• Unas cincuenta personas desafiaron al calor en la 25ª edición de la cicloturista Vivir con el RíoSalida de la cicloturista Vivir con el Río, en la plaza San Juan de Teruel

    Unas cincuenta personas desafiaron al calor en la 25ª edición de la cicloturista Vivir con el Río

    En torno a unas cincuenta personas secundaron ayer en la capital turolense la salida cicloturista Vivir con el Río, que este año llegaba a su vigesimo quinta edición. Ya no se reclama la construcción de una estación depuradora porque ya existe, pero la asociación, cuya prueba no competitiva forma parte de la Red Aragonesa de Proyectos de Promoción de la Salud, sigue trabajando para que los turolenses no vivan de espaldas al Turia, comprendan la necesidad de mantenerlo vivo y sano, y aprovechen su entorno para realizar ejercicio físico y poner en práctica una serie de hábitos saludables.

    Aunque el calor fue extremo durante todo el día, no se registró ninguna incidencia de importancia en una cicloturista que arrancó a las 10.00 horas en la plaza de San Juan y concluyó en torno a las 13.30 horas en la Fuensanta, en Villel, después de pasar por Villaspesa, Villastar y el propio Villel. Los participantes de la prueba la terminaron con el breve pero intensísimo ascenso hasta el altar de La Aparecida, que en otras ocasiones ser realiza de forma semicompetitiva, pero que este año se optó por lo contrario dada las altas temperaturas reinantes. Para finalizar se celebró una comida popular en la que hubo paella, y la rifa de una bicicleta. En la comida hubo unas 120 personas, ya que acudieron abundantes familiares de los participantes en la carrera, que después los regresaron a Teruel por carretera.

    En su recorrido oficial esta prueba tiene 18 kilómetros de suave descenso, muy poco exigente y diseñado pensando en que familias, niños, y ciclistas no habituales puedan completarla sin problemas y sin apenas dificultad.

    Es una de las acciones con la que la asociación Vivir con el Río quiere demostrar que no es necesario conocer y ser capaz de acceder a lugares remotos para disfrutar de unos sensacionales escenarios para hacer ejercicio o pasar tiempo en familia. Así, los ciclistas que ayer no quisieron perderse la 25ª edición del descenso Vivir con el Río pudieron ver lugares tan sugerentes como la iglesia de Villaspesa, el barranco de Barrachina, el santuario celtibérico de Peñalba, las antiguas explotaciones mineras de caolines o la Fuensanta.

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