• El futuro es lo de menos

    Por Chema López Juderías

    Cuarto Espacio

    El presidente de la Diputación de Zaragoza ha pedido 50 millones de euros al año al Gobierno de Aragón en un plan especial que luche contra la despoblación porque dice que el territorio se muere.

    Juan Antonio Sánchez Quero, el mandamás de la DPZ, aporta datos preocupantes sobre el futuro de los municipios, porque siete de cada diez pueblos de Zaragoza están en riesgo de extinción y uno de cada cuatro están en peligro crítico. Además, cuatro de las trece comarcas son desiertos demográficos (por cierto, las dos más afectadas son las limítrofes con Teruel). A esto hay que sumarle que ocho de cada diez empleos se concentran en Zaragoza capital y su entorno.

    No le falta razón a Sánchez Quero cuando da la voz de alarma sobre el desequilibrio que sufre su provincia -y Aragón en general- porque en esta tierra la mitad de la población vive en Zaragoza capital.

    Pero se equivoca cuando se queja de que el medio rural de Huesca y de Teruel se ha beneficiado de proyectos como Motorland, Aramón o Dinópolis, proyectos que no se han planteado en su provincia.

    Se olvida Sánchez Quero de que en su territorio -en la provincia de Zaragoza- se han insuflado miles de millones de euros en infraestucturas y se han dado todo tipo de facilidades para que llegaran grandes empresas. Tienen el AVE pasando por la puerta de casa; autovías y excelentes carreteras; empresas como la GM o bonÁrea, sin olvidar el proyecto de la Expo de Zaragoza.

    ¿Que esos proyectos millonarios no han vertebrado el territorio de su provincia? Puede ser, pero eso es culpa de los gestores de allí, que han mirado hacia la capital olvidándose del entorno.

    Aquí, en Teruel, se ha hecho Motorland en el Bajo Aragón; se ha apostado por el turismo con Dinópolis en la capital y se ha gastado dinero en la nieve de Gúdar-Javalambre. Aquí sí que se ha vertebrado el territorio, a pesar de que quedan algunas comarcas todavía desasistidas y con necesidades de inversión.

    No es por meter el dedo en el ojo, pero igual el problema de Zaragoza es precisamente  Zaragoza (la capital).

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