• Críticas por el exceso teórico de la directriz demográfica y la desconexión con la realidad rural

    Los pueblos piden cosas tan sencillas como que no se les pongan tantas trabas administrativas

    Críticas por el exceso teórico de la directriz demográfica y la desconexión con la realidad ruralSesión infomativa celebrada el jueves en Teruel sobre la directriz especial de política demográfica y contra la despoblación

    Menos teoría y más concreción práctica con cosas tan sencillas como la simplificación de los trámites administrativos y la eliminación de las trabas que impiden el desarrollo de proyectos en el medio rural. La sesión informativa sobre la directriz especial de Política Demográfica y contra la Despoblación celebrada el jueves pasado en Teruel, dentro del proceso participativo que hay abierto, sirvió para que alcaldes turolenses y representantes de los agentes sociales y de los grupos de acción local de la provincia criticaran el documento que se ha elaborado por no verlo práctico y alejarse de la realidad del medio rural.

    La sesión había sido organizada dentro del proceso participativo que se abrió la semana pasada para explicar el borrador de la directriz que ha elaborado el departamento de Vertebración del Territorio, pero sirvió para que los turolenses expresaran su “hartazgo” por tantos estudios, planes y proyectos, y tan poca concreción práctica.

    Era la tercera jornada de este tipo que se celebraba esta semana después de que el lunes se hiciera en Zaragoza y el martes en Huesca. Para ello se desplazó un técnico del departamento de Vertebración Territorial, Pablo Dolz, quien aclaró que la sesión de  era informativa ya que las propuestas empezarán a recogerse en los talleres que comenzarán a celebrarse la próxima semana por todo el territorio aragonés.

    A diferencia de lo ocurrido en las otras dos provincias aragonesas,  en Teruel hubo mucha participación e intervenciones al término de la exposición del técnico, que presentó el diagnóstico sobre la despoblación, de sobras conocido desde hace años en la provincia, y las medidas que propone la directriz que se ha elaborado.

    Entre los asistentes se recordó que con anterioridad se habían hecho muchos estudios, desde hace más de un cuarto de siglo, y el alcalde de Valbona, Víctor Sanz, consideró que la sesión informativa de  había servido solo para “aburrir con los datos” que hace tiempo que se conocen en Teruel.

    El alcalde mostró sus dudas de que “esto vaya a llegar a ningún sitio”, porque la vida de los pueblos es una “tragedia” que va a acabar con ellos y “nadie se ha preocupado, y menos la Administración”.

    El profesor Francisco Burillo, impulsor del proyecto de la Serranía Celtibérica, recordó la “deuda histórica” que existe con la provincia y que deberían reclamar las instituciones. Argumentó que la Inversión Territorial Integrada (ITI) no era como las que se han puesto en marcha en el resto del Estado, puesto que no dispone de fondos adicionales, y reclamó que desde el Gobierno de Aragón se tenga en cuenta el proyecto de la Serranía Celtibérica porque figura entre las medidas recogidas en las propuestas de las Cortes Generales.

    Burillo criticó en este sentido que cuando vino la comisaria Corina Kretu, la reunión con ella se hiciera “a puerta cerrada” y no se consiguieran más fondos adicionales, a diferencia de lo que pasó en la Comunidad Valenciana.

    Otros participantes reclamaron que se dieran “facilidades” desde la Administración a los pueblos, y que se valorara de verdad lo que aporta el medio rural a las ciudades.

    Gabriel Pérez, alcalde de El Pobo, pidió algo tan sencillo como la “simplificación administrativa” para dejar de poner trabas en los pueblos. En este sentido, comentó que el propio departamento de Vertebración del Territorio estaba poniendo “trabas” a los autobuses mancomunados cuando después teoriza sobre la despoblación. En términos similares se expresó en relación a cuestiones agrícolas. “No se tiene sensibilidad con las entidades locales”, se quejó.

    Un representante de Agujama se quejó también del tono pesimista de la exposición y comentó que no se podía hablar del problema en ese tono, sino que había que hacer un enfoque optimista para afrontarlo. Cuestionó además la cantidad de medidas que recoge la directriz, casi 350, cuando a su juicio habría que trabajar con muchas menos pero que pudieran ser efectivas.

    Esta opinión fue compartida por otros asistentes, así como la urgencia en que se modifiquen muchas normativas que no permiten el desarrollo en los pueblos y que están provocando el éxodo de sus habitantes a las ciudades.

    En general, los asistentes a la sesión echaron en falta cambios legislativos en materia de normativas, así como incentivos para bonificar a las empresas que están instaladas en el medio rural porque no pueden subsistir en las mismas condiciones que las que están en las ciudades.

    José Antonio Guillén, de Ceoe Teruel, reclamó por su parte una “actitud más positiva o no tenemos nada que hacer”, y consideró también durante su intervención que el Gobierno de Aragón debe “priorizar” entre las medidas. En caso contrario los asistentes advirtieron que se perderá la oportunidad entre tanta medida.

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