• Dieciocho razones literarias  para que agosto sea un mes irrepetiblePatria, de Fernando Aramburu

    Dieciocho razones literarias para que agosto sea un mes irrepetible

    Escritores, libreros y editores turolenses nos lanzan sus propuestas en novela, ensayo o poesía

    Aunque la lectura de un buen libro es actividad recomendable y necesaria durante todo el año, agosto sigue siendo el mes durante el que los españoles más tiempo dedican a los libros.

    Si a usted le ha sorprendido agosto sin un título en el punto de mira, dieciocho especialistas turolenses, escritores, libreros o bibliotecarios, le ofrecen otras tantas alternativas muy recomendables. Y en caso contrario tome buena nota de sus propuestas porque le proporcionarán alimento y estímulo para el espíritu durante unos cuantos meses.

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    Libros recomendados para 2017

    Joaquín Carbonell inicia esta lista, que no mantiene ningún orden concreto, con una espléndida recopilación de un clásico; Borges esencial (Alfaguara). Se trata de una propuesta de la RAE con numerosos analistas y la  inclusión de El Aleph, Ficciones, Ensayos y Poesías. “Una obra golosa para los fans del argentino, con 640 páginas por sólo 19 euros”, afirma el cantautor y escritor de Alloza.

    Por su parte Javier Sierra nos propone una atípica lectura que está entre las que más ha impresionado últimamente al turolense. Se trata de Vindicación del arte en la era del artificio (Atlanta), de J. F. Martel, un ensayo que reflexiona en clave crítica sobre lo que es el arte, de dónde procede y qué significa. Sierra asegura que una de las ideas que siempre le han rondado la cabeza es la de que toda expresión artística es algo parecido a magia que los mitos atribuye a los dioses. “El arte es lo único capaz de hacer que el hombre trascienda la barrera de la muerte o la desparición; lo único inmortal que podemos generar”. Pero para el escritor “no todo lo que hoy llamamos arte lo es. Hay mucho artificio, mucho ruido que solo busca un rendimiento comercial y que no supera el juicio del Tiempo con mayúsculas”. “Lo que nos propone Martel en este libro es un ejercicio sutil para distinguir lo uno de lo otro. Artificio es lo que nos mueve, dice, lo que nos impele a hacer algo, mientras que Arte es lo que nos conmueve, lo que nos toca el alma. Porque el alma existe, naturalmente”, afirma Sierra.

    Para quienes les gusta la novela de aventuras y buscan algo más, Sebastián Roa recomienda El guerrero a la sombra del cerezo (Suma). Finalista del Premio Fernando Lara y ganadora del Hislibris de novela histórica, este libro de David B. Gil es pura intriga en el Japón feudal “con un exquisito cuidado de los detalles históricos y de la psicología de los personajes en un entorno tan extraño como atrayente para el lector occidental”. Roa, experto en novela histórica, destaca su “trama adictiva, compleja y bien trazada, no carente de reflexión acerca de algunos valores que, por desgracia, estamos perdiendo en nuestro entorno, como el del cumplimiento del deber personal”, afirma.

    El profesor y crítico literario Toni Losantos recomienda, de entre la obra del belchitano Félix Teira, El último sol (Funambulista). “Es una novela magnífica sobre las estaciones de la vida, relatadas a partir de las experiencias del pintor Pablo Monfort y su hija Elena”, servidos con la sobria dureza de Teira pero “más emocional que nunca”. A través de una serie de personajes muy bien construidos “conviven el poso denso del pasado y la inmediatez de la banda ancha, y ambos frente al impulso ciego, despótico, de la creatividad”. “Por los hilvanes de El último sol se cuela una lección magistral de arte”, asegura.

    El escritor Elifio Feliz de Vargas nos recomienda un ensayo de 2001 que ha leído recientemente durante la documentación de su última novela, todavía inédita. Se trata de Mateo Morral, el anarquista. Causa por un regicidio (Vosa), de José Esteban. “Mezcla biografía e investigación periodista relatando de forma novelada la preparación del atentado a Alfonso XIII en Madrid el día de su boda, y las últimas horas de vida del regicida frustrado, así como el proceso judicial posterior en busca de los responsables intelectuales”, explica. “Ciertos documentos recogidos en este libro rompen estereotipos al mostrar visiones contrapuestas a la percepción actual de algunos comportamientos habitualmente asociados a determinadas ideologías, desde el carácter austero y contenido con que se describe al joven anarquista -tan alejados del vociferio y la provocación  propia del activista antisistema-, al hecho de que las primeras pretensiones independentistas catalanas fuesen promovidas desde la burguesía capitalista y tuvieran que hacer frente al rechazo de la clase obrera, dispuesta a derribar muros en aras de un movimiento popular internacional sin fronteras”.

    También en clave biográfica está escrito Antonio B. el Ruso, (Albia), de Ramiro Pinilla. Lo recomienda Francisco Javier Aguirre porque, aunque no es el libro más conocido de Pinilla, que ganó el Nadal en 1960 con Las ciegas hormigas, narra de forma excelente la increíble peripecia de Antonio Bayo, un niño leonés nacido poco antes de la guerra civil que pasó un sinfín de calamidades, desde la cárcel hasta el manicomio. “El libro retrata de manera estupenda la España profunda de los años 40 y 50 del siglo pasado, con un estilo próximo, ameno, en ficción autobiográfica, de fácil lectura pero al mismo tiempo con una excelente prosa”. El propio Aguirre fue editor de la primera edición  en 1977. Originalmente se titulaba Antonio B. el Rojo. Ciudadano de tercera. Hubo que ocultar el apellido y cambiar el apodo del personaje, de el Rojo a el Ruso porque en ese año todavía estaba en busca y captura. Y narraba aventuras tan inverosímiles que, como editor, Aguirre realizó una investigación sobre el terreno acerca del personaje antes de publicar el libro. Tuvo un éxito brutal que repitió hace diez años la reedición de Tusquets.

    Una recomendación de ambientación turolense es la que hace María Luisa Perruca, propietaria de la Librería Senda de Teruel. Se trata de Tras la celosía (Turpial) de Carmen Santamaría. “Se ambienta en la época renacentista, poco común, y transcurre en las villas de Mora de Rubielos y Rubielos de Mora. Es un libro de aventura que mantiene la intriga hasta el final, y que te deja con las ganas de conocer más acerca de esa época”.

    Iván Núñez, bibliotecario turolense, recomienda Si esto es un hombre (Península), escrito por Primo Levi en 1947. “Con este libro Levi pretendía dar fe de la brutal experiencia en un campo de concentración nazi, pero a su vez realizó una reflexión filosófica sobre los límites de la condición humana, sobre la maldad, la supervivencia, la esperanza y la desesperanza”, dice. Según Núñez, este libro es “una de las más grandes obras literarias del siglo XX. Cada fragmento es una lección de vida, y su lectura, fácil y profunda a la vez, es una meca de las letras: hay que visitarla al menos una vez en la vida”.

    Juan Villalba, profesor y crítico literario, nos recomienda un libro que ningún buen lector debería obviar este verano; Patria (Tusquets), de Fernando Aramburu. Villalba no duda en calificarla como “una de las mejores novelas del siglo XXI”, un libro que “aborda con valor, rigor y sin maniqueísmos las cuatro décadas largas del terrorismo etarra a través de la mirada de dos familias vascas cuya sólida amistad del pasado se fractura definitivamente por la sinrazón de la violencia identitaria”. El turolense destaca su “fuerza testimonial,  su mirada lúcida y comprometida, y su defensa de una pacífica convivencia civilizada”, además de “una excelente prosa”, que la convierte en “una novela total en su fondo y en su forma, que debería servir de aviso a navegantes, en especial a todos esos políticos que se envuelven en la bandera de la “patria” y encienden los sentimientos nacionalistas para ocultar sus fechorías o hacer realidad sus delirios de grandeza”. “Es una obra maestra cuya lectura debería ser obligada en los institutos de todo el país”, asegura el profesor.

    La lluvia amarilla (Seix Barral), de Julio Llamazares, es la novela que recomienda la escritora Eva Fortea. Escrita en 1988, es una de sus obras de referencia por la huella que le dejó y que todavía perdura. “Me cautivó desde la primera página por su tema, la despoblación, por la ubicación, en el Pirineo aragonés  y por la maestría del autor, el uso sutil y preciso de los adjetivos, su magistral narrativa poética y oa capacidad para crear, con solo un personaje, una historia que te atrape irremediablemente y te conmueve en lo más hondo”.

    El escritor Enrique Pellejer recomienda no pasar agosto sin leer Domingo (Salamandra), de Irène Némirovsky. Se trata de una recopilación de quince relatos publicados entre 1934 y 1940 que “penetran en los rincones más recónditos del alma humana  y los ilumina con un lenguaje  preciso, repleto de  emoción y de inteligencia”. Pellejer asegura que encantará a quienes conozcan otras obras de Némirovsky, nacida en Kiev, afincada en París y deportada por el gobierno de Vichy a Auschwitz, donde murió en 1942. “Y para quienes no la conozcan supondrá un  descubrimiento  gozoso y la irresistible tentación de conocer otras obras suyas”, subraya.

    Por su parte Octavio Serret, propietario de Librería Serret de Valderrobres, nos propone un viaje al corazón de las guerras carlistas con La hija del capitán Groc (Planeta), de Víctor Amela. Narra la peripecia de Tomás Penarrocha, el Groc del Forcall, cuando desobedece las órdenes del general Cabrera y mantiene su propia guerra en Forcall contra los liberales. Según Serret, “Amela humaniza al máximo a este controvertido personaje metiéndose en su piel y relatando en boca suya una historia de sangre derramada por sus convicciones que le llevaron al desastre total, suyo y de su familia”. “Una historia que deja sin aliento y que introduce magistralmente en una de las épocas más convulsas de nuestro pasado reciente”, explica el librero.

    Mario Hinojosa, por su parte, recomienda Piel de lobo (Lumen) de Lara Moreno, en la que dos hermanas y el hijo de una de ellas conviven en la casa familiar de la playa en un ambiente opresivo en el que los recuerdos de la infancia de ambas siguen arañando su presente. “Con un ritmo hipnótico, Lara Moreno nos sumerje en un juego de espejos donde las heridas se multiplican como el amor, con un caudal diabólico de reproches, rencor y cariño, una suerte de enigma en el que las espinas y los abrazos se buscan y repelen”, cuenta Hinojosa.

    Javier Sanz, escritor turolense especializado en historia, nos recomienda la que para él es “una de las mejores novelas históricas de todos los tiempos”. Se trata de El puente de Alcántara (EDHASA) de Frank Baer. Habla de “tres personajes representativos de las tres culturas que hacia la segunda mitad del siglo XI conviví­an en la península Ibérica: Mohamed Ibn Amar, un poeta andaluz de origen árabe (basado en un personaje real), Yanus Ibn Al Ahwar, un médico judio, y Lope, un joven escudero cristiano enamorado de la hija del médico”. A través de sus andanzas, Baer pinta “un colorido fresco de la sociedad del siglo XI, en la que las disputas entre los musulmanes y el empuje de los reinos cristianos empiezan a decantar la balanza”.

    Poesía

    La buena poesía no podría faltar en una selección completa de recomendaciones bibliográficas.  El editor turolense Sergio Grao nos aconseja disfrutar de Al margen de los días (Harpo), de Diego Vasallo. “Basta meter la nariz en este poemario para quedarte atrapado por el particular universo de Diego Vasallo, más conocido por su faceta de músico como miembro de Duncan Dhu”. “Sus poemas son reflexiones con poso de melancolía, con un lenguaje preciso, que traza caminos oscuros y difíciles pero reconocibles para cualquiera. Muy recomendable tanto para lectores de poesía consumados como para no iniciados”, asegura Grao. El libro incluye varias pinturas/collages y un disco del artista, Baladas para un autorretrato, “y la edición de Harpo Libros es espectacular, cuidada hasta en el último detalle”.

    Nacho Escuín, poeta y actualmente director general de Cultura del Gobierno de Aragón, recomienda Malpaís, (La isla de Siltolá), de Alfredo Saldaña. Escuín lo define como ·un poemario crítico, poderoso y apasionado”, para leer “en la playa o en la montaña, para no dejar de pensar y entender el mundo”.

    Por su parte, la poeta Inés Ramón recomienda un libro que acaba de releer, Las célebres órdenes de la noche (La Palma), de Diego Sánchez Aguilar. “El autor irrumpe en un panorama literario actual bastante anodino con un poemario audaz, personalísimo e innovador”, asegura, con un poemario “donde se quiebran los procedimientos creativos tradicionales, ya que el autor incluye elementos narrativos y teatrales para construir un corpus unitario, cohesionado por la intensidad con la que plantea una reflexión de carácter estético y filosófico”.

    La noche de la pantera (Vaso roto) de Clara Janés es la propuesta del poeta alcañizano Manuel Martínez Forega. La autora “vierte en este libro bellamente editado la habitual maestraía con que siempre ha abordado el género poético”, explica Forega. “La fábula, entregada a un lenguaje sensual de ritmo fluido, avanza por la senda de una naturaleza exuberante hasta convertirse en un hermoso cuento de amor indestructible tratado con la proverbial delicadeza y la firme mano poética de esta académica de la lengua”, que lo es desde 2015.

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