• El Museo de Molinos inaugura ‘Los iconos de lo español en la obra de Blasco Ferrer’Imagen de alguno de los dibujos de Blasco Ferrer con el flamenco como temática

    El Museo de Molinos inaugura ‘Los iconos de lo español en la obra de Blasco Ferrer’

    Flamenco, tauromaquia o el Quijote fueron referentes para el escultor anarquista desde el exilio

    El Museo de Molinos inauguró este fin de semana la exposición Iconos de lo español en la obra de Eleuterio Blasco Ferrer, una selección de obras del escultor nacido en Foz Calanda en 1907 y vinculado a Molinos, de donde era su madre, que podrá visitarse durante el próximo año. Podrán verse varias esculturas como La Bailarina en chapa de hierro, unos 60 dibujos, dos óleos de gran formato o numeroso material fotográfico y documental sobre obra del turolense  con el leit motiv de estar basadas en la guitarra española, el flamenco, el Quijote o la tauromaquia, que fueron constante fuente de inspiración para Blasco Ferrer, tanto en su época artística en Barcelona como en su exilio parisino tras la guerra civil. Gran parte de las obras incluidas en la muestra son inéditas y nunca hasta ahora habían sido expuestas.

    La exposición forma parte del programa Iconos de lo Español organizado por la Comarca del Maestrazgo, que a lo largo de este verano ha acercado a través de diversas actividades culturales numerosas manifestaciones artísticas y populares con elementos como los toros, el pasodoble o el flamenco como nexo común.

    Dentro de este programa cultural, que ha abordado la temática desde numerosos enfoques y puntos de vista y que también llevó la exposición Toros y flamenco del artista cellano Juan Iranzo hasta Cantavieja durante el pasado mes de agosto, el próximo 23 de septiembre el profesor Arturo Ansón pronunciará una conferencia sobre La tauromaquia en la obra de Goya y el 28 de octubre, el arqueólogo Manuel Martinez Bea, explicará la presencia de Toros y vacas en los abrigos rupestres del Maestrazgo, patrimonio de la humanidad.

    Exposición anual en Molinos

    La muestra que se inauguró el sábado en Molinos no se trata tanto de una exposición temporal, sino más bien de reorganizar el material que puede verse en el Museo de la localidad bajoaragonesa en torno a un hilo argumental concreto, con el añadido de que incorpora además obras que nunca hasta ahora había sido expuesto en una sala pública, y que permanecían en los fondos del museo o se han adquirido recientemente, en algunos casos.

    El departamento de Cultura de la Comarca del Maestrazgo inició esta línea de trabajo el año pasado, vehiculando la obra expuesta en el Museo de Molinos durante 2016 en torno al Quijote –cuyo autor celebraba el 400 aniversario de su muerte–. De ahí surgió la idea de dedicar este año la obra expuesta a los iconos de los español que fueron un gran referente para Blasco Ferrer –y muchos de sus coetáneos–. Para el próximo año se baraja la idea de dedicar el año expositivo a la mujer, otro de los grandes hitos temáticos del turolense, a través de la figuración de la maternidad o de la violencia de la guerra civil contra las mujeres.

    Inauguración

    A la inauguración de la exposición Iconos de lo español en la obra de Blasco Ferrer acudieron María Pilar Monfil, alcaldesa de Molinos cuyo museo es de titularidad municipal, Sonia Sánchez, del departamento de Cultura de la Comarca del Maestrazgo y Rubén Pérez, investigador responsable de la recuperación y catalogación de gran parte de la obra de Blasco Ferrer, protagonista de su tesis doctoral. No pudo estar en el acto Inma Real López, otra de las investigadoras gracias a las cuales la figura del artista turolense está obteniendo, desde 2007, el reconocimiento que merece a través de la labor del Museo de Molinos. Esta localidad es propietaria del fondo donado por Blasco Ferrer dado el especial vínculo que mantenía con la localidad de nacimiento de su madre. Sin embargo la mayor parte de su voluminosa obra permanece todavía en colecciones particulares.

    La exposición que podrá verse en el Museo de Molinos hasta principios del próximo año consta de unos 60 dibujos, 40 de los cuales se exponen por vez primera, varias esculturas entre las que están La Bailarina en chapa y hierro, El último suspiro, y otra representación del Quijote y dos óleos de gran formato, uno de ellos también inédito hasta ahora. Además dentro de las vitrinas de la sala pueden verse unas 40 referencias fotográficas, recortes de prensa y catálogos de obras relacionadas con la temática del artista de Foz Calanda.

    Series temáticas

    Las piezas se articulan en varias series; bailarinas, tauromaquia, músicos y mendicidad, el Quijote y el Gallo. Ésta última es un contrapunto a los iconos de lo español, ya que representa un icono de Francia, país que acogió a Blasco Ferrer durante su etapa en el exilio. En 1958 Luis Merlín encargó a Blasco que esculpiera un gallo para el popular Festival Le Coq d’or de la canción francesa que compitió con el Festival de San Remo y que durante cinco años entregó como premio la obra del turolense en forja de hierro.

    Pero uno de los temas favoritos de Blasco Ferrer fue el de las bailarinas, como el de Ramón Acín, Pablo Gargallo o tantos vanguardistas europeos que no escaparon al poderoso influjo artístico de estos referentes populares españoles. Siguió siendo uno de los más importantes nexos de unión con la patria de aquellos que tuvieron que marchar al exilio tras la guerra, aunque su obra fue y sigue siendo desconocida en muchos casos en España, dada la instrumentalización del folclore hispano que hizo el régimen franquista como arma publicitaria. En el caso de Blasco Ferrer, especialmente icónicos son los dibujos de la bailaora Antonia Mercé y Luque, La Argentina, de la que fue ferviente admirador. Mercé, artista flamenca española que nació en Buenos Aires en 1890 cuando sus padres estaban de gira, mantuvo una relación muy especial con numerosos artistas e intelectuales de la República Española, y fue la responsable de que el flamenco se introdujera en los ámbitos de la música culta europea. Físicamente muy debilitada, el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 la cogió en su residencia de Bayona, donde murió de un infarto de corazón, según algunas fuentes porque no pudo soportar la noticia de la guerra en su país. Fue un icono y la noticia de su fallecimiento sacudió Europa como un funesto presagio de los años a los que se enfrentaría España.

    Algo similar sucedió con la tauromaquia, a la que el anarquista Blasco Ferrer fue gran aficionado cuando los toros no tenían las connotaciones políticas que se les quiere dar hoy. Obras como Pase de muleta, Corrida de toros o La dama del abanico lo atestiguan, así como el interés que despertaban en Francia, que durante los años 50 del pasado siglo acogió muestras como Le Taureau en París o La Tauromachie dans les Arts Plastiques en Nimes o Exposition de Peinture Tauromachie de Mont-de-Marsan, en las que participó de forma destacada el turolense.

    Otro elemento que no podía faltar en la exposición es Don Quijote, a la que este año ha estado dedicada casi monográficamente la exposición del Museo de Molinos con motivo del 400 aniversario de la muerte de Cervantes. En este caso se conservarán expuestas El último suspiro y alguna otra pieza relacionada con el ingenioso hidalgo, como elemento fundamental en la iconografía española, especialmente entre los artistas anarquistas en el exilio, por cuanto encarnaron los valores del idealismo, la sinceridad y el noble peregrinar tan quijotescos.

    Por último no hay que olvidar el quinto rubro temático en el que se encuadran las obras expuestas en Los iconos de lo español en la obra de Blasco Ferrer; los músicos. Habitualmente callejeros y mendigos, también ocuparon un papel esencial en sus dibujos y esculturas, sobre todo en sus primeras épocas.

    Entre las numerosas piezas con esta temática, destacan una representación de Paul Casals tocando el violonchelo, personaje al que admiró por su activismo en pro de los derechos humanos, y Violinista tocando su cabello, u otras como Baturro tocando la guitarra o Cabeza de baturro, inspirada en su padre.

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