• Apuntes Postcatódicos

    Por Alberto Librado

    El “televoto” vuelve a levantar polémica con ‘Got Talent’

    Ha vuelto a pasar. La apuesta por el “televoto” ha pasado factura de nuevo a un espectáculo televisivo como es Got Talent, el exitoso concurso de Telecinco. Al más puro estilo Chikilicuatre, los que votaron a través de Internet por el mejor de la temporada se pusieron de acuerdo para aupar al más “friki”. Tekila era, seguramente, el único concursante de la final que no hubiera tenido posibilidad alguna con un jurado profesional. Se demuestra nuevamente, como ya ocurrió en la esperpéntica elección del representante de Eurovisión 2008, que la elección directa y sin filtros puede crear situaciones disparatadas. Tan solo hizo falta que un conocido foro de Internet propusiera un reto, una chanza propia de la picaresca española, para que saltara la sorpresa. También es cierto que Telecinco y la productora del programa habían decidido “democratizar” la votación renunciando al afán recaudatorio. Y hay voces que apuntan ahora a que pocos se toman en serio lo que no requiere cierto esfuerzo. Aunque algunos acusan a cadenas y productoras de falsear los resultados de votación por teléfono (pasa en cada Gran Hermano), lo cierto es que son sistemas muy expuestos a la manipulación desde líneas de recarga o plataformas con votos masivos.

    Pese a todo, seguiremos viendo Eurovisión

    Cuando se habla de “televoto” y de resultados “discutibles” siempre sale a relucir el sistema de votación de Eurovisión. Hace mucho tiempo que parece haberse impuesto una lógica geográfica o de amistad estratégica que deja sin opciones a muchos países. Al menos es lo que creen los eternos perdedores como España. Aquí resaltamos el apoyo indubitado entre los países del este de Europa sin acordarnos de que griegos y portugueses ejercieron durante décadas de aliados y que nunca nos molestó esa amistad. Además, hace años que se instauró un sistema de votación mixta en el que la opinión de un jurado internacional está al mismo nivel que la de los ciudadanos. De hecho, no hace falta más que repasar los ganadores de los últimos años para comprobar que las acusaciones de apoyo estratégico por zonas de influencia no se sostienen. Si no se gana es porque no se impacta. Y si la canción no impacta es porque o no es lo suficientemente buena o no se le ha hecho la suficiente promoción. Porque, con la explosión de las redes sociales, Eurovisión se está convirtiendo en una carrera de fondo que empieza desde el mismo día de la presentación de la canción elegida.

    ¿Vuelve la ‘Operación Triunfo’ original?

    Eurovisión languidecía cuando apareció Operación Triunfo. Se decidió entonces que la participación en el concurso iba a convertirse en el premio estrella del programa de talentos. No solo se recuperó el interés por la gala internacional, sino que España volvió a conseguir un puesto entre los primeros. Luego llego la crisis, O.T. se marchó a Telecinco y la elección de representante de Eurovisión cogió el camino que aprovechó Chikilicuatre (que, aunque por otros motivos, también revitalizó Eurovisión). Ahora ha surgido el rumor: TVE se plantea recuperar el programa. Si vuelve, ¿lo hará con la misma dinámica y el mismo premio?

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