• Mayos y jotas se dan la mano  para cantar a la primaveraJóvenes cantando los mayos en Guadalaviar. Estela Martínez

    Mayos y jotas se dan la mano para cantar a la primavera

    En los pueblos de la Sierra de Albarracín esperaban antaño con ansia que llegara “el 30 del abril cumplido”. Era una noche de fiesta y una noche para festejar. De ahí salieron muchas de las parejas actuales y todas ellas recuerdan sus tiempos mozos con una sonrisa nostálgica. Ahora todo eso ha cambiado, las chicas no necesitan que nadie les cante bajo su ventana. Un mensaje al móvil es suficiente para lograr la primera cita y a veces lo manda el chico, pero solo a veces. Teruel recibe la primavera, en la mayor parte de los sitios con unas temperaturas invernales, a ritmo de mayo y jota y vuelve a cantar a la belleza femenina, aunque ahora ya no hay tintes de conquista sino más bien de cumplir la tradición o, incluso, de comenzarla, como en el caso de Mora.

    David Sáez se enfrentó este año en solitario a los mayos de Albarracín. En la última década, Sáez completaba la terna formada por Julio Hernández y Jesús Soriano, que este año no pudieron estar en la celebración. Cantar los mayos es un orgullo para los joteros y el joven dejó el pabellón bien alto, tanto en el primero que cantó a la Virgen como los que entonó en la plaza, uno de ellos dedicado a Tamara, una componente de la ronda que se va a casar este año.
    “Contra todo pronóstico no llovió y pudimos hacer el recorrido con normalidad”, explicó Elena Almazán, que forma parte de la rondalla. Ella se subió junto a sus compañeros al escenario de la plaza del Ayuntamiento para cantar un amplio repertorio de jotas de estilo.
    También en Guadalaviar cumplieron con la tradición y los mozos salieron a rondar a las chicas. En esta localidad los mayos tienen un fuerte arraigo y aún hacen un sorteo horas antes de la ronda para elegir a las parejas. En Guadalaviar los que cantan y tocan salen vestidos de calle y acompañados por un violín cuyo sonido encaja perfectamente en las coplas primaverales.
    En Gea de Albarracín el mayo a la Virgen en el interior de la Iglesia marcó el inicio de un recorrido donde mayos y jotas se unieron para poner la banda sonora de la primavera en las calles de la localidad.
    Los municipios de la Sierra de Albarracín no son los únicas que cantan los mayos. Un gran arraigo tienen en La Codoñera y desde hace dos décadas también en Alba del Campo. En la capital turolense los mayos dieron paso a dos rondas joteras con Ciudad de los Amantes y Amigos de la Jota, que recorrieron buena parte del centro histórico.
    En Mora de Rubielos el público secundó, pese al frío, la apuesta de la Rondalla por llevar a cabo la I Ronda de Mayos. Cantaron los mayos de Albarracín y, aunque en algunos momentos los dedos se agarrotaban del frío sobre las cuerdas, la experiencia mereció la pena porque recibieron las felicitaciones del público. El recorrido arrancó en la plaza del Ayuntamiento, donde los joteros cantaron a la reina de las fiestas y las damas de honor en representación de la juventud y las mujeres de Mora.
    En Mora hasta este año no había mayos porque “el fin social que tiene esta ronda en la Sierra de Albarracín lo tenía aquí la de San Juan”, explica Fernando Cortel, miembro de la rondalla.

    Montalbán
    Un año más, fueron convocados todos los vecinos de Montalbán a las doce de la noche en la plaza Carlos Castel para participar en la Ronda de los Mayos o Cantos de Primavera, como se les llama en esta localidad. Desde que hace once años el jotero montalbino Julio Latorre decidiera junto con un grupo de joteros locales celebrar los cantos de primavera, año tras año se va arraigando entre sus habitantes como una tradición plenamente asentada.
    Puntualmente comenzaron los cantos a las doce de la noche, con letras alusivas a rincones y parajes de la localidad, a continuación la ronda se dirigió hacia el Muro para cantarles las primeras jotas a las majas infantiles y mayores que este año serán las protagonistas de las fiestas locales en el mes de septiembre. Tras las jotas dedicadas, una pareja de baile de Zaragoza invitada por el grupo local, bailó la jota de Albalate ante el numeroso público que se congregó en este punto de la localidad para compartir esta tradición con el resto de los vecinos. Los padres de las majas habían preparado un invite para todo aquel que quisiera tomarlo.
    A continuación se dirigieron a la Replaceta de los Ajos, en donde otras tres majas se disponían a ser agasajadas con nuevos cantos y bailes. El último destino de este recorrido nocturno fue el barrio de la Zoma, hasta donde se desplazaron de nuevo toda la comitiva para cantar las últimas jotas a las jóvenes majas. En todo momento los cantos estuvieron acompañados por los sones musicales de la Rondalla formada por músicos de toda la Comarca de las Cuencas Mineras.

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