• Un paseo fotográfico por Teruel al inicio de su recuperación tras la postguerraAgustín García, Fernando Hernández y Juan Carlos Navarro (de i. a d.) presentaron el libro ‘El Teruel que fue’ con el nuevo plano que se ha incorporado en su segunda edición

    Un paseo fotográfico por Teruel al inicio de su recuperación tras la postguerra

    Reedición de la segunda entrega de ‘El Teruel que fue’ que recoge la memoria gráfica de la ciudad entre 1958 y 1967

    Cuando Fernando Hernández, Juan Carlos Navarro y Agustín García se embarcaron hace seis años en su aventura de editar un libro para recuperar el pasado de la ciudad de Teruel a través de fotografías antiguas, no imaginaban la repercusión que la iniciativa tendría. La segunda parte de El Teruel que fue, que recoge los años 1958 a 1967, se reedita ahora de nuevo ya que en dos meses y medio se agotó su primera edición. Además, los tres turolenses trabajan ya en la tercera entrega, que confían en que esté lista para la próxima Navidad y que llegará hasta 1976.
    La publicación reúne 436 fotografías y en esta ocasión se incorpora una novedad, un plano de la ciudad de febrero de 1965. Un documento muy interesante ya que como explicó Juan Carlos Navarro, tiene muchos datos “valiosos y curiosos” porque incorpora algunos proyectos que aún no se habían realizado y que el Ayuntamiento daba por buenos, como un parque que aún no existía.
    En total se han editado 500 ejemplares, que se suman a los anteriores 750, y que se pueden adquirir en cualquier librería o quiosco de Teruel al precio de 30 euros.
    Fernando Hernández recordó que detrás de esta publicación hay mucho trabajo de recopilación de las imágenes pero también de restauración de las mismas y sobre todo de contextualización y de búsqueda de información. “Son miles y miles de horas. Hay muchos datos que hay que contrastar, nos han venido muy bien las visitas a DIARIO DE TERUEL y también hay mucha investigación a través de internet”, comentó Hernández.
    Tras la primera parte del proyecto, que reunía imágenes desde 1896 a 1957, en esta ocasión se retrata cómo era la ciudad y cómo vivían sus gentes entre 1958 y 1967. “Comienza cuando finaliza la labor de Regiones Devastadas y la ciudad empieza a recuperarse tras las postguerra y empieza a crecer”, explicó Navarro aunque el investigador precisó que la realidad de Teruel era muy diferente a la de otras ciudades como Madrid o Zaragoza, donde ya en 1958 “se había notado cierta apertura”.
    En cambio, en Teruel todavía se podían ver los efectos de la guerra con muchos solares vacíos donde se habían hundido casas durante la guerra. La ciudad era “pobre, arruinada y la vida era difícil”, señaló Navarro.
    Además de poder ver cómo eran los espacios urbanos de la capital en aquellos años, la aportación más destacada es la de poder adentrarse en la vida social de los turolenses de la época.
    El libro se ha estructurado como Un paseo fotográfico por el Teruel del siglo XX y por eso se organiza por años y a partir de ahí se hace un recorrido por la ciudad, por espacios emblemáticos como el Óvalo o el Torico pero también por el Ensanche, San León o San Julián, apenas reconocibles en algunas de las instantáneas. En cada uno de los años se recorren estos espacios a partir de las estaciones: invierno, primavera, verano y otoño.
    Sobre la vida social de esta etapa se recogen muchas procesiones como la del Corpus, San Isidro o Los Cagones, que Fernando Hernández recordó que se siguen manteniendo ahora.
    La Vaquilla no podía faltar en un recorrido turolense como este. “A veces no había para comer pero para hacerse la foto de la Vaquilla, sí, era imprescindible”, afirmó Navarro.
    También había muchos actos institucionales como la inauguración del embalse del Arquillo por el Ministro de Obras Públicas, Federico Silva, en julio de 1967, o la visita de Pilar Primo de Ribera, fundadora y jefa de la Sección Femenina de la Falange, en el acto de imposición de la Medalla de Oro de la Ciudad y la Provincia, en noviembre de 1961.
    También aparecen lugares emblemáticos que ahora están en desuso pero que en aquellos años tenían una intensa actividad, como el Hogar Comandante Aguado que se autoabastecía con su propia granja y sus cultivos y que daba formación laboral a los huérfanos o la iglesia del Asilo San José en San Julián, del que se puede ver una fotografía del interior de su capilla.
    Son muchas las sorpresas y detalles que se pueden observar en este libro que ha sido posible gracias a la labor de recopilación de Fernando Hernández, Juan Carlos Navarro y Agustín García, y a la colaboración de “amigos, familiares y conocidos”, según ellos mismos comentaron.
    Hernández agradeció especialmente la cesión de negativos de Fidel Cantín, el archivo de RNE y de Jesús Hernández y también de muchísimos particulares que han rebuscado las estampas familiares del pasado para contribuir a la publicación.
    El diseño cambia respecto al primer libro para que las imágenes tengan los textos explicativos a su lado, de forma que sea más sencillo conocer la información que completa las imágenes y que poco a poco va mostrando cómo era la ciudad porque, como los propios impulsores de este proyecto destacaron, “muchas veces los únicos documentos para saber cómo era Teruel en el pasado son las fotos”.

    Comparte esta noticia