• Apuntes Postcatódicos

    Por Alberto Librado

    La naturaleza en ‘prime time’ se apellida Calleja

    Jesús Calleja, el último aventurero televisivo por excelencia, ha estado esta semana en los pinares de Rodeno. Le hemos visto en una foto, intentando emular a los escaladores de boulder. Al parecer, estaba acompañado por distintos miembros de su propia productora, responsable de programas de televisión como Desafío extremo, Planeta Calleja o Volando voy. ¿Habrá grabado algo en la Comunidad de Albarracín? ¿Lo veremos dando vueltas con su pequeño helicóptero por los Montes Universales? Este leonés entusiasta se ha hecho un hueco en la televisión haciendo lo que más le gusta: subir montañas y superar dificultades en contacto con la naturaleza. Hace diez años Calleja trabajaba vendiendo coches e invertía todo lo que ganaba en su afición. Decidió conseguir patrocinadores, reunir un pequeño equipo de amigos y familiares para grabar sus expediciones y presentar un proyecto a la televisión. Cuatro se interesó por una propuesta que devolvía al horario de máxima audiencia el espíritu del veterano programa de TVE Al filo de lo imposible en el tiempo en el que triunfaba Bear Grills con su Último Superviviente. Desde entonces, se ha convertido en un personaje imprescindible.

    El triunfo del vecino de al lado o el yerno perfecto

    El programa Desafío extremo, en el que veíamos al explorador pizpireto escalar montañas o superar complicadas travesías, alcanzó un éxito notable. Fue uno de los programas más vistos del año con una media del 15,2% de cuota de pantalla. Si la propuesta no era nada nueva, porque siempre ha habido programas sobre la naturaleza y los desafíos que ésta propone, ¿qué es lo que aportan los programas de Jesús Calleja para conseguir el respaldo que les permite sumar temporadas y emisiones en el horario de máxima audiencia? La respuesta pasa, únicamente, por el personaje. Desde su primera aparición en la pequeña pantalla, el presentador se ganó a la audiencia con su telegenia, apoyada en una simpatía y cercanía natural con la que recuerda al vecino majo de al lado o, muy importante, al yerno que todo padre desea. Además, tiene bien aprendidos los trucos para provocar la expectación e, incluso, el temor necesario para atraer a la audiencia. Y aunque en realidad no sea para tanto, al otro lado de la tele nos ponemos en guardia. Porque, a la mayoría, lo que hace nos parece tan complicado como arriesgado.

    Darle la vuelta al formato

    Convertido en un presentador reconocido, el explorador le dio una vuelta al formato y creó Planeta Calleja. Incluyó a famosos en sus aventuras, empezando por el propio presidente Zapatero con una marcha vertical por los Picos de Europa. De nuevo revalidó el favor de la audiencia. Y tras una vuelta de tuerca más, Volando voy. Un programa singular donde aprovecha su punto fuerte, su propia personalidad cercana, para combinar la riqueza paisajística con el formato docushow, convirtiendo a la gente anónima en la protagonista. Todo un acierto.

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