• El garfio del capitán Hook se forja en MoraFernando Cortel, en Mora, con uno de los dos garfios que ha realizado

    El garfio del capitán Hook se forja en Mora

    El garfio que luce el capitán Hook en el musical Peter Pan que se estrenó en noviembre en el Teatro Maravillas de Madrid se moldeó en la herrería La Fragua de Mora de Rubielos. La productora que desarrolla este clásico infantil se puso en contacto con los propietarios de la empresa para hacerles un encargo muy especial. Lo han realizado de manera artesanal con hierro. “Lo he pulido para sacarle el brillo de espejo, que fue lo que me pidieron”, relata Fernando Cortel, que es socio de la empresa La Fragua.
    Es la primera vez que los herreros de Mora trabajaban para una productora artística aunque esperan que no sea la última porque los clientes han quedado muy contentos con el encargo. Cortel mandó imágenes a lo largo de todo el proceso, para que vieran cómo iba quedando la que es una de las piezas clave del espectáculo.
    Aunque a La Fragua le encargaron solo un garfio, el herrero moldeó dos idénticos. “Uno me lo he quedado para la exposición, pero si lo necesitaran en pocas horas estaría en Madrid, lo he hecho por si acaso”, comenta.

    Una semana de trabajo
    Tardó una semana en hacer los dos utensilios, que además de la pieza que pincha lleva un acople para ponerlo en la mano. Con el fin de que su colocación fuera más cómoda, Cortel pidió a la empresa de Antonio San Martín, también de Mora y especializada en la confección de zurrones y esquilas, que fabricara una pieza de cuero que va acoplada al garfio mediante unos remaches.
    “En el musical el manguito de cuero no se ve, va tapado. Es decorativo pero han optado por cubrirlo con la manga de la chaqueta” que lleva el capitán Garfio, comenta el artesano de Mora de Rubielos.
    El encargo le llegó porque la compañía no encontró herreros que trabajaran de forma artesanal en las inmediaciones de Madrid y conocieron La Fragua gracias a la intensa actividad de la empresa en redes sociales. “Me pidieron presupuesto y les pasé uno adecuado para no perder mucho y que a ellos no les saliera muy caro”, comenta Fernando Cortel, quien añade que el trabajo artesanal no suele estar bien pagado. “No puedes cobrar el total de las horas que inviertes”, explica el herrero, quien reconoce  que en su trabajo es “un complemento, para desconectar de la rutina y hacer cosas interesantes, pero no como rentabilidad porque habría que hacer un gran número y en serie”.
    El espectáculo permanecerá en cartelera en el teatro Maravillas de Madrid hasta el próximo mes de mayo.

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