• ¿Al amortizar una hipoteca, es mejor reducir la cuota o el plazo?

    ¿Al amortizar una hipoteca, es mejor reducir la cuota o el plazo?

    De vez en cuando, es posible disponer de una pequeña cantidad en efectivo con la que no se contaba. Si tienes una hipoteca, quizá te plantees en ese momento el hecho de hacer una amortización anticipada. La duda que probablemente te surja sea ¿debo amortizar reduciendo la cuota o el plazo? La respuesta, como no podría ser de otra manera es, depende.

    A priori, la mejor opción a largo plazo es la reducción del plazo de la hipoteca; es decir, el número de cuotas que nos quedan por pagar. Ahora bien, es posible que prefieras reducir el importe que pagas en tus cuotas mensuales, de forma que puedas estar más holgado en tu día o incluso invertir ese dinero en algún producto que te genere una mayor rentabilidad que la que ahorrarías reduciendo el número de cuotas.

    ¿Qué ocurre si amortizas la hipoteca reduciendo la cuota mensual?

    En el caso de que optes por emplear el dinero extra en reducir el importe de la cuota que pagas cada mes, el impacto sobre los intereses totales que se pagarán por el préstamo hipotecario será inferior a si redujeras el número de cuotas a pagar. Debes tener en cuenta que el mayor problema de las hipotecas no es la cuota que se paga cada mes, sino el hecho de prolongar los pagos con el paso de los años, acumulando más y más intereses pagados sobre el capital.

    Ahora bien, tal y como señalábamos al principio, la reducción de la cuota mensual también implica que deberás pagar algo menos cada mes, lo cual supondrá tener una carga económica más liviana. Esto es especialmente relevante en las épocas en las que los intereses de referencia sean especialmente elevados. Por supuesto, este factor no aplica para los casos de las hipotecas a tipo fijo.

    ¿Qué ocurre si amortizas la hipoteca reduciendo el número de cuotas totales a pagar?

    Desde el punto de vista financiero, esta la mejor opción, por el sencillo hecho de que un menor número de cuotas implica, a su vez, una menor cantidad de intereses totales a pagar.

    La principal contrapartida es que la cuota mensual se ve inalterada, de forma que nuestra calidad de vida a corto plazo seguirá siendo la misma.

    ¿Qué es lo que debes sopesar antes de decidir cómo amortizar la hipoteca?

    1 Valora tu situación económica

    Lo primero que debes sopesar es tu situación económica actual. Si estimas que no vas a tener ningún problema en continuar pagando la hipoteca en las condiciones actuales, es probable que te merezca la pena reducir el número de cuotas totales.

    2 Quizá puedas destinar el dinero a un producto de ahorro con mejor rentabilidad

    No descartes la posibilidad de no amortizar la hipoteca en absoluto y destinar el dinero en efectivo del que dispongas a un producto que te genere una mayor rentabilidad, como un depósito o cualquier otro tipo de herramienta de ahorro remunerada.

    3 Calcula el coste añadido por las comisiones de amortización

    Antes de solicitar la amortización, calcula adecuadamente los costes que supongan las comisiones establecidas en el contrato de la hipoteca. En ese sentido, las comisiones de amortización anticipada suelen estar entre el 0,50% y el 1% en función del plazo que reste hasta el fin del periodo de amortización pactado.

    4 Quizá puedas beneficiarte de una mayor deducción en la declaración de la renta

    Por otro lado, debes tener en cuenta que, en el caso de las hipotecas firmadas con anterioridad al 2013, es posible deducirse en la declaración de la renta un 15% de las cantidades pagadas hasta un límite de 9.040 euros, o lo que es lo mismo, 1.356 euros anuales. Si lo que pagas anualmente por tu hipoteca no alcanza los 9.040 euros, es más que sensato llevar a cabo una amortización por la cantidad que falta hasta llegar a ese importe, y lograr así el máximo de deducción fiscal.

    5 Sopesa la evolución de la inflación a largo plazo

    La inflación es otro de los factores que no se tienen en cuenta por el hecho de que sus efectos se notan especialmente en el largo plazo. Los periodos de inflación suponen mejoras salariales, pero también la subida de los tipos de interés. Desgraciadamente, la relación entre ambas subidas no tiene porque ser equitativa. Los periodos deflacionistas generan una caída de precios que afectan al posible valor de venta de tu inmueble, en caso de que quieras venderlo para comprar otro. Sin embargo, la hipoteca seguirá siendo por el importe original. El desfase entre ambas cantidades podría salir bastante caro. En esos casos, vale la pena haber liquidado la hipoteca lo antes posible; es decir, haber reducido el número de cuotas.

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