• Descubrir Mirambel tras el objetivo de la cámara de Ken Loach en ‘Tierra y Libertad’

    La localidad cuenta con una ruta para conocer los diferentes escenarios de grabación de la película

    Descubrir Mirambel  tras el objetivo de la cámara de Ken Loach  en ‘Tierra y Libertad’Fotograma de la película 'Tierra y Libertad'

    Unas estrellas en forja guían al caminante en un recorrido que atraviesa prácticamente todo el pueblo. Desde la plaza de la Iglesia hasta el calvario, pasando por la calle Ángel o la Remolinos,  la cámara de Ken Loach encontró en Mirambel el lugar ideal para grabar su película Tierra y Libertad, un docufilm sobre la guerra civil española que transformó totalmente el pueblo, pero más en cuanto a tranquilidad que en lo que se refiere a escenarios, puesto que la mayor parte de los espacios de grabación apenas se modificaron y a fecha de hoy siguen intactos.

    Ahora se ha inaugurado una ruta por los lugares de rodaje de la película, que prácticamente siguen igual a cómo los captó la cámara de Loach. Eso fue precisamente lo que animó al cineasta a grabar en Mirambel, según relata  Mario Ornat, autor del libro Bienvenido Mister Loach, Historia del rodaje de Tierra y Libertad…o de cómo la revolución llegó a Mirambel. Así, aunque en un principio el director tenía previsto hacer su película en los escenarios reales del frente de Aragón en Huesca, al no encontrar nada que le convenciera decidió desplazarse a Morella y de camino encontró en el Maestrazgo “lo que buscaba, que era el aislamiento del paisaje que le rodea” y unas calles que “pueden remitir a cualquier tiempo”.

    Durante el rodaje, realizado en los meses de mayo y junio de 1994, el cineasta inglés implicó a las comunidades de la zona y utilizó actores aficionados en papeles de cierta relevancia.

    Así, en la película jugaron un papel fundamental los propios vecinos y no solo como figurantes. Marcos Morraja, que tenía entonces 18 años y estaba acostumbrado a participar en las obras de teatro del pueblo, se presentó como extra. Pero al director le gustó tanto su cara de inocencia que lo convirtió en un miliciano novato al que le enseñaban a disparar los veteranos. El actor rememora con cariño esos días de rodaje y apunta que le dijeron el texto que tenía que interpretar pero no la forma en que tenía que hacerlo. “Buscaba esa naturalidad”, comenta. Aparece en una escena de apenas un minuto pero estuvieron “mucho rato” para rodarla; tanto que, al ser al aire libre, el sol se le sentó en la cara, como aún recuerda.

    Comida para todos

    Entre los recuerdos de esos días Marcos Morraja comenta que los extras comenzaron cobrando 5.000 pesetas al día y un bocadillo. Fueron los propios actores los que reivindicaron que debían recibir la misma comida que ellos, que era de cáterin: “Así que nos dieron la misma comida a todos”, aseveró.

    Loach acostumbra a dejar libertad a los actores para hacer la interpretación del personaje y que compongan la escena sobre la marcha. Libertad que, en realidad, no es tal. “Iciar Bollaín lo contaba de forma muy gráfica al señalar que conforme van pasando las sucesivas tomas, Ken Loach lleva a los actores por donde él quería desde un principio”, asegura Ornat, quien añade que “les deja que crean que no, pero los dirige de forma imperceptible para ellos”. En algunas de las escenas, como la asamblea vecinal, el director no dio un guión sino que simplemente le dijo a los actores la postura que debían defender para que lo hicieron con sus propias palabras y quedara más natural.

    El cineasta no entregó el guión completo de Tierra y Libertad a los actores –algo habitual en sus películas– sino que les iba dosificando el texto jornada tras jornada, de forma que no sabían lo que iba a ocurrir con su personaje. Esto en algunos momentos del rodaje esto provocó cierto malestar, según narra Mario Ornat. Por ejemplo, la muerte de Coogan no la conocieron los protagonistas hasta la misma escena en la que se produjo. “Entre los actores había una gran relación y la desaparición de Coogan, que al morir abandonó el rodaje, provocó la sensación de pérdida de un compañero, de duelo real”, relata el autor del libro sobre el filme. Estos sentimientos dotaron de un gran realismo a las escenas rodadas posteriormente.

    Otra de las características de la forma de trabajar de Loach es que realiza el rodaje de forma cronológica, grabando primero aquellas escenas que se desarrollan y que se van a montar en primer lugar. “Eso supuso que buena parte de los actores tuvieron un par de semanas de vacaciones a mitad del rodaje porque hay escenas grabadas en Barcelona, en las que solo aparecen los protagonistas, que se intercalan con las de Mirambel”, comenta Ornat.

    Además de actores, el paso de Tierra y Libertad por el Maestrazgo también supuso trabajo para la población. Así, aunque se alojaban en Morella, para el rodaje se contrató personal y no solo figurantes. Una de las personas que formó parte del equipo de la película fue Mari Carmen Hernández, que trabajó en el vestuario. “No soy modista, pero me gusta coser y en ese momento estaba libre. Durante algunos días estuvimos ayudándoles a llevar todos los trajes hasta el Ayuntamiento, que era donde se vestían los actores, y después nos preguntaron si alguna queríamos trabajar y yo me ofrecí” relata la mujer, que asegura que es de las pocas personas del Maestrazgo que tuvo nómina en el filme.

    La mujer explica que los actores se caracterizaban en el primer piso del Ayuntamiento, mientras que los extras se vestían en la parte de abajo del edificio.

    En Mirambel todo el mundo se acuerda de esos días de rodaje y ahora, 23 años después, se ha señalizado la ruta con el fin de facilitar el recorrido por los lugares de la grabación a vecinos y visitantes. Solo falta que Ken Loach vuelva, como en su momento prometió y ahora están negociando desde el Ayuntamiento y la Comarca del Maestrazgo. Si lo hiciera, comprobaría que el pueblo que eligió en los 90 para filmar sigue siendo un lugar idóneo para gritar eso de “¡Luces, cámara… acción!.

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