• Luz Gabás (escritora): “Siempre me ha interesado el romanticismo y mis novelas son un homenaje”Luz Gabás, el viernes en el patio de butacas del Palacio Ardid

    Luz Gabás (escritora): “Siempre me ha interesado el romanticismo y mis novelas son un homenaje”

    La escritora Luz Gabás (1968 Monzón, Huesca) compartió unas horas el viernes en Alcañiz con los clubes de lectura de Teruel, que considera esenciales porque permiten que gente que no ha leído nunca comience a hacerlo. En el Palacio Ardid charló sobre Palmeras en la nieve, su primera novela y la más exitosa, con la que la autora considera que se rompe un tema tabú como es el colonialismo de los años XIX y XX. Gabás es una defensora del romanticismo más allá del amor, entendido como un movimiento de liberación personal y social.

    – ¿Considera que los clubes de lectura son imprescindibles en un momento en el que las encuestas dicen que España lee cada vez menos?

    – Hay muchos lectores, pero ha cambiado el formato. Hay mucho libro electrónico y la gente joven lee cosas más rápidas. Ahora hay un nuevo auge de la poesía. Yo soy positiva, creo que se sigue leyendo y sintiendo la necesidad de contar y escuchar historias. Pero sí, los clubes de lectura son esenciales. He conocido a muchas personas mayores que han comenzado a leer gracias a ellos y esto es una noticia hermosa.

    – Usted, que es lectora, escritora y ha sido política (alcaldesa de Benasque), ¿cree que leyendo más se solucionarían algunos de los problemas políticos como los que estamos viviendo ahora?

    – Yo creo que la literatura une, y también creo otra cosa importante y es que la política y la cultura deben mantenerse en esferas separadas y no mezclar. Digamos que la cultura es la parte apasionada de nosotros mismos, luego es bueno que no haya un exceso de pasión en la política ni un exceso de política en la pasión.

    ¿Cuántas personas habrán leído ya Palmeras en la nieve?

    – Muchas, porque llevamos 50 ediciones de bolsillo, tapa dura, tapa blanda… Y a parte están las publicaciones en el extranjero. Estoy segura de que se lo habrán leído 600.000 personas.

    – ¿A qué atribuye el éxito?

    – A varias razones. En primer lugar, el colonialismo era una historia muy desconocida que tenía que ser contada. Me extrañaba que no se hubiera hecho cuando es una parte de nuestro pasado reciente del que fueron protagonistas miles de personas. En segundo lugar, la forma en la que está escrito, una combinación de presente y pasado que permite ponerse en el lugar. Y por último, el equilibro que hay entre la parte española blanca y la parte africana negra. Están ambas tratadas con el mismo respeto, cariño y dignidad a pesar de ser una situación compleja como es la colonización.

    – ¿Era un tema tabú?

    – A nivel social no se hablaba y a nivel político estaba tapado. Palmeras en la nieve ha permitido que saliera la emoción contenida de gente bien mayor, por lo que en un momento dejó de ser una novela para convertirse en algo más. Parte de mi familia estuvo en Guinea Ecuatorial y conocía a muchas personas que habían estado ahí, pero a raíz de la novela podría haber escrito siete más por la cantidad de experiencias y comentarios, no solo de blancos colonizadores sino también propios de la isla de Fernando Poo.

    – ¿En qué consistió este proceso colonizador?

    – La dictadura de España fue una época gris de posguerra, pero había una colonia que producía muchísimo dinero y había digamos que exprimirla un poco más. Lo que se hacía era fomentar que la gente fuera allí dándoles hectáreas para trabajar y a la Guardia Civil le daban doble sueldo y doble vacaciones. Eso lo llevaban haciendo desde finales del siglo XIX. El momento glorioso fueron los años 40 o 50 del siglo XX. Mi abuelo estuvo en 1918 y la generación de los 20 fue la que creó ese paraíso en el que se convirtió Guinea Ecuatorial, sobretodo la isla de Fernando Poo con la producción de cacao. Poco después (1968) llegó la independencia.

    – Tuvo peticiones de hacer una segunda parte, ¿la habrá?

    – Hay gente a la que le gustaría saber qué les pasa a los protagonistas del presente y del futuro. Pero era una novela larga, de 700 páginas, en la que ya estaba todo bordado. Terminé y punto final.

    – Fue llevada al cine y también triunfó. ¿Quedó bien reflejada su historia?

    – Me gustó mucho, pero no soy objetiva porque estaba implicada emocionalmente. La ilusión de todos los que trabajaron en la película fue contagiosa. Intervinieron 2.500 personas y salió un peliculón. Esto no es Hollywood. La disfruté muchísimo.

    – De Palmeras en la nieve a Como fuego en el hielo. ¿Los titulos, que evocan sus Pirineos oscenses, son la esencia de lo que usted es como persona?

    – Me dicen que porque soy de la montaña soy fría, pero yo por dentro me siento como un volcán. Detrás de Palmeras en la nieve escribí Regreso a tu piel, que trata un tema de brujería que para mí es el Salem español. En Aragón y Cataluña el 90% de las ejecuciones por brujería fueron llevadas a cabo no por la Inquisición, sino por los Concejos. Es algo muy novedoso en los estudios sobre este tema. Ahí también hay pasión, fuego, hielo, política y amor. Y en Como fuego en el hielo me voy al siglo XIX, con todas las revoluciones. Fuego y hielo porque se plantea la batalla entre la pasión y la razón, entre lo que deseamos hacer y lo que nos sentimos obligados a hacer.

    – El hilo argumental de las tres novelas es el amor.

    -En las tres hay mucho amor, pero hay más. Yo siempre digo que provenimos del romanticismo del siglo XIX. El romanticismo es mucho más que una historia de amor; es viajes, fantasía, búsqueda de identidad, el deseo de libertad como persona y como sociedad. Me ha interesado siempre el movimiento romántico y mis novelas son un homenaje a él.

    – ¿Prepara algo nuevo?

    – Siempre. Pero, como hago siempre, hasta que no esté acabada no lo contaré ni a mis familiares más cercanos.

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