• “Hay que mirar el mundo al revés, darse cuenta de que la riqueza es inconsistente”Marisa Melero, durante la charla que pronunció en Cáritas Teruel

    “Hay que mirar el mundo al revés, darse cuenta de que la riqueza es inconsistente”

    La religiosa alcorisana Marisa Melero pronunció ayer una de las conferencias del ciclo ‘Amar es Hacer’ de Cáritas en Teruel

    Marisa Melero García es teóloga y monja de la Orden de la Merced, nacida en Alcorisa aunque establecida en Barcelona desde hace más de veinte años. Ayer protagonizó la tercera y última de las conferencias que están teniendo lugar en la sede de Cáritas en Teruel durante el ciclo Amar es Hacer, donde también han participado Kiko Lorenzo, coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española y Sebastián Mora, secretario general de Cáritas Española.

    La charla de Marisa Melero habló ayer sobre Cartas de Santiag, un texto bíblico del Nuevo Testamento que establece la necesidad de basar la propia vida en la ajena y en el bienestar del prójimo para vivirla de manera plena.

    El ciclo Amar es Hacer de Cáritas Teruel proseguirá el próximo 15 de junio con el concierto Enlázate por la justicia de Luis Guitarra (Iglesia Carmelitas, 20 horas) y concluirá el 18 de junio con el Corpus Christi y el Día de la Caridad.

    – Su conferencia se ha titulado ‘Felicidad, sabiduría y corazón: consejos de Santiago’. ¿De qué ha hablado en ella?

    – Felicidad, sabiduría y corazón no es la receta de un postre, aunque lo parece. Son las claves de un escrito bíblico, las Cartas de Santiago, un escrito pequeñito que pasa bastante desapercibido, y que ocupa apenas dos hojas de Nuevo Testamento, y que es una literatura escrita para cristianos en momentos de crisis. Sugiere las claves de los cristianos deben conocer, lo que deben hacer para atravesar esa situación y salir airosos, contentos y felices.

    – La palabra ‘crisis’ tiene hoy un significado unívoco y machacón. ¿De qué clase de crisis habla Santiago?

    – Ufff… Pues no lo sabemos muy bien. Santiago habla de “la prueba”, y contextualizar exactamente lo que se entendía por crisis en el siglo I no es tarea sencilla, es un poco difícil. Pero él le llama “la prueba”, y creo que nos puede dar claves que se pueden aplicar perfectamente a nuestra vida actual.

    – ¿De qué claves hablamos? ¿Qué consejos nos dan las ‘Cartas de Santiago’?

    – Básicamente se trata de mirar el mundo al revés, de mirar los valores al revés. De darse cuenta de que la apariencia y la riqueza no tiene ninguna consistencia y que no llevan a ningún sitio. Y de darse cuenta que solamente la mirada compasiva y solidaria es capaz de hacernos felices y puede contribuir a que realmente cambiemos algo de nuestro entorno, lo hagamos un poco mejor.

    – Sin embargo la mayor parte de las personas vivimos y actuamos exclusivamente en propio beneficio, como mucho en el de nuestra propia familia y allegados más cercanos, y aducimos que actuamos casi en legítima defensa…

    – En el fondo lo que está explicando Santiago en estos escritos no es otra cosa que el Evangelio de siempre, el Evangelio de Jesús. No en vano estamos hablando de Santiago el hermano de Jesús, que bebió de sus mismas fuentes. Y en el fondo explica la tesis central del Evangelio: el que entrega su vida la gana, y el que la reserva la pierde. Es el mismo mensaje. Pero resulta que esto no basta con decirlo. Solamente si lo pruebas puedes verificar que es cierto.

    – ¿Y por qué las personas son tan reacias a hacerlo?

    – No lo sé, pero insisto en que este escrito de Santiago no hace sino explicar el Evangelio de Jesús.

    – Desde muchos sectores de opinión se critica que la acción de determinadas organizaciones, como Cáritas, en sus programas de ayuda a los necesitados, palía las consecuencias del problema pero no ataca las causas de las grandes desigualdades económicas… ¿qué opina sobre esto?

    – Yo estoy convencida de que ambas cosas caminan juntas. La compasión es irrenunciable, pero también es irrenunciable la tarea profética de transformación. Son dos caras de la misma moneda, y precisamente en el segundo capítulo de las Cartas de Santiago se habla de esto y explica por qué ambos asuntos son irrenunciables. Vestir, dar de comer y cuidar al desnudo, pero también luchar contra los demonios. Ese es el lenguaje de Santiago.

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