• Francisco González Guillén: “Isabel II y Fernando VII eran promiscuos e imbéciles totales, y Felipe V un deficiente mental completo”Francisco González, en Teruel

    Francisco González Guillén: “Isabel II y Fernando VII eran promiscuos e imbéciles totales, y Felipe V un deficiente mental completo”

    Francisco González acaba de presentar en Teruel ‘Burdeles Reales’, una historia crítica desde Fernando de Aragón a Alfonso XIII

    Francisco González Guillén acaba de presentar en Valderrobres y en Teruel Burdeles Reales (Mira), una obra prolija en datos, anécdotas y referencias bibliográficas en la cuenta como reyes, nobles y gobernantes españoles no han tenido a lo largo de la historia más interés general que el de su propio bolsillo o entrepierna. La historia como nunca se la han contado.

    – Su libro es profundamente provocador y no deja rey, reina o príncipe en pie, desde Fernando el Católico hasta Alfonso XIII… ¿Es un manual de referencia para republicanos?

    – ¡Qué va! Los cuatro muchachos que nos acompañaron como presidentes de la I República también son tratados como les corresponde. La I República hizo algo muy parecido a lo que luego hicieron los presuntos padres de la patria en 1978: copiar sin más un  texto que ya existía. Se establecieron las ciudades y las provincias autónomas, con capacidad de autolegislarse. Ese fue el comienzo del movimiento cantonal y de una guerra civil con aspectos muy pintorescos, como ciudades en Sevilla o Galicia que se revelaron contra sus vecinos.

    – En su libro dice que las personas que en España han escrito la historia con mayúscula estuvieron muy lejos de tener una vida ejemplar…

    – Desde la civilización egipcia siempre ha habido dos o tres pastores tras los que se han movido 99 ovejas, por no decir borregos, y hoy en día con el aumento demográfico tocamos más o menos a un pastor por cada 999.999 ovejas. He tratado de estudiar qué han hecho esos pastores para serlo y cómo nos han mentido, creando mitos, misterios inexistentes a través de los cuales han dominado al personal. Lo mismo hoy que hace siglos.

    – Un elemento importante de su libro, al que hace referencia su título, es la promiscuidad sexual de los gobernantes. ¿No es un  mito o una herramienta utilizada por sus enemigos políticos?

    – Es tan cierto antes como ahora. De los monarcas actuales no puedo hablar porque la actual Constitución lo impide, pero del resto hay numerosísima documentación de todo tipo porque la recogieron los escritores, pintores y artistas de la época. El caso de Isabel II fue paradigmático y si hablamos de Fernando VII es exactamente lo mismo. Los dos eran promiscuos además de imbéciles totales, y Felipe V, el primer Borbón que tuvimos aquí, era un deficiente mental completo, un tipo abducido por el sexo y la religión. Y si hablamos de los Austrias la situación es todavía más lamentable, con un Carlos II que no aprendió a andar hasta los siete años y cuyo pasatiempo era capar gatos.

    – Esa promiscuidad seguramente impidió que la endogamia causara todavía más desastres genéticos entre los monarcas, ¿no?

    – Pero fue la manifestación de la oportunidad que han tenido y siguen teniendo quienes tienen dinero y poder para ejercer el derecho de pernada, que sigue vigente. Pero a mí no me interesa tanto el burdel Real en términos sexuales sino en términos económicos. El Inquisidor General y Arzobispo de Zaragoza con Carlos IV estuvo encamado con la Condesa de Mejorada durante 27 años. A mi eso me importa un rábano, pero sí que me importa que nunca cumplió con sus obligaciones como Arzobispo y cobraba una congrua anual equivalente a un millón de euros actuales. Estas cosas, que se repiten contínuamente, son las que me interesan.

    – En su libro reproduce unas láminas pornográficas, algunas de Valeriano Becquer, con Isabel II y el cornudo de su marido como protagonistas. Por mucho menos que eso se han secuestrado portadas de ‘El Jueves’ en pleno siglo XXI…

    – Entonces se publicaban esas cosas, por etapas y cuando se podía, pero las libertades eran tan pocas como las actuales. En 1865 un catedrático de Universidad en Madrid llamó la atención sobre que Isabel II intentara llevarse el 25% del patrimonio nacional y el Gobierno, con Luis González Bravo como presidente, todavía le daba las gracias porque no se llevaba el 100%. Comenzaron a circular panfletos por Madrid, se produjo una revuelta de universitarios y el ejército y la Guardia Civil mató a un montón de gente en la Noche de San Daniel, que es algo de lo que no se habla nunca. Esto es lo realmente grave, no que Isabel II se acostara con 43.

    – ¿La sociedad actual, la del Estado de Derecho, está más adocenada que en el siglo XIX?

    – Sin ninguna duda, muchísimo más. Ahora tenemos más medios de comunicación que nunca, pero eso solo significa que tenemos más mitos y más misterios que nunca. Los Telediarios están pautados para que cuando llegan los deportes el telespectador diga: ‘Virgencita, que me quede como estoy’.

    – ¿Ha tenido problemas con la Casa Real al editar el libro?

    – Ninguno. Ojalá hubieran dicho algo porque hubiera sido publicidad gratis, pero no han dicho ni pío.

    – De todos los nombres que repasa en su obra, ¿quién le parece más abyecto?

    – Este país se hunde definitivamente con Felipe II. Cuando se inicia la Reforma y la libertad de pensamiento en centroeuropa, cuando la gente empieza a leer que lo que pone en las biblias impresas por Gutemberg no es lo que dicen los obispos en las catedrales, Carlos I y a continuación Felipe II se oponen frontalmente a ese proceso, convocan la Contrarreforma en el Concilio de Trento y se establecen una serie de criterios totalmente anormales, como casi todos los criterios que rigen en todas las religiones. Cito varios casos en el libro. Ese momento supone el definitivo anclaje de este país en una serie de mitos y misterios de los que todavía no nos hemos recuperado.

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