• La II Feria del Libro de Teruel arrojó mejores cifras que el pasado añoImagen de la Feria del Libro y del Cómic de Teruel

    La II Feria del Libro de Teruel arrojó mejores cifras que el pasado año

    La Feria del Libro y el Cómic de Teruel cerró este fin de semana su segunda edición con unas cifras estimadas de 2.500 libros vendidos y un impacto económico de 70.000 euros, lo que supone un incremento de las cifras del pasado año. Son cifras estimadas, aunque durante la tarde de ayer los libreros y el presidente de su asociación provincial, Tomás Cirujeda, coincidían en que se había producido mayor movimiento este año que el precedente.

    Como recordó Cirugeda, el jueves durante la inauguración y el viernes el tiempo desapacible restaron afluencia de público, pero tanto el sábado como el domingo, especialmente por la mañana, muchos turolenses dedicaron dos o tres horas a pasear por las casetas instaladas en la Glorieta. Algunos libreros explicaban ayer que muchas familias abandonaban la Feria sin ninguna compra, pero por contra también abundaba quien compraba no uno, sino tres o hasta cuatro volúmenes.

    “Yo creo que hemos crecido con respecto a la primera edición de la Feria, del pasado año”, aseguraba Tomás Cirugeda. “Podemos estar contentos, pero para poder estar muy contentos esperaremos a la tercera edición”. Según el presidente de los libreros la meta a medio plazo es consolidar el proyecto, “algo en realidad más importante que las cifras que podamos obtener este fin de semana”.

    Cirugeda apostó porque La Glorieta se consolide como la zona más apropiada e idónea para la Feria. “Se barajan otras ubicaciones como San Juan o el Torico. Son buenos sitios por donde pasa más gente. Pero quien quiere comprar libros viene a nuestro encuentro, y por espacio y situación creo que La Glorieta es lo más apropiado”.

    Durante la última jornada, la del domingo, de nuevo fueron numerosos los autores que firmaron en las casetas ejemplares de sus obras, entre ellos turolenses como Rosa Montolío, Laura Rubio, Serafín Aldecoa, y otros como Virginia Aguilera, Chesús Yuste o Ricardo Ramos. Los más destacados, grandes colofones para la Feria, fueron Julio Llamazares, que presentó El viaje de Don Quijote (Alfaguara) y Agustín Sánchez Vidal, reciente premio de las Letras Aragonesas, que presentó Viñetas (Harper Collins), una novela llevada además al cómic por el Gobierno de Aragón.

    Los Turolenses contemporáneos arrasaron en la Feria

    Turolenses contemporáneos, de  Serafín Aldecoa, es uno de los libros que más se han vendido este fin de semana, hasta el punto de que ayer a primera hora de la tarde era casi imposible encontrar ningún ejemplar en las casetas. El volumen recopila los artículos que han ido apareciendo en DIARIO DE TERUEL los fines de semana entre noviembre de 2013 y agosto de 2016, en los que repasa la trayectoria vital de 150 personajes turolenses ilustres, desde finales del siglo XVIII hasta el XX.

    Entre el centenar y medio de nombres están los más ilustres y renombrados, evidentemente, pero también prohombres cuya memoria terminó sepultada por el olvido, a veces impuesto, a veces producto del paso del tiempo. Están el arquitecto exiliado a México Francisco Azorín Izquierdo, pero también “Manuel Ricol, de Castellote, que fue un velocipedista que contribuyó a poner de moda este vehículo en España, Melchora Herrera, escritora feminista que publicó en varios periódicos de los años 20 u Áurea Javierre, una investigadora medievalista”, recuerda Aldecoa.

    Una de las tesis implícitas en el libro del historiador turolenses la resume en la frase “¡cuánta materia gris exportamos desde Teruel, y todavía seguimos haciéndolo!”. Son los personajes que Aldecoa denomina turolenses output, es decir, personas que nacieron y se formaron en Teruel pero que tuvieron que salir por diferentes causas, habitualmente económicas, y terminaron desarrollando su actividad, y en muchos casos obteniendo reconocmientos, fuera de la provincia.

    Pero también hay turolenses input, “que son personajes que llegaron aquí procedentes de fuera, y que aportaron muchísimas cosas interesantes a Teruel”. En este capítulo Serafín Aldecoa enumera por ejemplo a Severiano Doporto, que organizó el Archivo Provincial de Teruel, publicó un cancionero y realizó algunas excavaciones arqueológicas, o los zaragoanos hermanos Baselga, que pusieron en marcha la empresa Minas y Ferrocarril de Utrillas. “Eran aves de paso, que en muchos casos solo estuvieron en Teruel por algún tiempo, pero dejaron algunas cosas en muchos casos muy importantes”.

    Turolenses contemporáneos no se centra en las personalidades de la capital, “ya que por toda la provincia, por el Bajo Aragón, Maestrazgo o Jiloca, por todas las comarcas han existido personas de relevancia especial para este territorio”.

    Teruel, en manos de los tocinos rebeldes

    Entre otras obras, GP ediciones presentó ayer Revuelta porcina, cómic realizado por David Terrer (guion), Carlos Azagra (dibujo) y Encarna Revuelta (color) que retoma el personaje de El último aragonés vivo para introducirlo en una alocada aventura en el contexto de una sociedad postapocalíptica dominada por los cerdos, y ambientada en la provincia de Teruel.

    Es el tercer libro de la serie, aunque el dibujante Carlos Azagra asegura que no será el último. “Los tres primeros han transcurrido en Zaragoza, Huesca y Teruel, y el próximo será en la cuarta provincia, quizá Cataluña con la inmigración o el Bajo Aragón… ya veremos a ver lo que saca de su mente David Terrer, el guionista”.

    Azagra, dibujante de Pedro Pico y Pico Vena en El Jueves y uno de los historietistas más conocidos de Aragón, nació en Morón de la Frontera aunque, según el mismo, nunca ha ejercido de sevillano. “Yo me he criado en el barrio de las Delicias de Zaragoza, lo que demuestra que los de Bilbao nacemos donde queremos. Por eso yo no soy nacionalista, porque eso de nacer en un lugar u otro es un puro accidente”, asegura.

    El último aragonés vivo plantea historias en las que el personaje, basado en el actor Jorge Asín, sobrevive a una catástrofe a la que sucumben el resto de aragoneses. “La idea surgió porque todos hemos soñado alguna vez con ser los últimos en plan Soy leyenda, tener el Corte Inglés para nosotros solos… estas cosas. En eso se basa el héroe, que en realidad no es tal, sino más bien un antihéroe”.

    En Revuelta porcina un virus causa la desaparición de los aragoneses y una mutación en los tocinos, que se rebelan y reconstruyen una sociedad que sobrevive en el subsuelo, y cuya capital se sitúa en una gran urbe subterránea bajo Valderrobres. El último aragonés vivo se verá entre la espada y la pared, entre su secular afición gastronómica por el cerdo, andares incluidos, y su necesidad atávica de hacer justicia social. Ni el pobre Torico saldrá indemne de su intento para salvar a la humanidad. O a la cerdidad.

    Los Amantes, un griego y Edith Piaff

    Francisco Javier Aguirre ha presentado durante la Feria La otra vida de los Amantes de Teruel, un libro que refleja el peculiar rastro que han dejado los personajes centrales de este 800 aniversario, más allá de las sendas habituales, y que ha seguido Aguirre, riojano que fuera director de la Biblioteca de Teruel, del Archivo Provincial y también director del servicio provincial de Cultura y Educación entre 1983 y 1987.

    Entre 1998 y 2002 Aguirre siguió el rastro artístico de Mikis Theodorakis por Teruel, Madrid, París y Atenas.

    Un viaje de incógnito que llevo al griego hasta Teruel en 1957, la cantante Edith Piaf, una película desconocida o el estreno de la Orquesta Nacional de España en 2002 de una Suite Sinfónica en Teruel, sobre los Amantes, son los elementos a través de los cuales Aguirre traza esta peculiar historia, una historia diferente y desconocida de Diego e Isabel.

    Poemas al gusto, sobre el amor o sobre los pepinillos

    Beatriz Royuela es una poeta turolense, colaboradora de la asociación El Patio de Atrás que organiza el festival Quema de Artistas de poesía, música y gastronomía, que se celebrará en Beceite y Valderrobres los próximos 23 y 24 de junio.

    Este año ha colaborado con la celebración de la Feria del Libro y el Cómic de Teruel desde un peculiar puesto, en la Glorieta, donde improvisaba Poemas al Gusto, realizados a partir de una o dos palabras propuestas, para escribirlos con una vieja y sugerente máquina de escribir mecánica sobre un no menos sugerente filtro de papel para café.

    Royuela confiesa que al principio a la gente le cuesta acercarse, pero cuando se animan unos van detrás de otros “y la gente se va muy contenta. Seguramente no se esperan lo que luego leen, y les encanta”.

    Los hay poco originales, que dicen “amor”, o demasiado, que dicen “pepinillos”. “Yo prefiero una palabra divertida o diferente”, asegura la poeta, “porque te da mucho más pie a imaginar. Si te dicen amor tienen que explicarme algo más concreto, porque me gusta que los poemas sean personales, para cada uno, que no signifiquen lo mismo para otras personas”.

    A primera hora de la tarde de ayer calculaba que había hecho unos 80 poemas durante todo el fin de semana, y la pobre veía sonetos por todos lados. Pero debe de ser cierto eso de que sarna con gusto no pica, porque cuando metió su vieja máquina de escribir mecánica de tinta negra y verde a la maleta, salió disparada hacia el Espacio Luvitien, donde participó en una Jam Poética que cerró un intenso fin de semana literario.

    Tributo a Miguel Franco Anadón y un cajón de sastre literario

    Entre las novedades que presentó ayer el sello aragonés Anorak en la Feria de Teruel destacaron Miguel Franco Anadón. Un tributo a un hombre, un tambor, una ruta, un samperino, de Sergio Navarro, y Siempre nos quedará la Antártida, de Mario Ornat.

    El primero es un homenaje a Miguel Franco, samperino nacido en 1936 y 25 años presidente de la Ruta del Tambor y del Bombo entre 1976 y 2001. Franco, que ayer firmó más ejemplares que el propio autor del libro –”porque él es el absoluto protagonista”, aseguraba Sergio Navarro–, tiene todas las condecoraciones relacionadas con el mundo del tambor y la Semana Santa bajoaragonesa, y una pasión por el retumbar idéntica a la que sintió la primera vez que empuñó un mazo. El libro repasa la historia de la Semana Santa del Bajo Aragón a través de la suya propia, con los recuerdos y vivencias que afloran durante una charla con Esmeralda, Luis, Ricardo y Sergio, cuatro amigos.

    Por su parte, el periodista Mario Ornat presentaba Siempre nos quedará la Antártida, un libro atípico con reflexiones, artículos y relatos, algunos de ellos extraidos del blog del autor, Somniloquios, “que de alguna forma es mi manera de contrarrestar el trabajo periodístico diario. Es un territorio de huida para desintoxicar y hablar sobre libros, recuerdos, música e historias varias. Es muy personal pero se acaban leyendo como pequeños relatos. Termina siendo un dietario, y como dice Vilamatas, al dietario puede echarle de comer lo que quieras”.

    Victoriano Redondo del Castillo vuelve a estar bajo los focos

    Juan Villalba presentó ayer el segundo volumen de Voces Turolenses de la Lírica (Muñoz Moya Editores), una serie con la que el profesor e investigador turolense está recuperando, a través de un gran trabajo de documentación y recopilación, figuras turolense de la ópera y la zarzuela de finales del XIX y principios del XX.

    Tal es el caso del bajo Victoriano Redondo del Castillo, un alfambrino que actuó en los teatros más importantes de Europa y gozó de enorme prestigio, a pesar de lo cual su rastro histórico quedó bastante sepultado, “hasta el punto de que el Diccionario de las Voces Líricas solo le dedica cuatro líneas y son erróneas”, explica Villalba. “Lo sitúan como tenor nacido en Teruel en 1900, y fue un bajo nacido en Alfambra en 1891”.

    Por desgracia no sorprende a Villalba que la historia se olvide de talentos como el de Redondo del Castillo. En parte fue por su prematura muerte, a los 42 años por tuberculosis, “y en parte porque los acontecimientos que tuvieron lugar en España a partir de los años 30 lo sepultaron todo”, apunta Villalba. “Redondo cantó en 1923 en el Teatro Real de Madrid, que vive una época de esplendor. Tenores como Miguel Fleta cobraban entonces 100.000 pesetas, que era una auténtica barbaridad. Pero en 1925 el Real cierra, y salvo en el Liceo, la ópera desaparece por completo del mapa”.

    De ahí el denuedo por recuperar la memoria de estas personalidades de la lírica que nacieron en una tierra “en la que no acostumbramos a querernos demasiado”.

    Además de un CD con la zarzuela La Villana, grabada en 1927, el libro aporta abundante material fotográfico, entre el que pueden verse imágenes del archivo de su hijo, Victoriano Redondo Ledó, que aporta además un apéndice a la obra. Redondo Ledó es autor de Vivir en Madrid (1936-1939), volumen en el que narra las grandes dificultades por las que atravesó la familia del cantante tras su muerte.

    Monge: “El 15M inauguró la Segunda Transición”

    Pocas generaciones han tenido ocasión de vivir un cambio histórico importante y rupturista teniendo plena conciencia de él, incluso durante su desarrollo y antes de que se conozcan todas sus consecuencias. La nuestra es una de ellas. Es la tesis que mantiene la politóloga zaragozana Cristina Monge en 15M. Un movimiento político para democratizar la sociedad, ensayo que presentó ayer en la Feria del Libro de Teruel, y que defiende que el fenómeno de los indignados inauguró una Segunda Transición, tan importante y trascendental como lo fue la primera y que está todavía por concluir.

    “La primera Transición puso su acento en aspecto jurídicos, formales e institucionales. Generó unas Cortes, un Parlamento, un sistema democrático pero no una sociedad democrática, que es lo que está generando esta segunda Transición”, asegura Cristina Monge.

    15M. Un movimiento político para democratizar la sociedad es un ensayo que surge a raiz de una tesis doctoral leída en enero de 2015 en la Facultad de Derecho de Zaragoza. Monge convirtió ese material en un ensayo “focalizado sobre todo en ver qué es lo que aportó el 15M desde el punto de vista de las ideas”, explica la autora. “Qué aportó ese movimiento, que nos queda ahora y hacia donde va”.

    Contra las tesis pesimistas de que el sueño del 15M murió bajo el rodillo neoliberal, con la coartada de las crisis, para Monge el impacto del fenómeno de los indignados ha tenido un efecto importante en la sociedad y lo sigue teniendo. “Desde 2011 la sociedad han cambiado muchas cosas que no se deben al 100% al 15M pero que no se explican sin él”, explica la politóloga. “El sistema de partidos ha saltado por los aires, y en cinco años el panorama es totalmente diferente a lo que hubo durante cuarenta. Han emergido nuevas fuerzas políticas como las confluencias municipales. El panorama de la comunicación ha cambiado con el surgimiento de medios que trabajan con planteamientos distintos a los tradicionales, surgen nuevas formas de economía colaborativa, o hay un montón de conceptos que antes del 15M no estaban en la calle, como transparencia, deliberación o participación ciudadana”.

    Labordeta y Petisme

    Entre los actos destacados del sábado figuraron la visita de Juana de Grandes, viuda de José Antonio Labordeta, que junto a Antonio Pérez presentó Paisajes queridos (Fundación Labordeta), un volumen que recopila una serie de cuentos, hasta ahora inéditos, que escribió e ilustró de su puño y letra el político y músico aragonesista durante los primeros años 60, antes de venir a Teruel a ejercer como maestro y comenzar su etapa como cantautor.

    Otro poeta que desfiló por La Glorieta de Teruel fue Ángel Petisme, que presentó sus dos últimos poemarios, El faro de Dakar (Editorial Renacimiento) y El dinero es un perro que no pide caricias (Gobierno de Aragón), que le ha hecho merecedor del último Premio Miguel Labordeta.

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