• Apuntes Postcatódicos

    Por Alberto Librado

    María Teresa Campos dice “hasta luego” ocho años después

    Mediaset anunciala cancelación del programa Qué tiempo tan feliz, presentado por la incombustible Mª Teresa Campos. Han sido ocho años de emisión, un período largo para las volubles programaciones televisivas españolas. Desaparece el programa costumbrista de la nueva era, con banda sonora de copla y canción ligera, armado con entrevistas amables de los circuitos de promoción a cargo de colaboradores que fueron la cara visible de otras épocas de éxitos. Era un pieza viva de la televisión del pasado, una propuesta de ritmo diferente a la intensidad con la que se consume hoy la tele. Los programadores de Telecinco buscaban a un público envejecido de gustos clásicos que, hoy por hoy y por más que les pese, es el grueso principal de su audiencia. Al frente no podía haber mejor presentadora, una leyenda que ha sabido mantenerse durante décadas sin necesidad de reinventarse. Hay que reconocer el mérito de Mª Teresa Campos, al pie del cañón en un medio que exalta la juventud y que consume con rapidez a sus ídolos. No solo ha sido capaz de mantener su posición, sino que ha reivindicado su poder colocando a su alrededor a toda la familia e incluso a su novio, un Bigote Arrocet venido de otro tiempo.

    Las Campos ya son las Kardashian patrias

    Pero Mª Teresa Campos no se va. Cuentan que seguirá dando caña en Sálvame, donde es una especie de antítesis de la telebasura y atormenta a personajes como Mila Ximénez. Además anuncia un contrato de futuro con Mediaset  que podría estar unido a Las Campos, el reality sobre su vida y las de sus hijas que se emite en Telecinco sin periodicidad ni horarios fijos y aceptable seguimiento. Como la presentadora, Terelu o Bigote nunca han sabido o querido desligar su faceta profesional de la esfera familiar y afectiva, un productor avispado les propuso explotar la vis dramática y cómica de sus relaciones personales. Seguro que les puso de ejemplo otros productos televisivos que triunfan en todo el mundo. La telerrealidad doméstica, o meter las cámaras en la vida íntima, se explota desde hace tiempo. El programa Vivir cada día, emitido en TVE a finales de los 70, es un ejemplo sobre ciudadanos anónimos. Pero, en 2002, la cadena musical MTV introdujo a los famosos en la ecuación. Las alegrías y miserias de la familia del cantante Ozzy Osbourne triunfaron y abrieron el camino a productos como Las Kardashian (Ten), que es, hoy por hoy, el programa de telerrealidad doméstica más visto en todo el mundo.

    Las historias domésticas Made in Spain

    Pero las venturas y desventuras de Las Campos no ha sido el primer experimento televisivo de este tipo que se desarrolla en España. La franquicia local de MTV estrenó en 2011 el programa de telerrealidad Alaska y Mario que se coló en las vidas personales de la cantante y su marido. La apuesta fue todo un éxito para la cadena, colándose entre las emisiones más vistas de las temáticas. Lo intentó también la a priori interesante Ana García Obregón, pero Algo pasa con Ana, emitido en DKiss, no generó interés. Dicen que era demasiado consciente de la presencia de las cámaras y el truco está en hacer lo contrario.

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