• Palomo: “La novela policíaca atrae porque involucra al lector en la resolución de un misterio”Javier Palomo en la librería Serret, de Valderrobres

    Palomo: “La novela policíaca atrae porque involucra al lector en la resolución de un misterio”

    El escritor descendiente de Peñarroya prepara el lanzamiento de su cuarta novela, ‘Te echaré de menos'

    Javier Palomo (Castellón, 1956) es autor de tres novelas (El avispero, La hermosa, y Sara) y catedrático de Matemáticas en el IES Ribalta de Castellón. Su familia emigró a esta ciudad desde Peñarroya de Tastavins mucho antes de que él naciera, pero mantiene la casa y los lazos allí. De hecho el Ayuntamiento de la localidad del Matarranya fue el escenario de la última presentación de Sara.

    – ¿De qué habla Sara (Chiado, 2016)? ¿Sigue la estela del género negro que cultivó en sus anteriores obras?

    – Sí, aunque no es propiamente una novela negra. Tiene contenido policíaco pero me interesaba dar algunas pinceladas sobre la España de principios de los 50, cuando la posguerra empieza a superarse. Está ambientada entre Zaragoza y Cariñena en 1951, con el trasfondo social del contrabando y de cómo empieza a existir un incipiente movimiento comercial que lucha por salir de esa España negra.

    – Pero el relato policíaco también está presente, ¿no?

    – Sí, desde luego. Alrededor de Sara, la protagonista, hay una serie de relaciones sociales que van conformando las subtramas, pero en el centro hay una muerte, un caso que la policía tiene que resolver y que está conectado  con el mundo del contrabando.

    – ¿Le atrae lo social e incluso lo histórico, por encima de lo policíaco?

    – En el fondo mis novelas siempre tienen un trasfondo negro y policial. Creo que al lector que gusta ese tipo de tramas por resolver, que le involucran en el desarrollo de la lectura, que despiertan la curiosidad y le impulsan a cooperar en la resolución del misterio. Pero dentro de ese trasfondo me gusta dar pinceladas históricas y, por supuesto, sociales.

    – La novela negra y la policial si es que cabe separarlas, ha tenido históricamente un sambenito de novela ligera, poco sesuda, que empieza a diluirse…

    – Yo creo que la novela negra es un género per se sin ningún tipo de menoscabo, y gracias a la proliferación de certámenes como el FAN se le está dando todavía más cuerpo. Yo disfruto mucho del género, y no lo considero ni mucho menos  algo simplemente para pasar el rato.

    – De hecho siempre ha estado presente en su producción, aunque con matices. ¿Qué diferencias hay entre Sara, El avispero (Acen, 2011) y La hermosa (Acen, 2013)?

    – Cada una ha tenido un punto de vista diferente. El avispero tenía una faceta más política. En ella hablo de un maestro de ikastola que encuentra un zulo de ETA y comienza una investigación por su cuenta. Se genera una trama policíaca pero con implicaciones políticas. Y La hermosa es propiamente una novela negra, en la que tiene lugar un enfrentamiento entre un grupo de delincuentes ruso y otro rumano que andan detrás de una obra de arte. Mis novelas tienen en común el componente negro, pero necesito incluir algunos otros elementos que las enriquecen. Y en el caso de Sara ha sido el elemento histórico de los años 50 en España; desde cómo se vestía la gente hasta cómo se relacionaba entre sí.

    – Eso obliga a un mayor trabajo de documentación.

    – Eso es fundamental, pero en realidad lo es en todo tipo de novela. En este caso además de bucear en internet y en las bibliotecas, he acudido a muchas fuentes de la época, como periódicos, para meterme más en el periodo histórico.

    – ¿Casa bien su pasión por la literatura con su labor como profesor de matemáticas?

    – Me lo han preguntado bastantes veces porque supongo que choca, pero no creo que sean cosas contradictorias. De hecho el que yo elija el género negro como base está muy ligado a la lógica matemática, que es lo que suele guiar una investigación policial. Matemática y literatura en absoluto están reñidas; la base de la segunda es la imaginación, pero la primera también está muy ligada a ella, a la imaginación, mucho más de lo que a veces se cree.

    – Algo habrá, porque Jon Lauko, un novelista de Caminreal, también cultiva el género negro y también es profesor de matemáticas, en un instituto de Barcelona.

    – Aquí en Castellón tengo una colega de Matemáticas que también escribe, aunque en su caso va más por la poesía… así que igual hay una relación más profunda de lo que pensamos.

    – ¿Qué proyectos literarios tiene entre manos ahora mismo?

    – Pues la cuarta novela está casi terminada, en fase de corrección, así que calculo que quizá en tres meses pueda estar ya en la calle. Su título es Te echaré de menos y, con un trasfondo que de nuevo pertenece a la novela negra, reflexiono en mayor medida que en los anteriores libros sobre las relaciones personales y las dependencias que se dan entre los individuos.

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