• El baile, lo mejor para desconectar de  las preocupaciones, conecta con los turolensesIntegrantes del grupo de baile Nadima Dance durante la actuación que ofrecieron en el Marín con motivo del Día Mundial de la Danza. Javier Escriche

    El baile, lo mejor para desconectar de las preocupaciones, conecta con los turolenses

    La celebración del Día Mundial de la Danza se refugia en el Teatro Marín por la lluvia

    El baile, una de las mejoras cosas que hay para desconectar de las preocupaciones, conectó el sábado con los turolenses con motivo de la celebración del Día Mundial de la Danza. Llovió e impidió que los actos que estaban programados en la calle se celebrasen, pero el Teatro Marín sirvió de refugio a los alrededor de 300 bailarines que participaron.

    Era el octavo año que se celebraba y aunque en principio el acto central iba a tener lugar en la plaza del Torico, finalmente se trasladó por la lluvia al Teatro Marín, que se quedó pequeño para acoger a los cientos de personas que asistieron como público.

    El Día Mundial de la Danza tuvo además este año un toque especial, puesto que se celebró con el título “Bailando por el amor” por desarrollarse en 2017 el 800 Aniversario de los Amantes de Teruel. Por eso motivo, al final del espectáculo se formó con globos rojos en forma de corazón la cifra 800 y los artistas llenaron cada rincón del Teatro Marín para mezclarse con la gente.

    Por la mañana se celebró también un taller de danza en la plaza Domingo Gascón, a cargo de la Asociación Cultural de Danza Oriental Etnia, y tuvo que suspenderse por la lluvia la actividad que la Escuela de Danza Las Torres iba celebrar al aire libre en el Viaducto. La directora de la escuela, Patricia Caro, explicó que la exhibición se realizará el próximo miércoles a las 18:30 horas.

    La lluvia tampoco permitió que la exhibición programada por la tarde por ocho grupos pudiera hacerse en la plaza del Torico, motivo por el que se trasladó al Teatro Marín, que se llenó de público para seguir las evoluciones de los alrededor de 300 bailarines que intervinieron.

    Susana Aguilar, del grupo Amigos de la Jota y coordinadora de la actividad, recordó que llevan ocho años haciendo esta actividad, que consideró es muy importante para acercar la danza a los turolenses.

    En el espectáculo se exhibieron distintos tipos de danzas, desde las folclóricas a las étnicas, porque el baile, aseguró Aguilar, “es una manera de expresarse y cuando se expresa la gente bailando lo que hace es mostrar su alegría y hace disfrutar a la gente”.

    Aguilar fue la encargada de abrir la exhibición, durante la que cada grupo subió al escenario durante unos diez minutos para representar los números que habían preparado y que se iniciaron con el Ballet Al Andalus de la Casa de Andalucía, al que siguió el grupo Ciudad de los Amantes, Atadi, que interpretó una jota, y Nadima Dance.

    A continuación se leyó el manifiesto del Día Mundial de la Danza y subió al escenario el grupo Amigos de Baile en Línea, formado por jubilados que bailan de frente al público. Step Dinamics, la Asociación Cultural de Danza Oriental Etnia y Amigos de la Jota completaron la actuación que se cerró con la entrega de diplomas a los participantes y a Mario Lafuente, cuyo tema Marcharé contigo sirvió para que todos los grupos salieran al escenario y llenaran todos los pasillos y rincones del Teatro Marín bailando a la vez con sus respectivos estilos.

    Para los participantes en la representación, este acto les permite mostrar sus coreografías además de conocerse entre los distintos grupos que hay en la ciudad. Y entre la gente que salió a bailar había desde niños a jóvenes y adultos, todos unidos por el ritmo de la música.

    María Andrea Draghia, del grupo Ciudad de los Amantes, comentó que lleva cinco años bailando la jota y que le gusta “porque transmite alegría”. Le dedica alrededor de dos horas y media a la semana, aunque cuando tienen actuaciones refuerzan los fines de semana hasta llegar a las 7 horas y media.

    Sheila Conejos, del mismo grupo y con 14 años, explicó que lleva bailando jota desde los 3 y que forma parte ya de su vida. “El baile me gusta mucho, también cantar, y para mí es un orgullo poder bailar delante de todo Teruel”, aseguró.

    Marcos Sáez, del Ballet Al Andalus de la Casa de Andalucía, fue otro de los niños que actuó  en el Marín. Empezó también muy jovencito porque una prima bailaba en el grupo y le animó a que él también lo hiciera. “Para mí es una expresión de algo que te gusta”, comentó Marcos, quien reconoció que cuando le toca hacerlo en público siente nervios, pero sobre todo “alegría”.

    Carolina Gómez, del mismo grupo Al Andalus, comentó que fue hace seis años cuando decidió probar con el baile. “Tengo raíces andaluzas y me ha gustado siempre el flamento, empecé con las sevillanas y me metí en el grupo”, comentó Carolina, para quien bailar “es una manera de liberación y de disfrutar; un día sin baile no es un día”.

    En este sentido, la integrante del grupo Al Andalus consideró que el baile se ha abierto hoy día más a todo el mundo ya que los hombres también están más involucrados. “Te da satisfacción y bienestar, y para la salud es muy bueno el ejercicio que haces”, comentó.

    Su compañera de grupo Raquel Játiva lleva el mismo tiempo bailando y manifestó que se metió porque le apetecía disfrutar bailando. Le dedica de tres a cuatro horas semanales, aunque cuando tienen que actuar en público doblan ese tiempo de ensayos.

    Para Raquel, bailar es una “celebración” porque supone haber encontrado “algo con lo que disfrutamos”. “Al bailar sientes mucha energía, alegría y satisfacción, y además es muy desestresante; para mí es la vía más fácil de desestresarme”, comentó

    Xenia Florián, profesora de baile y miembro del grupo de la Asociación Cultural de Danza Oriental Etnia, explicó que lleva quince años bailando y que le gustan las danzas étnicas por su exotismo y sensualidad. “Trabajas el cuerpo y la mente a la vez, porque tiene que ser todo coordinado”, indicó.

    Lo que Xenia siente al bailar es “libertad”, ya que intentan expresarse con sus cuerpos. “La gente toma ahora el baile como una forma de mantenerse en forma y de socializarse porque haces amigos, y esto va a más”, aseguró.

    Su compañera de grupo, Elena Marconell, se expresó en términos similares después de llevar tres años en Etnia. “El baile es genial para todo a nivel de todo, porque desconectas totalmente de cualquier problema”, opinó. El sábado lo que hicieron fue conectar con los turolenses.

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