• La Fundación Rey Ardid abrirá en 2018 su residencia de mayores de la carretera de Alcañiz

    La Fundación Rey Ardid abrirá en 2018 su residencia de mayores de la carretera de AlcañizRecreación de la fachada principal de la futura residencia de la carretera de Alcañiz. Aurelio Vallespín Muniesa/Fernando González Laso

    La Fundación Rey Ardid abrirá a finales de 2018 una residencia de mayores con 129 plazas y un centro de día para atender a 30 personas en la carretera de Alcañiz, en el solar del antiguo centro cultural de Ibercaja ya demolido. La inversión ascenderá a 6.750.000 euros, incluyendo los terrenos y el equipamiento.
    Su puesta en marcha conllevará la creación de 25 nuevos empleos que se sumarán a los 30 trabajadores que forman la plantilla de la residencia Padre Piquer. Este centro, propiedad de Ibercaja y gestionado por la fundación desde 2011, se cerrará cuando entren en servicio las nuevas instalaciones, a las que se trasladarán sus usuarios.
    .La nueva residencia, que ya está en obras, tendrá una superficie construida de 6.347 metros cuadrados repartidos entre sótano, planta baja y tres alturas, además de un jardín de 950 metros cuadrados. En los tres pisos superiores se instalarán las habitaciones, un total de 90 de las que 51 serán individuales y 39 dobles, algunas de ellas tipo suite.
    El centro de mayores fue presentado el jueves en rueda de prensa por Alfonso Vicente, presidente de la Fundación Rey Ardid, y Juan Carlos Sánchez, jefe de la Obra Social de Ibercaja, que colabora en el proyecto.
    Ambos señalaron que el cierre de la residencia Padre Piquer ante la imposibilidad de adaptar el edificio a las actuales exigencias normativas habría supuesto una merma de servicios para la tercera edad en la capital turolense y que por eso se realiza el “esfuerzo” de construir una nueva.
    Alfonso Vicente explicó que la fundación gestiona catorce centros en Aragón y La Rioja, pero este será su “buque insignia” y el primero en el que tanto el solar como el edificio serán de su propiedad. “Vamos a intentar que este sea el mejor centro de mayores de Aragón”, señaló el responsable de la fundación, quien destacó que a la hora de construir la residencia se ha contado con empresas de Teruel. Las obras corren a cargo de Esfor Construcciones.
    La idea es concertar con el Gobierno de Aragón parte de las plazas del centro, que contará con unidades de rehabilitación y fisioterapia y centro de día para personas con alzhéimer u otras demencias, entre otros servicios, pero no con hogar del jubilado abierto al público.
    “Nos dedicamos sobre todo a personas dependientes, que necesitan apoyo de profesionales que les ayuden en el día a día”, comentó Vicente. Según explicó, hace unos años la media de edad de los usuarios de las residencias de mayores estaba en torno a los 70 años, pero actualmente supera los 85. Eso hace que cada vez sean más los que sufren deterioro cognitivo y por eso los centros se han ido adaptando para cubrir las necesidades de los dependientes. “Los que no necesitan estos cuidados donde mejor están es en sus casas, con apoyo y servicios de las administraciones”, opinó.

    Equipamiento tecnológico
    La residencia de la carretera de Alcañiz incorporará las últimas novedades en equipamiento tecnológico, que permite un control centralizado de la ubicación de cada usuario, la medicación, la limpieza de las habitaciones o la higiene de los residentes. “Sabemos perfectamente desde un panel central dónde está ubicado cada residente en cada momento y si se ha limpiado la habitación o se ha cambiado los pañales al residente. Todo eso viene recogido a través de un sistema informático y de forma centralizada la directora o el responsable del centro puede hacer un seguimiento de todo lo que ocurre”, detalló.
    Juan Carlos Sánchez, por su parte, señaló que en 2011, cuando la Obra Social de Ibercaja encargó a la Fundación Rey Ardid la gestión de la residencia Padre Piquer, se constató que adaptar ese edificio de la calle Barcelona a las nuevos requerimientos de la normativas que regula este tipo de centros sería “complicado” y se empezaron a buscar soluciones.
    “Podríamos haber optado por cerrar el servicio al no poder adaptarlo a las nuevas exigencias, pero decidimos mantenerlo y la Fundación Rey Ardid asumió el reto de iniciar una nueva residencia”.
    Sobre el destino futuro del inmueble que ahora ocupa la residencia Padre Piquer, Sánchez aseguró que todavía no se ha decidido, ya que dependerá de los posibles usos que se autoricen, entre otros factores.

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