• Alumnos del IES Vega del Turia de Teruel viven la cultura gala sobre el terrenoEl grupo del Vega del Turia frente a la tumba de la bailarina francesa Ludmila Tcherina, que interpretó el papel de Isabel de Segura en el ballet y en el cine

    Alumnos del IES Vega del Turia de Teruel viven la cultura gala sobre el terreno

    Los estudiantes de francés y literatura de este centro pasan una semana en París y en Rouen

    Una vez terminadas las clases y las evaluaciones, la coordinación de contenidos de las asignaturas literatura universal y lengua francesa mantenida a lo largo del curso ha culminado con un viaje didáctico a Francia en el que han participado una docena de alumnos de primero de bachillerato del IES Vega del Turia de Teruel.
    El viaje, premio al esfuerzo de todo el curso, empezó la tarde del jueves 22 y se prolongó hasta el miércoles 28. Perseguía un doble objetivo: mejorar el manejo del idioma francés, cursado por casi todos los alumnos en alguna de sus modalidades, y afianzar los conocimientos adquiridos de historia de la literatura. Así, el viaje combinó la visita a lugares emblemáticos como Notre Dame, la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo o el museo del Louvre, con otros más específicos, como las casas de escritores (Balzac, Víctor Hugo), ciertos hitos urbanos (Molière, Hemingway) o los cementerios en los que reposan algunas de las figuras señeras de la literatura universal.
    Una de esas figuras, Gustave Flaubert –del que varias alumnas habían leído Madame Bovary–, fue una de las razones de prolongar la aventura hasta Rouen. En la capital normanda no podía faltar su famosa catedral, que los viajeros habían visto primero a través de los ojos impresionista de Monet en el parisino museo d’Orsay.
    El viaje, en fin, ha combinado los contenidos de las asignaturas con la vivencia de conocer el mundo bajo un prisma de naturalidad, alojándose en albergues o sirviéndose para todos los desplazamientos de las líneas de transporte público. A la vista de lo que opinan los participantes, la experiencia puede considerarse muy útil, como lo fue también –desde el punto de vista de los profesores– la propuesta lectora en francés dentro de la asignatura Literatura Universal.
    El albergue parisino, situado a unos pasos del Louvre y del Sena, destacaba por su constante ir y venir de jóvenes, españoles algunos de ellos. No era un alojamiento de lujo, pero las diez chicas viajeras lo recuerdan con simpatía porque compartieron habitación. “Eran más modernas y funcionales las instalaciones del de Rouen”, admitió Marta Micozzi, “pero me gustaba más el de París por su ubicación céntrica, por el ambiente y por tener una sola habitación para todas”, añadió.
    Claro que no era mucho el rato de estancia en el albergue de la calle Rousseau. El tiempo disponible se exprimió a conciencia en extensas caminatas por los cuatro puntos cardinales de París, desde la norteña plaza Tertre, donde se reúnen los pintores de París. “Un lugar para expresarse y mostrar la creatividad”, apuntó Paula Argente. Al populoso barrio Latino, en busca de rincones de la zona americana, como la librería Shakespeare & Co o la casa en la que vivió Hemingway antes de ser corresponsal de guerra.
    Los tres cementerios visitados depararon sorpresas: el vistoso panteón de Oscar Wilde, protegido del gamberrismo, tan cerca de la sobria tumba de Marcel Proust, en el Père Lachaise, donde también reposa la cantante Edit Piaff, que cantó a los Amantes de Teruel. En otro cementerio, el de Montmartre, buscando la lápida del alemán Heine, topamos con la tumba de la bailarina Ludmila Tcherina, que tantas veces hizo, en el cine y en el ballet, de Isabel de Segura. Otro día, en el cementerio de Montparnasse, admiramos las huellas de labios estampadas en la lápida de Simone de Beauboir, los anónimos mensajes sobre la de Julio Cortázar o los versos de Charles Baudelaire. “Me emocionó recitar el poema Le chat junto a la tumba de su autor”, dijo Julia León.
    Ana Belén Juárez, por su parte, leyó en excelente francés un párrafo de Madame Bovary. Fue en la casa de recreo de Flaubert en Croisset, a tres o cuatro fatigosos kilómetros de Rouen. Para muchos de los participantes en el viaje, la casa de Flaubert en Rouen –ahora interesante museo de la medicina– y el llamado Pavillon Flaubert en Croisset –con varios objetos personales del escritor– fueron los lugares más sugerentes, aunque resultara más vistosa y didáctica la casa de Victor Hugo en la plaza de los Vosgos de París, todo un museo del romanticismo.
    Eso piensa Iván Abad, al mismo tiempo que lamenta no haber dispuesto de más tiempo. “En el Louvre me hubiera pasado un día entero; y otro en el Orsay”, afirmó. Pero es que abarcar todo París en pocos días es una tarea heroica. “Los profesores parecían Correcaminos”, dijo una de las alumnas. Aun así, también hubo tiempo para la calma y la contemplación, desde lo alto del Arco de Triunfo o desde el Bateau Mouche, navegando sobre el Sena al anochecer. “París es más bonito de noche que de día”, consideran varias viajeras. Otras, como María Lorente, evocan los riesgos de la noche y ciertas peripecias en el metro que hicieron el viaje más emocionante.

    Comparte esta noticia