empezar otra, y yo, personalmente, opino que haber ganado el Premio Ordinario todavía no me capacita para enseñar jota”.

    El sueño de haber inscrito su nombre en el palmarés del Certamen Oficial de Jota de Zaragoza como ganador del Primer Premio Ordinario, le hace estar especialmente motivado de cara al futuro. El siguiente paso es nada menos que ganar el Premio Extraordinario, al que optan todos aquellos cantadores y bailadores que han ganado el Ordinario.

    Juan Iranzo, el Pastor de Andorra, tardó treinta y un años desde que ganó el primero (1943) hasta que ganó el segundo (1974), aunque en su caso fue porque era poco amigo de presentarse a concursos por lo nervioso que se ponía. Ojalá Ismael López Escriche no nos haga esperar tanto.

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