• Desmontan “piedra a piedra” la primera de las viviendas declaradas en ruina tras el deslizamiento de AlcañizZona del derrumbamiento con las máquinas trabajando en el desescombro

    Desmontan “piedra a piedra” la primera de las viviendas declaradas en ruina tras el deslizamiento de Alcañiz

    Ayer se cumplió un mes desde que el deslizamiento de tierras del cerro de Pui Pinos destruyó una vivienda y dos cocheras del Muro de Santiago, afectó a otras cuatro y supuso el desalojo inicial 57 personas. Esta semana ha comenzado el desmontaje de la casa número 61, que se está desarmando piedra a piedra para que sus propietarios puedan recuperar los efectos personales de mayor valor sentimental. La Plataforma de afectados constituida tras el accidente está satisfecha con la manera en la que se efectúa este trabajo.

    La demolición de esta vivienda, uno de cuyos laterales, y también la parte trasera, desapareció con el desprendimiento de tierra y rocas, terminará a final de la semana que viene. Los enseres personales que se recogen a diario se han trasladado “a una zona segura” para que los propietarios puedan recogerlos, explicó el concejal delegado de Seguridad Ciudadana, Nacho Esparrells. El traslado se realiza de manera puntual, “conforme se va desmontando y se pueden extraer nuevos efectos”.

    El derribo controlado de la vivienda número 61 ha sido clarificador. Entre otras cosas, se ha comprobado que la casa número 63, contigua, no comparte con ella ningún tipo de estructura. “Podemos avanzar, aunque no es del todo seguro todavía, que la vivienda número 63 se podrá mantener, porque no comparte ningún elemento con la que se encuentra en derribo”, afirmó el concejal. Según Esparrells, la total seguridad de que ésto es así se producirá “el jueves o viernes de la semana que viene, cuando la número 61 esté completamente desmontada”.

    El edil señaló que “la segunda que hay que demoler es la número 53”, cuyo derribo se iniciará en cuanto termine el del número 61. El sistema “será el mismo” y ahí se verá si tras el desmontaje o durante el mismo la número 53 comparte con la número 51 algún “muro de carga”, algo que el concejal consideró factible. Si es así, los técnicos determinarán si la número 51 corre la misma suerte que la casa colindante.

    La demolición de la casa número 61 tendrá una consecuencia inmediata: la reducción del perímetro de seguridad de la zona, que ahora es amplio y ha impedido que los vecinos de los inmuebles situados entre los números 49 a 69, además del edificio situado en la margen contraria, continúen desalojados. Según avanzó el concejal, en cuanto termine el desmontaje de la casa 61, “posiblemente podremos autorizar a los vecinos que residen desde el número 65 hacia arriba, incluidos los del número 34 -el inmueble en el que residen más familias- a regresar a sus casas”. Eso significaría que únicamente cuatro familias se mantendrían desalojadas.

    Vista desde abajo del estado en el que ha quedado la ladera Pui Pinos
    Vista desde abajo del estado en el que ha quedado la ladera Pui Pinos

    El concejal de Seguridad mantuvo ayer una reunión con los representantes de la Plataforma, cumpliendo así con la demanda de los afectados de recibir información semanalmente sobre las novedades que se fueran produciendo en la zona del deslizamiento y los trabajos de desescombro. También como habían demandado los residentes, en el encuentro participó, además del alcalde, el director de obra y la arquitecta municipal, y se sumó la técnico de Medio Ambiente y el aparejador del Ayuntamiento.

    El Ayuntamiento de Alcañiz, dijo Esparrells, no ha recibido todavía el informe geológico definitivo del que se hizo cargo el equipo geológico de la Diputación de Teruel y que esclarecerá las causas del deslizamiento de tierras. Aunque un informe preliminar apuntó a que una filtración podría estar detrás del desprendimiento, el documento final sigue sin estar concluido. “En cuanto lo tengamos, le daremos una copia completa a todos los afectados”, se comprometió el concejal de Seguridad, que la semana pasada reiteró que los estudios previos siguen sin ser concluyentes y que el Ayuntamiento de Alcañiz no puede valorar las causas exactas del incidente.

    El equipo de gobierno de Alcañiz ha encargado al departamento geológico de la institución provincial dos informes, uno sobre las causas, y otro sobre el estado del ala oeste del cerro, de donde se producen desprendimientos cada dos por tres, que, por suerte, no han tenido más que daños materiales.

    En relación a la apertura de la travesía al tráfico, sobre lo que ha apremiado alguno de los vecinos que mantienen negocios en el tramo afectado, el concejal de Seguridad reconoció que no se producirá a corto o medio plazo. “Han de efectuarse trabajos de rehabilitación, y aunque reduzcamos el perímetro de seguridad,  la previsión que se maneja es que   será tarde”.

    Desde la Plataforma de vecinos afectados por el deslizamiento, Aida Andreu, valoró que el desmontaje de la vivienda se ha realizado “de manera correcta, tal y como esperábamos y solicitamos”.

    Un año

    Ayer se cumplió un mes desde el deslizamiento. Según Esparrells, “ningún ayuntamiento del tamaño de Alcañiz está preparado para un accidente de estas características. Aún así, podemos dar gracias de que no ha habido ningún fallecimiento ni víctimas”. Asimismo, añadió, “hay empresas y técnicos muy competentes que están realizando los trabajos en la zona, de los cuáles nos sentimos satisfechos”. En su opinión, “si los plazos administrativos fueran más rápidos y pudiéramos disponer ya de los informes solicitados, sería mejor, pero técnicamente es imposible ir más rápido”.

    El Ayuntamiento de Alcañiz ha tramitado ya, apuntó el edil, la documentación para solicitar la zona catastrófica en el área del derrumbe. “Los últimos documentos han terminado de enviarse esta semana, y ahora solamente esperamos que el Gobierno de Aragón nos eche una mano en lo que pueda”.

    El parquin de la calle Palomar seguirá cerrado hasta comprobar su seguridad

    Por otra parte, el aparcamiento público de la calle Palomar está cerrado desde la semana pasada “por seguridad”. La prohibición de estacionamiento tiene que ver con el deslizamiento del cerro de Pui Pinos, aunque más por cumplir con medidas de “prevención” que por un peligro real de derrumbe en la zona, según explicó el concejal de Seguridad Ciudadana, Nacho Esparrells. El área que permanece acordonada es el parquin inferior -que fue adecentado el año pasado con fondos de ARRU (Ayudas a la Reurbanización y Regeneración Urbanas) mientras se realizaron las obras de recuperación del talud de las calles Baja de Santiago y Alta de Luna del casco viejo- y el parquin del Cuartelillo. El concejal confirmó que “tras el deslizamiento del pasado 18 de abril se comprobó que aparecía mucha humedad y barro en la zona del derrumbe, y la arquitecta hizo una recomendación de que se cerrara el parquin por la proximidad con la zona afectada con el muro del parque del Cuartelillo”. En este sentido, añadió, “se ha acotado la zona y se han iniciado unas catas para determinar el estado de la zona y su seguridad”.

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