• Educación insta a Lledó a ceder un espacio para abrir la tercera aula de la escuela

    Los 29 niños matriculados en la escuela de Lledó empezarán este jueves el curso en dos aulas cuando la normativa indica que, por ratio, deben estar repartidos en tres. La Dirección Provincial de Educación del Gobierno de Aragón instó este miércoles al Ayuntamiento a buscar inmediatamente un espacio para solventar esta irregularidad, ya que el colegio solo cuenta con espacio para dos clases.

    “Nos han insinuado que el Ayuntamiento colabore y prepare una sala para acomodar allí a unos cuantos niños y descargar las dos aulas que tenemos en la escuela”, explicó el alcalde de Lledó, Ramón Alonso, quien este miércoles reiteró al director provincial de Educación, Urbano Martínez, a la dirección del CRA Algars y al AMPA que el Consistorio no dispone de ningún espacio para acondicionar la tercera aula ante el rápido crecimiento de las inscripciones de alumnos, algunos de los cuales no viven en el pueblo.

    “Hay conversaciones con el Ayuntamiento para que ceda un espacio en la localidad para que acoja a esa tercera aula”, confirmaron a este diario fuentes del Departamento de Educación que reconocieron que los niños empezarán hoy todos en la escuela aunque esta no es la situación ideal debido al amplio alumnado, que consta de 12 niños de Infantil y 17 de Primaria.

    “Si nos hubiéramos quedado en 28 no habría sido necesario, por ley, contratar un nuevo maestro y, por tanto, abrir una nueva aula. Lo extraño es que se puedan apuntar tantos alumnos como quieran sin que se den las condiciones adecuadas en un municipio”, argumentó el alcalde.

    “Ahora todo son prisas”, protestó Alonso, quien manifestó que Educación era consciente del crecimiento exponencial de las matriculaciones. Tanto nuevos pobladores como vecinos de otros municipios de la comarca y residentes en masías han decidido escolarizar (algunos por primera vez tras probar con una escuela alternativa) allí a sus hijos atraídos por los modernos métodos pedagógicos que aplica la profesora de Infantil.

    “Esto no ha venido de repente, sin esperarlo, sino que yo hablé ya con el inspector cuando se terminó el curso pasado. Ahora se tiene que empezar el curso y no en las condiciones adecuadas”, manifestó el regidor.

    Precisamente hace dos meses se barajó la posibilidad de que una habitación del edificio del bar pudiera hacer las veces de aula con pequeñas remodelaciones. Educación interpretó que el Ayuntamiento iba a ceder este espacio, pero el alcalde insiste en que no fue así. El espacio es usado a modo de sala de lectura y reuniones y desde el Consistorio piensan que se vestiría un santo para desvestir otro.

    Ante la insistencia ayer del director provincial, el alcalde se comprometió a volver a hablar con el resto de concejales. “Pero ya sé lo que me van a decir: que no tenemos un espacio adecuado para el aula. Se lo hemos dicho por activa y por pasiva”.

    Martínez fue acompañado de un arquitecto que dijo que “era muy fácil adaptar” el edificio del bar para compaginar los usos de taberna y escuela “haciendo un pasillo para que la gente del bar pudiera ir al lavabo sin tener que pasar por el aula”, explicó Carlota Torrents, una de las madres que mañana llevará por primera vez a sus hijos al colegio de Lledó. Viven en Cretas. “Educación dice que lo tiene que solucionar el Ayuntamiento, y éste que al revés”, indicó Torrents, quien reconoció que los padres “apretamos” ayer para lograr una solución.

    Educación descarta instalar un barracón para salvar el curso y más bien plantea a corto plazo iniciar las obras de ampliación de la escuela porque el año que viene no está prevista la salida de ningún niño. El mayor hace quinto de Primaria.

    La papeleta, para los maestros

    Así las cosas, los niños empezarán hoy las clases en dos aulas, las del edificio de la escuela. Hasta el lunes no llegará el tercer maestro, con el que paradójicamente se agravará la situación porque habrá dos en una sola clase. “Nos han dicho que los maestros tienen hoy en día muchos recursos metodológicos para poder solventar ese tipo de situaciones”, dijo Torrents, quien lamentó que Educación vaya a pasar la papeleta en última instancia a los educadores.

    Cabe recordar que el curso 2012/13 la escuela estuvo a punto de cerrar y se salvó in extremis gracias a la llegada de dos familias al pueblo. La escuela de Lledó tuvo cinco alumnos el curso 2013/14, siete el 2014/15, ocho el 2015/2016 y cerró con 20 la temporada pasada. Ahora sigue creciendo el número de escolares gracias a la manera de dar clase de esta profesora.

    “Es un sistema de aprendizaje legal, nos ha dicho el director provincial. Si se saliera de la línea llamarían la atención a la maestra”, explicó el alcalde.

    No obstante, el panorama educativo lleva camino de suponer un problema social en el pueblo, ya que “unos padres están en la postura de la educación tradicional -los que ya llevaban a sus niños a la escuela antes de la llegada de esta profesora- y otros están por los nuevos planteamientos”, dijo Alonso.

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