• Eva Fortea: “Envidiar la vida de los demás es la mayor fuente  de infelicidad que existe”La escritora turolense Eva Fortea

    Eva Fortea: “Envidiar la vida de los demás es la mayor fuente de infelicidad que existe”

    ‘Despejamos la X’, segunda novela de la turolense, retrata una generación con aroma a pérdida y nostalgia

    Tras Muñecos de hielo, una novela histórica ambientada en el Teruel de la guerra civil, la escritora turolense Eva Fortea da un salto mortal en su segunda novela, Despejamos la X, un retrato generacional con muchas lecturas y un sorprendente final.

    – Sus dos primeras novelas no pueden ser más diferentes entre sí… ¿Por qué ese cambio de tercio?

    – Soy bastante ecléctica mentalmente y supongo que me gusta el cambio. En su día me apeteció escribir Muñecos de hielo y ahora Despejamos la X… pero no responde a nada en particular.

    – Seguro que no he sido el primer lector que se lo ha preguntado…

    – ¡No, que va! De hecho reconozco que me daba un poco de miedo, porque la primera novela funcionó muy bien, era un tema muy de Teruel y me daba miedo un cambio tan radical. Pero esta también está gustando, y que lo haga siendo tan diferente me abre mucho el abanico para seguir escribiendo sobre cualquier temática.

    – ¿Cuánto tiene de autobiográfica?

    – Muy poco, por no decir nada. Yo formo parte de la Generación X, de la que hablo, y lógicamente los paisajes que has vivido son los que alimentan tu imaginación. Pero yo ni siquiera he ido a un instituto mixto, como la protagonista. Cuando escribes viertes una parte de ti en cada personaje, pero en todos, no solo en uno. Es una especie de parto múltiple.

    – ‘Despejamos la X’ habla del reencuentro de un grupo de estudiantes años después. Hay sentimiento de nostalgia e incluso de pérdida…

    – Cuando llegamos a cierta edad, sobre todo en algún momento en el que las cosas se ponen difíciles, añoramos esa época en la que apenas teníamos dificultades, en la que alguien, habitualmente los padres, resolvían por nosotros. Y para los de mi edad es fácil añorar porque, aunque ahora está de moda el término globalización, nosotros estábamos mucho más globalizados, porque veíamos las mismas series de televisión, escuchábamos la misma música y vestíamos igual. En las generaciones posteriores ha habido muchas más opciones y caminos diferentes que seguir. Y por otro lado hay una reflexión sobre la madurez, y yo siempre he dicho que uno madura cuando se da cuenta de que está solo. Todos estamos muy acompañados por nuestros hijos, parejas, amigos y familiares, pero cuando nos pasa algo nos pasa solo a nosotros. Es bueno vivir acompañado y para eso vivimos la vida, pero al final lo que haces y lo que te pasa te ocurre solo a ti.

    – En su novela también hay cierto sabor a derrota. ¿El paso de los años siempre significa sueños incumplidos?

    – Unos cumplen más sueños de la infancia y otros menos, pero es imposible alcanzar todas las metas de nuestros 15 años, porque muchas son utópicas. Tú tratas de controlar tu vida pero al final la vida es incontrolable, y en la medida de lo satisfecho que te encuentras con lo que has conseguido logras no envidiar la vida de los demás, que es la mayor fuente de infelicidad que existe.

    – En su novela retrata muchos aspectos de la llamada Generación X… ¿qué elementos sirven de aglutinante en ella, si es que los hay?

    – Es una etiqueta artificial, como todas. Pero se encuentra entre los babyboomers nacidos entre 1945 y 1965, y los milennials, a partir de 1980. Todas las generaciones se sienten especiales y con aspectos en común frente al resto. Los teóricos dicen que la generación X se caracteriza por haber llegado al mercado laboral en un momento de máxima incertidumbre. Pero mi impresión personal es que vivimos entre dos mundos definidos, la generación que luchó contra el régimen y se atribuyó el mérito de acabar con él y aquellos que han sido superprotegidos y muy consentidos, y ya no tenían nada contra lo que luchar. Siempre he tenido la sensación de haber nacido demasiado pronto o demasiado tarde.

    – ‘Despejamos la X’ tiene un final sorprendente, propio de un thriller sin ser un thriller. ¿Le gusta el género?

    – Creo que el lector actual no busca una novela que solo cuente cosas, sino que necesita un elemento de suspense y de sorpresa, algo que le enganche a la lectura. Yo nunca he escrito una novela negra, pero sí que creo que darle un toque de intriga, que vaya definiéndose poco a poco, le viene bien a cualquier novela.

    – ¿En qué proyectos está trabajando actualmente?

    – Estoy con una novela desde hace bastante tiempo, a la que no termino de dedicarle el tiempo que debería, y que será muy diferente a las dos precedentes. Y también tengo otro proyecto relacionado con el teatro muy ilusionante, que a ver lo que da de sí.

    Comparte esta noticia