• BOLLIGANDO

    Por Mari Cruz Aguilar

    La línea Orea-Teruel

    Mi padre siempre decía que a escote no hay nada caro. Y eso han debido de pensar los alcaldes de la línea que va desde Orea a Teruel para decidirse a costear los viajes del autobús, los lunes y los viernes, con el fin de que sus vecinos de mayor edad, que son la mayoría, puedan recibir asistencia sanitaria especializada en la capital turolense.
    La alcaldesa de Orihuela del Tremedal, Rosa Sánchez, que es del PP, le echa la culpa al Gobierno de Aragón y destaca su falta de sensibilidad con el territorio. El alcalde de Bronchales, el socialista Jorge Hernández, acusa al Ministerio de Fomento de “abandono”. Yo, desde la perspectiva que da no estar directamente afectada, veo que la pelota va de un lado a otro, pero mientras los que pagan el servicio de autobús son precisamente la alcaldesa de Orihuela y el alcalde de Bronchales. Además del de Pozondón, Santa Eulalia y los del resto de los pueblos de Guadalajara por los que pasa la línea.
    Igual en esas estrategias estratégicas que se incluyen en los informes y directrices sobre despoblación habría que incluir que el reto poblacional debe superar las barreras políticas. A las pruebas me remito que, de momento, siguen siendo un lastre.
    Mientras seguimos buscando titulares de la línea y culpables de su parón durante los meses estivales, los abuelos de los pueblos se nos mueren y los jóvenes difícilmente llegarán a un lugar donde, ya para empezar, solo se puede acceder en transporte público los lunes y los viernes, y eso gracias a que los ayuntamientos se rascan el bolsillo.
    Deberíamos de olvidarnos de ideologías –que está visto que, por ahora, no pagan la línea de autobús– y ponernos a trabajar codo con codo para sacar adelante el territorio. Y de esto precisamente los alcaldes de la Sierra de Albarracín, y entre ellos la de Orihuela y el de Bronchales, tienen gran experiencia. No es la primera vez que se unen para pedir mejoras para sus municipios, porque cualquier avance en un pueblo supone que todos los de alrededor también ganan un poco. Y más cuando se habla de servicios.

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