• Un monumento castigado después de 600 años

    Un monumento castigado después de 600 años

    La de la iglesia de Santa María La Mayor es una de las torres góticas más notables de la antigua Corona de Aragón. Su estado de deterioro es “avanzado”, según el diagnóstico del arquitecto redactor del proyecto de rehabilitación, José Ángel Gil.
    Después de 600 años en pie, su conservación es acorde “al sufrimiento” que ha padecido durante todo este tiempo. En primer lugar, el arquitecto mencionó “los ataques químicos del azufre procedentes de la atmósfera y los excrementos de las aves”, que han afectado a la fachada exterior y también al interior de las plantas, de las que se han sacado toneladas de palomina.
    También son evidentes las grietas, los desconchamientos y las roturas que presenta la fachada y que fueron provocadas por la explosión del polvorín” en 1840. El polvorín se encontraba en el antiguo mercado de abastos y causó decenas de muertos e innumerables daños materiales en los edificios situados en los alrededores. Los daños se concentran en los ejes centrales de las fachadas así́ como en la zona central de los estribos. Los estudios previos han constatado también el desplazamiento relativo de las dovelas de los arcos adintelados.
    A juicio del arquitecto, “todas estas grietas y roturas han de ser atajadas, porque facilitan la penetración de agentes atmosféricos y vegetales que no hacen más que contribuir al deterioro de la torre”. Algunas piezas destinadas a conducir el agua, por ejemplo, han perdido parte de su geometría original, de manera que han dejado de ejercer la función para la que fueron confeccionadas.
    En conclusión, según Gil, “la torre necesita una intervención y una consolidación después de 600 años de historia”. Para el arquitecto, que presentó el proyecto de rehabilitación al Ayuntamiento de Alcañiz a finales de 2015, el anuncio de licitación de las obras supone “un alivio”, porque “cuando estás dentro de la masa de la torre y ves que el proceso de deterioro esta tan avanzado, ver que por fin se le podrá dar una consolidación es un descanso, porque es un patrimonio a transmitir a las generaciones futuras”.

    Siglo XIII-XIV

    La construcción de la torre campanario -iniciada en el siglo XIII y culminada en el siglo XIV-  se asocia con el deseo de la ciudad de erigir un símbolo del poder municipal frente al poder señorial materializado en el gran castillo calatravo, que dominaba la ciudad desde lo alto del cerro de Pui Pinos.  A esta función simbólica, la torre sumaba la función militar, al concebirse como habitació́n-refugio, y también la cívico-religiosa.

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