• Darío Escriche: “Ahora da igual estar en  el pueblo o en la ciudad, el artista vende por internet”Darío Escriche, durante su participación en Artec, en Mirambel. Cristina Mallén

    Darío Escriche: “Ahora da igual estar en el pueblo o en la ciudad, el artista vende por internet”

    Darío Escriche es de Fuentes Calientes y estudia segundo curso de Bellas Artes en la Facultad de Teruel. Previamente realizó el bachiller artístico, también en Teruel, y es un artista, como él mismo dice, “polivalente”. Fue uno de los 14 creadores que tomaron parte en el proyecto Artec, llevado a cabo en Mirambel durante la semana pasada y que se enmarca en el Programa Europa Creativa de la Unión Europea. La Diputación de Teruel y el Transylvanian Trust de Rumanía son las entidades encargadas de impulsar esta iniciativa.
    – Está aún estudiando pero ¿en qué disciplina plasma mejor su creatividad?
    – Me gusta calificarme como artista polivalente y no me gustaría especializarme y cerrarme en nada.
    – ¿Cómo valora su participación en el proyecto Artec?
    – Muy motivadora e inspiradora. Ves que hay mucha gente con la que compartes los mismos pensamientos, principalmente sobre el arte en el mundo rural. Nunca había participado en un proyecto así y me ha llenado, me ha gustado mucho. En la Universidad tienes a gente que trabaja en cosas diferentes, pero el enfoque es más o menos igual, los mismos principios y los mismos materiales, en Mirambel cada uno trabajaba lo que quería.
    – Los participantes debían realizar una obra, ¿cuál fue la suya?
    – Suspiro, que es una alegoría a la película de Tierra y Libertad. Es una talla en piedra, quería crear un icono para representar de forma abstracta la película. No necesitaba agarrarme a nada figurativo para representar una cosa.
    – En este caso trabajó la piedra pero, ¿qué otros materiales le han servido para plasmar su obra?
    – El hierro y ahora en la carrera también tocamos el grabado.
    – ¿Qué le pareció la obra comunitaria que realizaron en el marco de Artec?
    – Nos lo pasamos bien y partíamos de la premisa de que cada uno trabajábamos libremente para hacer una interpretación de las celosías del Convento de las Monjas de Mirambel, pero cada uno a su manera.
    – En Artec aprendió de los artesanos de la zona y también del resto de los artistas, ¿no es así?
    – Sí, normalmente aprendes de los profesores, en este caso de los artesanos que nos daban los talleres, pero de los compañeros aún aprendes más porque siempre te dan algo que no sabes. Se crea una gran confianza que te ayuda a solucionar dudas.
    – Durante estos días en Mirambel se analizaron los pros y los contras que tiene para los artistas trabajar en el medio rural. ¿Qué ventajas tiene para usted crear en Fuentes Calientes, su pueblo?
    – Ahora donde creo es en la Universidad, no tengo un taller en el pueblo. De hecho no se donde vivo, como decimos con mi padre, más bien en la Nacional 420, entre un lado y otro. Las ventajas es la desconexión que supone estar en el pueblo. El ritmo en los ambientes rurales es más tranquilo, trabajas mejor porque el ritmo de una ciudad, por pequeña que sea, te altera. En un trabajo y en la universidad estás pendientes de horarios, horarios y horarios y te cierras mucho. Encerrarte con esos horarios te oprime para desarrollar tu parte más creativa.
    – ¿Y cuáles son los inconvenientes de los pueblos?
    – Para mí sobre todo el hecho de que en un ambiente rural no tienes tantas posibilidades de venderte directamente, no hay galerías, en una urbe tienes ciertas galerías y gente que va a ellas, un público más concreto que consume arte. En el mundo rural no, pero actualmente los artistas se venden por internet y te da igual estar en un lado u otro. Yo aún no estoy en la fase de vender arte, pero creo que la salida está por ahí, luego evidentemente tienes que hacer tus exposiciones, pero el que quiera una obra tuya la puede encontrar por internet. Otro problema es que en las ciudades tienes tiendas de materiales en las que en un momento vas a comprarlo, en el mundo rural conseguir un producto supone un encarecimiento, aunque depende mucho de en lo que trabajes, porque si trabajas la piedra local te sale más barato…
    – ¿Se plantea participar en más iniciativas como Artec?
    – Totalmente, a nivel universitario supone una perder una semana de clase y luego arrastrar trabajos pero creces mogollón como artista y como persona.
    – ¿Van a mantener el contacto entre los participantes?
    – Sí, de hecho ya nos propusieron volver a hacer algo similar e incluso se planteó la posibilidad de repetir el concepto en otros municipios para que haya movimiento también en ellos, que no se quede solo en Mirambel.

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