• “Haber sido premiada en Desafío Buñuel es una inyección brutal para continuar”Raquel Vicente con el premio que recibió en Desafío Buñuel

    “Haber sido premiada en Desafío Buñuel es una inyección brutal para continuar”

    La turolense Raquel Vicente obtuvo el premio a la mejor actriz en la primera edición del rally cinematográfico Desafío Buñuel, celebrado a principios de mes y en el que la artista participó con el equipo verde de México en el cortometraje Bronce.

    – ¿Esperaba llevarse el premio a la mejor actriz?

    – No, para nada. Para mí era una situación que me abrumaba y no me lo podía esperar. Para mí siempre el objetivo era la experiencia, nunca pensé en un resultado porque yo me colocaba en un sitio más de espectadora de lo que estaba ocurriendo. Fue una sorpresa inmensa.

    – Y no era un premio que diera el público sino un jurado que la ha valorado profesionalmente, no por ser de Teruel.

    – Claro, a mí eso me emocionó mucho porque los miembros del jurado eran gente muy capacitada y estaba como muy equilibrado en el mundo de la profesión. Que ellos decidieran que el premio fuese para mí, pues produce una emoción intensa.

    – El jurado valoró en su acta que había plasmado el espíritu del corto en su interpretación con una gran delicadeza.

    – Sí, se me pone la piel de gallina, fue todo un piropo. La carrera que he elegido hacer es muy dura, de fondo, muy larga, entonces participar en el Desafío Buñuel y haber sido premiada como mejor interpretación femenina para mí es una inyección brutal para continuar, porque continuamente recibes muchas negativas, que también enseñan mucho, y te hace replantearte cosas y crecer personal y profesionalmente; pero claro, algo así, aparte de la proyección que me ha dado, que es increíble porque todo el mundo me está preguntando qué era esto del Desafío, pues me quedo con el impulso de energía que esto significa para mí personalmente.

    -¿Es su primer premio?

    – Es mi primer premio, sí. Yo actualmente estoy estudiando cuarto de interpretación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático y aún no he entrado en el mundo profesional. Voy haciendo cosas porque me gustan mucho y por tener un pie en el mundo real, porque en las escuelas de interpretación funcionan de una manera muy diferente a lo que es la realidad. Yo enseguida me di cuenta y quería ser consciente de lo que realmente había fuera. Entonces sí que he hecho muchas cosas y he participado en proyectos. Cosas profesionales y remuneradas, pero otras muchas sin remunerar, porque al final es muy interesante también y forma parte también del aprendizaje. Pero tampoco he hecho cosas suficientes como para que se pueda valorar mi valía. Es, como te decía, abrumador.

    – ¿En cine había hecho algo?

    – Ya he hecho muchas cosas, desde cosas de estudiantes que hay un intercambio, y luego muchas cosas también las haces porque te interesan. Es cosa de hacer cástines y ahora estoy haciendo una película en Ojos Negros que es una coproducción con cuatro directores, tres de ellos catalanes, y está quedando una película preciosa. Y en Madrid hago cosas de teatro que son más efímeras, pero estoy teniendo mucha suerte y estoy en un punto de intentar encontrar un representante con el que esté a gusto, que es complicado también. Una vez conseguido eso pues es como que en el mundo profesional ya tienes muchas más opciones porque es algo que está como muy encriptado. Entonces hay que ir con mucha paciencia, alejarte lo más posible de la ansiedad, y disfrutar del camino porque si no, estás esperando siempre a ser descubierta y al final te pierdes todo por querer que llegue algo, que muy poca gente es tocada con la varita. A mí cuando la gente me dice qué suerte he tenido, pues sí que hay un factor de suerte pero también hay un factor de mucho esfuerzo, tanto económico como emocional; estoy muy lejos de mi familia y de mis amigos, y es una carrera que exige un cien por cien de tu vida. Yo trato de recolocarlo todo y tener también vida.

    – ¿Le interesa en particular alguna rama artística, ya sea el cine, el teatro o la televisión? ¿O ahora es cuestión de aceptar todo lo que llegue?

    – Esto es algo que me suelen preguntar mucho y lo tengo superclaro, que me gusta mucho el teatro y el cine. El primero por lo que te da, porque puedes evolucionar e ir transitando por el personaje de una manera muy especial; y el cine me gusta mucho porque el actor forma parte de un equipo y a mí eso me gusta muchísimo. A mí el cine me flipa, me encanta, y a mí me gustaría tirar hacia ahí, pero por supuesto manteniendo las parcelas de teatro vivas porque es muy importante.

    – Por qué eligió esta profesión?, porque antes decía que es consciente de lo dura y difícil que es.

    – Mira, sinceramente creo que la elegí porque es algo que estaba en mí y que la participación en Las Bodas de Isabel empezó a regar algo dentro de mí que luego ya no pude eclipsar y no pudo pasar desapercibido. Además estaba trabajando, tenía buen puesto y fijo, pero me planteé que la vida al final es finita y dije que no quería llegar a los cincuenta años preguntándome qué habría pasado si lo hubiera intentado. Decidí dejarlo todo y empecé a estudiar en Valencia y después me trasladé a Madrid con una perspectiva muy positiva.

    – Cómo ha vivido su participación en el rally con el equipo integrado por mexicanos y españoles.

    – La experiencia fue genial. El formato de rally ha sido muy estresante e igual que ha sido fantástico ha sido muy duro porque para hacer un trabajo en 48 horas es complicado. Yo a mis amigos de la profesión se lo cuento y alucinan, y no vieron los cortos, porque si los ven alucinarían más.

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