• Care Santos: “Los premios literarios son necesarios en España porque nuestro nivel lector es bajo”Care Santos, durante la Feria del Libro de Teruel

    Care Santos: “Los premios literarios son necesarios en España porque nuestro nivel lector es bajo”

    Care Santos, ganadora del Nadal 2017, pronunció el pregón de apertura de la Feria del Libro y del Cómic de Teruel

    Recién llegada de la Feria de Cuenca, la escritora catalana Care Santos (1970), ganadora del Nadal 2017 con Media vida, abrió la Feria del Libro y del Cómic de Teruel con una alabanza al libro y a la implicación social y cultural que tiene la literatura.

    – Sorprende la cantidad de premios que atesora una escritora joven como usted. ¿El último, el Nadal 2017, ha sido el más especial?

    – El Nadal es un premio que cambia las cosas, que te sitúa en el mapa aunque antes tengas otros o hayas publicado más libros. Pero hay otro que para mí fue muy especial, el Ramón Llull, que es el más significativo en literatura en catalán.

    – Usted escribe en las dos lenguas… ¿cómo dedice en cuál debe hacer el original?

    Diamante Azul solo podía escribirla en catalán porque hablaba sobre mi familia materna, que procede de la Garrotxa, un entorno rural en el que apenas sabían hablar castellano, así que esa historia exigía ser contada en catalán. Y el día que hable sobre mi familia paterna, que era andaluza, escribiré en castellano. Aparte de esos casos da un poco igual, porque en realidad luego la traducción la hago yo misma.

    – Parte de la crítica vitupera los premios literarios. ¿Cree realmente que existe una literatura buena, y otra que sin ser buena gana premios y vende libros?

    – Creo que existe literatura buena y mala, y no siempre tiene que ver con las ventas o los premios. En este país los premios tienen mala fama porque solo existen aquí, y eso ocurre porque España es un país muy poco lector. Los índices de lectura son muy bajos y hay que hacer cosas para que la gente se fije en los libros al menos un día al año. Yo soy favorable a este tipo de premios. Estamos en  un entorno muy necesitado de ayudas, y no creo que sea bueno que ciertos lectores, tal vez los más duchos, desconfíen de los premios.

    – Media vida habla de una generación femenina muy concreta. ¿Es una novela sobre historia o sobre las mujeres?

    – Desde luego es la menos histórica de mis novelas. Yo siempre ando revuelta en el siglo XIX y haberme metido en el XX, para mí, ya es un gran avance. Conozco bien esa generación de mujeres porque es a la que pertenece mi madre, y creo que era necesario escribirles un homenaje. Lo tuvieron todavía más difícil para batallar con la sociedad que les tocó vivir. En ese sentido Media Vida no es una novela para mujeres, pero sí de mujeres.

    – Las voces femeninas son habituales en sus libros…

    – En otras novelas he hablado sobre mujeres pero nunca en épocas contemporáneas. Había novelado la gran transformación femenina del XVIII a finales del XIX, así que esto es una especie de continuación de mi tema favorito.

    – Tiene además una ingente cantidad de obras infantiles y juveniles, pero da la sensación de que ese género nunca permite a un escritor ser considerado un gran escritor…

    – Yo no estoy de acuerdo con quienes piensan así. Lo hacen  escritores que nunca han hincado el diente a una novela para jóvenes por pura ignorancia. Creo que lo que peor se me da es escribir para niños, pero el público juvenil, que es dificilísimo, es mi favorito. Pienso que si eres capaz de atraer a un chico de 16 años a un libro eres capaz de hacerlo todo. Afortunadamente en España el panorama ha cambiado desde que yo era una joven lectora. Ahora hay autores que se toman muy en serio el público infantil y juvenil y saben acercarlo a la lectura.

    – ¿Qué le pareció la adaptación de su Habitaciones cerradas a la televisión?

    – Soy muy fan de ella. Admiraba por separado al director Lluís María Güell y al guionista Pere Riera antes de que la hicieran, y ahora lo hago todavía más. Fue una adaptación muy profesional hecha desde el amor hacia la novela. Lógicamente una adaptación nunca es el libro, porque no es el mismo lenguaje y porque tiene una gran limitación presupuestaria. En España se está haciendo buen cine con unos presupuestos que en otros países darían risa.

    – Antes de escribir novela ejerció como periodista… ¿el paso de una a otra profesión fue traumática?

    – Ejercí por accidente. Yo estudié derecho, pero entré en un periódico porque era el único sitio donde te pagaban por escribir, que era lo que yo quería. Pero siempre estuve en secciones de cultura y no creo que hubiera valido para otra cosa, porque no tenía vocación. Fue traumático cuando cerró el Diario de Barcelona en 1992 y me quedé en paro, pero fue la suerte de mi vida, porque desde entonces aposté por la literatura y me ha ido bien.

    – ¿No se puede ser escritor y periodista al mismo tiempo?

    – Es muy difícil porque el periodismo te condiciona la mirada, que está siempre pendiente del día a día y pierdes la perspectiva. Recuerdo que cuando estaba en el Diario de Barcelona con veinte años, por las noches me llevaba a casa los teletipos de las noticias raras, y sobre esas noticias construía relatos. Era lo único que escribía entonces, y ya ves… estaba totalmente relacionado con la actualidad.

    – ¿Esta full time en la promoción de Media vida o ya ha comenzado algún nuevo proyecto?

    – Ahora estoy leyendo mucho para un proyecto que quiero empezar en otoño. Estoy barajando una novela contemporánea y otra más histórica, pero tengo que decidirme definitivamente por uno. Las novelas, igual que los hombres, mejor de uno en uno.

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