• El futuro es lo de menos

    Por Chema López Juderías

    Lo racional y lo emocional

    El 1 de septiembre de 2013 se organizó la llamada Vía Catalana hacia la Independencia, una cadena humana de 400 kilómetros en la que participaron miles de personas en las cuatro provincias.

    Aquello fue apoyado con un videoclip con una canción del grupo Petit y Marieta, donde aparecen todos los símbolos de Cataluña: El Barça, la Sagrada Familia, los Castellers, la Sardana, la Estelada…Les recomiendo que lo vean.

    Dos años antes, cuando Messi, Xavi e Iniesta fueron nominados los tres mejores jugadores del mundo, la cervecera Damm hizo un anuncio memorable que se llama Que tenim y donde, después de alabar a La Masía, al Barça y a Guardiola, se venían arriba y destacaban todo lo bueno que ha tenido y que tiene Cataluña. También les recomiendo que lo vean.

    Supongo que si eres catalán es difícil dejar de emocionarse cuando ves alguno de esos vídeos. Igual que cuando nosotros escuchamos S’a feito de nuei, La Albada de Labordeta o la canción que la Ronda de Boltaña dedicó a Teruel existe.

    Y es que cuando lo emocional compite con lo racional, el combate es desigual y lo segundo pierde por goleada.

    Podemos argumentar que el referéndum catalán viola impunemente nuestra Constitución, el texto aprobado en 1978 y que nos ha permitido ser lo que hoy somos.

    Podemos argumentar que una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad y que en este páis no hay ningún preso polítco, solo politicos presos porque se pasan la ley por el forro, sean independentistas o de la trama Gürtel del Partido Popular.

    Podemos argumentar que la cuestión catalana nos afecta al resto de españoles (más a nosotros, incluso, que somos vecinos y compartimos intereses económicos).

    Podemos decir eso y mil cosas más, pero sospecho que no merece mucho la pena porque hay una parte que ha hecho de lo emocional su bandera y la racionalidad  les importa un pimiento.

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