• Lledó pasa en 4 años de pedir niños para la escuela a ver cómo se queda pequeñaLos alumnos de Lledó, el curso pasado transmitiendo sus emociones a través de la música y la escultura en plastilina. CRA Algars

    Lledó pasa en 4 años de pedir niños para la escuela a ver cómo se queda pequeña

    En cuestión de cuatro años, Lledó ha pasado de tener problemas para mantener la escuela abierta por falta de niños a ver sobredimensionada la demanda hasta el punto de que las dos aulas que tiene el centro son insuficientes para albergar a los 29 alumnos que se han matriculado este curso en el colegio de esta localidad del Matarraña que no llega a los 200 habitantes. Nuevos pobladores, vecinos de otros municipios de la comarca y residentes en masías han decidido escolarizar allí a sus hijos atraídos por la moderna pedagogía que aplica una de las profesoras.

    La problemática es tal que este jueves empieza el curso y el CRA Algars al que pertenece la escuela todavía no sabe dónde habilitará la tercera aula que requiere el centro educativo para dar servicio a los 17 alumnos de Primaria y los 12 de Infantil que se han matriculado.

    El curso 2012/13 y 2013/14 la escuela se pudo mantener gracias a la llegada de varias familias al pueblo y a la colaboración del Grupo Arcoiris, que facilitó algún puesto de trabajo. El Ayuntamiento facilitó la vivienda a los nuevos pobladores. Durante dos cursos el alumnado se mantuvo estable e incluso ligeramente al alza (cinco el curso 2013/14, siete el 2014/15 y ocho el 2015/2016).

    Sin embargo, a raíz de la llegada el año pasado de una nueva profesora de Infantil a la escuela, la demanda de alumnos creció exponencialmente. El curso 2016/17 comenzó con una docena de niños y en junio ya eran 20 los matriculados (10 en Infantil y 10 en Primaria).

    “Es la única maestra fija que hay en Lledó. Tiene muy claro el tema de la innovación pedagógica y el respeto por el ritmo de educación de los niños; nos gusta su planteamiento”, explicó Carlota Torrents, que este año ha matriculado a sus dos hijos en la escuela. “Está muy concienciada con la educación emocional. Busca una educación más significativa, más vivencial”, añadió esta madre que, junto a su marido y sus hijos, reside en Cretas.

    Como ella, padres y madres de otros pueblos de la comarca (en algunos ya dio clase esta maestra) han decidido escolarizar a sus hijos en Lledó convencidos de que es la mejor educación que pueden tener. Tal es así que en la zona existía hasta el año pasado una escuela alternativa al sistema educativo convencional que se ha disuelto porque la mayor parte de esos niños están ahora matriculados en Lledó.

    En busca de un aula

    “Han venido de Beceite, de Calaceite, de Cretas…” enumeraba ayer a este diario el alcalde, Ramón Alonso, quien aseguró que debido a la eclosión del colegio también se han quedado a vivir familias en el pueblo. Algunas han alquilado casas y otras habitan en caravanas.

    “Estamos encantados de que vengan niños al pueblo”, dijo el primer edil, quien no obstante reconoció que el Ayuntamiento se ha visto sobrepasado por el repunte de alumnado.

    “Tenemos tal cantidad de niños que no es suficiente con las dos aulas que tenemos en la escuela y no tenemos un espacio municipal para poder darles cobijo”, afirmó el regidor, quien instó al Departamento de Educación del Gobierno de Aragón a aportar una solución urgente.

    El problema es que hay que desdoblar el aula de Primaria, que contará con dos profesoras, por una de Infantil. La ley obliga a que haya tantas aulas como maestros y por ello es necesario una tercera.

    “El Servicio Provincial está en conversaciones con el Consistorio y estará todo listo para el comienzo de curso”, garantizaron fuentes del Departamento de Educación. Este mismo miércoles se reunirán en Lledó el director del Servicio Provincial, Urbano Martínez, la directiva del CRA Algars, el AMPA y el Ayuntamiento para tratar de buscar una solución.

    “En el edificio en el que está el bar hay un espacio que el alcalde parece ser que ofreció en junio y ahora ha dejado de ofrecer”, manifestó Torrents.

    “Hemos decidido no cederla porque los jóvenes de la localidad utilizan esta sala como espacio de lectura. También los mayores. Además, habría que instalar aseos específicos para los alumnos, ya que en este momento los que hay se comparten con el bar”, explicó el alcalde. Alonso aseguró que el Ayuntamiento no tiene más sitio y consideró que ya cumple con su parte haciendo el mantenimiento de las escuelas y abonando los gastos de luz, calefacción y limpieza, que “ha pasado de un día a dos a la semana, pagado por nosotros”.

    El Consistorio propone que no se amplíe el número de maestros para que no haya que desdoblar las aulas, aunque parece que esta batalla está perdida porque “la ley no lo permite”, reconoció el alcalde. Otra solución podría ser instalar un barracón en el patio del colegio a modo de aula.

    Alonso recalcó que ni el Ayuntamiento ni los vecinos se oponen a la llegada de familias y niños al pueblo “siempre y cuando no se nos cree un problema a nivel social, que hasta el momento no se ha creado”, aclaró.

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