• Antonio López: “Desde que nace la fotografía y el cine, al pintor solo le queda ofrecer su sentimiento”Antonio López, en Albarracín

    Antonio López: “Desde que nace la fotografía y el cine, al pintor solo le queda ofrecer su sentimiento”

    El pintor y escultor Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) compartió ayer la jornada con los 70 alumnos que participan en el curso superior de Pintura de Paisaje organizado por la Fundación Santa María de Albarracín, a los que trasladó su particular visión sobre el arte. En su opinión, el nacimiento de la fotografía y del cine hizo que la pintura perdiera importancia como testimonio del mundo, pero que cobrara mayor trascendencia el sentimiento que el pintor transmite con sus lienzos.

    Desde que el pasado lunes comenzara el curso, que este año dirige la pintora y profesora de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, Paloma Peláez, los alumnos esperaban emocionados que llegara la visita del reconocido pintor realista Antonio López. Por eso ayer, alguno de ellos no pudo reprimir las lágrimas cuando el maestro elogió sus trabajos.

    López compartió un rato de charla con los tres grupos en los que se distribuyen los participantes. En el primero, y a la pregunta de que le parece el uso de las nuevas tecnologías en la creación pictórica, respondió: “El que crea que abrevia si coge una cámara fotográfica y manipula una imagen, que lo haga. La pintura la tiene que hacer la gente que nace para pintar”.

    En este sentido, indicó que “desde que nació la fotografía y el cine, el pintor es un poco como si le hubieran quitado la tierra debajo de los pies. La parte tan importante que tenía la pintura como testimonio del mundo lo consigue mejor una foto. Entonces, ¿qué es lo que puede ofrecer el pintor? Su sentimiento. El que crea en eso, puede seguir pintando”.

    “Al que sienta que le gusta pintar y ver la maravilla y el prodigio que es la pintura y cómo se pueden contar cosas del alma, del corazón y de la mente con ella, que se ponga con ello”, añadió ahondando en el tema.

    En opinión de Antonio López, “el pintor nace”, pero debe apasionarle su trabajo y vencer las dificultades “y la zozobra de que duden de ti y de tu forma de trabajar”. “Sobre todo el arte moderno se ha hecho en contra de muchas cosas. El realismo ahora se hace en contra de muchas cosas, pero hay que ver contra lo que lucharon Cézanne, Van Gogh, Manet… los primeros pintores que cambiaron a los pintores”, indicó.

    Críticas

    En este punto, hizo una referencia a las críticas que también recibe su obra, a pesar de ser tan cotizada. “En mi caso, si quiero estar triste no tengo más que asomarme a lo que puedan decir de la pintura figurativa que yo realizao grupos de personas que tienen mucho poder, pero yo no me quiero enterar. Yo sé que no le gusto a un grupo de personas, pero tampoco le gustaba a la sociedad parisina, que era tan sabia, la pintura de los impresionistas”, comentó.

    Recordó que, aunque todo lo que le ha dado la pintura ha sido “maravilloso”, sobre su trabajo “siempre ha estado esa sombra”. “He tenido que convivier con ese fantasma, con esa amenaza”, les dijo a los alumnos, y les recomendó que se algún día se sienten “asfixiados por las dudas”, dejen de pintar.

    En su caso, afirmó que cada vez sufre menos. “A los pintores nos hace padecer mucho en general si vendemos o no vendemos. Eso planea como una amenaza de una forma enorme. No se dice, pero es tremendo y condiciona absolutamente todo. Pero el placer de la pintura para el pintor debe ser superior a los problemas que le crea, como un hijo al que quieres aunque te haga sufrir”, comparó.

    Por otro lado, a Antonio López le apasiona tanto ver la obra de un artista como el barroco Johannes Vermeer como el proceso de creación de un cuadro en un taller. “Se disfruta mucho, es algo extraordinario ver como una persona con facultades va elaborando su pintura, me parece mágico”, dijo.

    En los últimos tiempos, el paisaje de Antonio López es la ciudad de Madrid. Preguntado por si le gustaría pintar Albarracín, respondió: “Lo tengo muy complicado en este momento porque no conduzco y estoy en manos de los demás”.

    Aunque descubrió emocionado Albarracín, admitió que “no se puede pintar todo y, en este sentido, no tengo ansiedad”. “Lo que recojes en tu trabajo es una parte muy pequeña de la vida y lo otro se queda ahí para que lo hagan otros pintores”, dijo.

    También contó que compartir su tiempo con otros pintores y, en este caso, con los participantes en el curso superior de Pintura de Paisaje, es “un placer”. “A mí me gusta estar entre pintores, son la mejor gente del mundo. En eso soy muy gremial. Mis amigos han sido siempre preferentemente pintores o escultores desde que me llevaron muy jovencito desde Tomelloso a Madrid a aprender pintura”, afirmó.

    También estuvieron encantados de compartir un rato de charla con él los alumnos, algunos de los cuáles llegó a llorar cuando el pintor elogió su trabajo.

    Los grises

    La directora del curso, Paloma Peláez, indicó que los participantes estaban “muy emocionados porque Antonio López es un referente nacional e internacional”. “Desde Albarracín llevamos mucho tiempo defendiendo la pintura, pero él lleva toda la vida. Es un filósofo de la pintura y su experiencia y sus palabras nos llenan de sabiduría. Realmente, estamos muy emocionados”, argumentó.

    Este año, el curso versa sobre los Grises cromáticos en la pintura de paisaje. Según la pintora y profesora, “los grises en la pintura de paisaje son un elemento de enlace y de unión. El gris es un color que ha formado parte de los grandes pintores, sobre todo de los que han tenido una mirada más natural, y Albarracín se presta como un escenario magnífico para ver el gris en diferentes grados de saturación, pero siempre con cromatismo”.

    Peláez, que este año ha tomado el relevo de José María Rueda al frente del curso, explicó que asisten 70 personas de todos los puntos de España, de diferentes edades y con diversos grados de formación.

    La Fundación ofrecerá, un año más, la posibilidad de que expongan los trabajos realizados en las salas de de la Torre Blanca como muestra colectiva, y de entre ellos se seleccionarán dos artistas que participarán en las Becas de Paisaje que esta institución convoca.

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