• Cristina Navarro expone ‘Entorno rural’, su reencuentro pictórico y vital con Aliaga'Pacas de trigo', de Cristina Navarro

    Cristina Navarro expone ‘Entorno rural’, su reencuentro pictórico y vital con Aliaga

    Los trece acrílicos podrán verse en el Hotel Molino Alto de la localidad hasta el 11 de septiembre

    Todavía conserva un marcado acento sevillano pero Cristina Navarro lleva ya dos años afincada en Aliaga. Entre otras cosas, eso le ha servido para empaparse de las sensaciones y las estampas que ofrece en otoño e invierno una localidad que hasta ahora solo conocía bajo la canícula, después de veranear por allí durante prácticamente toda la vida.

    Su abuela materna siguió el camino opuesto al de muchas familias que, desde el sur de España, llegaron hasta las Cuencas Mineras turolenses y cuyos descendientes han permanecido allí. Ella marchó a Sevilla tras conocer al que sería su marido, un ingeniero que llegó durante la construcción de la central de Pitarque que llevó la luz a Aliaga, y su hija y su nieta, la propia Cristina Navarro, nacieron ya en la capital hispalense.

    Ese redescubrimiento de Aliaga más allá de las fiestas y el bullicio del verano han servido a Navarro para reconducir la pasión por la pintura que siempre ha sentido –y cultivado– y fundirla con la peculiar idiosincrasia del mundo rural. Producto de ese encuentro es Entorno Rural, una exposición de pintura que Cristina Navarro acaba de inaugurar en el Hotel de Montaña Molino Alto, de Aliaga y que podrá visitarse hasta el próximo 11 de septiembre.

    Navarro presenta una serie de trece obras, realizadas con acrílico sobre lienzo y sobre tabla, que han sido realizadas en los dos últimos años en Aliaga. Alguna de ellas es de pequeño formato aunque la mayor parte son de formato medio, no más de un metro de largo.

    Se trata de la primera exposición en Teruel de la sevillana, cuya obra ha podido verse, sin embargo, en la capital hispalense, en Cádiz o en Sabadell. En ella da rienda suelta a su técnica para plasmar imágenes costumbristas, paisajes y escenas que evocan la vida rural. Algunas son vistas de Aliaga o de Cobatillas, en Hinojosa de Jarque, aunque otras son imágenes que no necesariamente se ubican en un espacio físico concreto. Rebaños, pacas de paja o atardeceres que más que referenciar un lugar evocan estados de ánimo y sensaciones, las mismas que experimenta la artista y que expresa a través de sus pinceles.

    En esos pinceles se atisba de algún modo la impronta de Pepe Aznar. Y no solo porque por las venas de ambos pintures corre sangre de Aliaga, sino porque Aznar ha ejercido de profesor durante algún tiempo. “Yo soy fundamentalmente autodidacta”, explica Cristina Navarro, aunque cuando vine a Aliaga a vivir necesitaba reforzar algunas técnicas y estuvo yendo al estudio de Pepe en Teruel”. Aznar fue también quien la instigó y acabó convenciéndola para que expusiera parte de su obra en la localidad turolense.

    Es una primera declaración de intenciones de Cristina Navarro, que podrá visitarse en el Hotel de Montaña Molino Alto de Aliaga hasta el 11 de septiembre. Ojalá no sea la última.

    Comparte esta noticia