• Iribas: “Familia y escuela deben trabar una relación de confianza”José Iribas, ayer en la sede de la Fundación CAI en Teruel

    Iribas: “Familia y escuela deben trabar una relación de confianza”

    José Iribas, licenciado en Derecho y profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, ex consejero de Educación del Gobierno de Navarra y autor del blog Dame tres minutos ofreció este jueves en Teruel una conferencia titulada Complicidad entre familia y escuela: claves para el éxito escolar, en el salón de la actos de la Fundación CAI en Teruel, que organizó esta actividad en colaboración con el Centro Ángel Sanz Briz.

    -¿Cómo tiene que ser la complicidad entre familia y escuela para lograr el éxito escolar?

    -Es claro que todos queremos la felicidad de nuestros hijos y que se sientan bien en su piel, que sientan que aportan algo a su vida, a su familia y a la sociedad y para ello tenemos que formarlos y educarlos, de forma integral, con hábitos y valores positivos, que luego les van dar herramientas para la vida. En esto hay dos actores principales, en primer lugar la familia y luego con un apoyo importantísimo en el colegio. Esa relación tiene que ser fluida, de complicidad, de colaboración, de comunicación, en la que se compartan metas y estrategias.

    -¿Cómo podemos ayudar desde casa o en el centro educativo a que consiga los máximos beneficios de un servicio educativo?

    -Creo que hay que echar mucho sentido común, trabar una relación de confianza, asertiva y de valoración, ser conscientes de que la educación es algo complejo y que en los tiempos en los que vivimos como sociedad no son especialmente fáciles y por ello hay que propiciar unos ambientes positivos, que faciliten que los chicos crezcan y fortalezcan aquellas herramientas que les va a ser útiles para el futuro.

    -¿Hacia qué tipo de formación tenemos que caminar en estos tiempos que se habla de la cuarta revolución industrial?

    -Desde un punto de vista profesional, las empresas quieren que se formen a sus futuros empleados desde el punto de vista técnico pero también quieren que esos profesionales sean flexibles, trasversales, con capacidad de aprender a aprender y de trabajar en equipo, de interesarse por las cosas, de crear a partir de lo que existe y de lo que no existe. En este mundo hacia el que nos dirigimos necesitamos un timón, que los chicos no saben manejar al principio por lo que van a necesitar a una familia y unos profesores que le ayuden a hacerlo. No puede dar la familia una bandazo hacia un lado y los profesores hacia otro. Tienen que coordinarse, tener claro el trayecto y la meta y además lograr una cuestión importante: que la comunicación sea muy fluida porque no puede ser que la familia sea la última que se entere de algo que le ha pasado a su hijo o que el centro no se entere de algo relevante que le ha pasado al alumno.

    -¿Cómo se cultiva esa buena comunicación?

    -No pensando en cuáles son mis derechos y cuáles tus obligaciones. Evidentemente todos tenemos que saber en qué marco nos movemos, la familia no tiene que ser un docente para su hijo ni el colegio un padre para el alumno pero sí que podemos conseguir que traben una relación de confianza donde puedan hablar con claridad una parte con la otra sin herir a nadie porque sabemos que es una relación compleja.

    -¿Y que papel juegan los hijos en esta relación entre familia y escuela?

    -Los hijos se van a fijar muchísimo en cómo es esa relación. La propia relación que exista es educativa y educadora. Si el hijo ve que en casa le hablan mal del centro o que no se le da importancia a la que hace, no se le valora, por muchos discursos que le demos, se va a crear su realidad porque los hijos no solo escuchan lo que decimos sino miran lo que haces. Es fundamental el ejemplo, que es lo más educativo para ellos. Por eso, tenemos que tener en cuenta qué hacemos porque estamos siendo observados. Debemos educar a través de la forma de actuar. A partir de ahí surgen un montón de cuestiones que pueden surgir para que en casa se potencie la labor educativa del colegio, desde la lectura del periódico o de libros en casa, a aprovechar recursos pedagógicos en los centros que pueden aportar los padres y abuelos como charlas sobre sus profesiones o en otros idiomas y de otras realidades culturales si son de otros países. Los niños necesitan una vocación profesional y no pueden esperar a tomar la decisión al final.

    -Usted cree en la educación desde el corazón, ¿cómo se educa de corazón a corazón?

    -Para educar hay un elemento clave en la familia y entre el profesorado. Hay que querer y demostrar que se quiere a ese hijo o a ese alumno. Una persona que no se siente querida y valorada parte de una situación de desventaja. Es fundamental que no se deteriore la autoestima de ningún chico. Todas las personas son valiosas para algo y hay que ayudarles a descubrir para qué valen y para que van a ser más útiles en su  entorno. Las inteligencias son muy diversas. Hay que saber qué debemos conseguir de cada uno y dónde puede estar el éxito en cada caso.

    -¿Dónde está el éxito escolar para usted?

    -Para mí el éxito está en sacar lo mejor de cada uno. Si un chico  tiene la capacidad de llenar un vaso con un 4 y somos capaces de que dé un 4’5 tiene más mérito que si un chaval tiene capacidad de dar un 9 y obtiene un 7. La inteligencia es muy importante pero hay otras cuestiones que lo son más.

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